agosto 09, 2013

Sueños Ordenados



I- Un sueño (Octubre 2010)

Te vi en la parada de un colectivo de acá, te miré varias veces y vos me devolviste la mirada todas esas veces. Nos sentamos en asientos enfrentados pero en filas diferentes. Vos como siempre de frente al camino, yo mirando hacia atrás... Vi que sacabas la llave de tu cartera y cerré mi libro, el que fingía estar leyendo, vos tocaste timbre en la puerta del medio, yo bajé por atrás.

Cuando pisé la calle ya no estábamos acá, estábamos allá. Caminamos unas cuadras y empezó a llover, creo... yo no veía nada ya. Doblamos la esquina en una de esas calles que supimos y bajo la puerta de algún Banco o edificio del estilo, en el hueco de una puerta giratoria ya no había distancia de tiempo ni espacio.

En el reencuentro el sabor era el sabor de siempre, al tacto todo se sentía como ya se sintió y lo que pasó que nunca había pasado era tal como el deseo trunco había prometido tantas veces... tal como lo avisó.

Grité tu nombre en el sueño, no sé si lo grité dormido, no se si te desperté... aún no vi en el espejo si tengo tus marcas en mi espalda, o si quedaron adonde quedan siempre.

II - Otro sueño (Noviembre 2010)

Intentaba argumentar mi posición con tus palabras, las que habías pronunciado presa de no sé bien qué clase de pasión, o confusión.
La habitación en donde estábamos no me era del todo familiar, pero había cosas que me daban la impresión de haber estado antes ahí, pero nunca con vos. No existen muchos lugares donde hayamos estados juntos, ni separados.
Por un instante dudé si éramos nosotros, pero vi que en tu hombro desnudo había pecas y que en mis ojos había obsesión, ganas de explotar o de morir y matar.
Charlábamos en un idioma que nosotros entendíamos y los demás no. Creo haber percibido fastidio en los otros y alguien dijo "siempre volvemos al mismo lugar con estos dos" o me lo dije yo en mi cabeza, tal vez.
Cuando todos se fueron nosotros nos fuimos, pero no nos fuimos juntos y sin embargo siempre estábamos uno al lado del otro.
En la puerta nos miramos, y ya supe que éramos nosotros... tus ojos me miraban con ternura y yo ya no tenía miedo.

III - Trilogía de los sueños (Julio 2011)

Los pies caminaban el mismo rectángulo que la vez anterior, en un mes anterior pero en la misma semana, casualmente siempre. Lo que permanecía intacto era idéntico, digo la sonrisa y la maravillosa inmensidad de su pequeñez.
Debo haber yo mismo sonreído enormemente porque ella también lo hizo congelando el Universo y dando el premio más grande a mi corazón que late diferente, feliz. Aposté a la sorpresa como a veces y, aunque no siempre pasa, creo que aposté bien.

Desapareció el cansancio por siempre, por esos días que fueron cortos y volaron fugaces, volátiles, ansiosos por no irse. La ciudad que se había apagado volvió a encenderse, dejándonos a solas con un montón de gente.
Algo nos conectó -alucino para mis adentros, ingenuo-.

En todas esas pocas horas de felicidad pero todas las horas que existieron al final, medí su cuerpo en mis brazos y siempre su mirada cambió el rumbo del reloj. En la insomne quietud de la noche (amanecer) sentí su voz en mis oídos, su cuello en mi nariz, su pelo en mi boca y su respiración, y
su risa cuando duerme y cuando no. Vi sus manos, que recordé iguales de profundas y de blancas.

Su sonrisa parecía decirme que me quede cerca, por las dudas, que me quede ahí y yo no di por cierto el amanecer, no quería despertar.

El tiempo no pasó en su rostro pero hizo un remolino en mí, en el techo dibujé estrellas infinitas
mientras contaba las horas por pasar. Ella dormía, yo no dejaba de soñar.

Yo confesé querer quedarme un día más y ella dijo que lo hiciera. No quise arruinarlo, y me fui, feliz, por fin. Como siempre, pensando en que pronto volveré. Como en los dos sueños anteriores.

IV - Sueños y no sueños (Agosto 2011)

¿Entonces todo fue un sueño? Esa frase inició un período de espera. Llegué temprano pensando que era tarde y así y todo me perdí el arribo. No era un viernes como los de siempre, algo que nunca pensé posible estaba sucediendo y en el lugar que lo había soñado tantas veces y con un desenlace diferente, real. Como en todos los arribos la imagen confirma que no solo en los sueños existe eso que no puedo explicar pero habita ahí: cerca de un lunar. Entre todo el caos en rededor se detuvo el tiempo un rato como se detiene siempre, creo que esta vez teníamos el gesto serio, pero yo nunca me percato de mis sonrisas (existen pero yo no las veo).

Otra vez no hubo cansancio, pero de caminarla se achicó la ciudad conectándose por todas sus calles y recorriéndola la hicimos continua, cercana... perfecta. Por obvias razones hubo mucha luz de día con sol pero, también, de noche sin él.

Cada vez que las distancias se acortaron el mundo se detuvo, ausente de sonidos y sin pasajeros en las calles, sin testigos en las esquinas ni espías en los balcones. De sur a norte y de este a oeste el viento nos desafió, el frío estuvo siempre merodeando y acechando nuestras caricias, que fueron abrazos y que fueron todo.

El tiempo corrido dio lugar a las risas, sonrisas, palabras; hubo canciones y un cantor, o dos. Hubo un par de preguntas y hasta hubo respuestas, aunque no todos los sentidos iluminaron lo que se dijo -serás esclavo de tus propias palabras cuando tu estado no sea el ideal-

La despedida fue más larga que la vez anterior y quise reafirmar lo que había dicho esclavo de mi estado... ella miró y se fue, 72 horas después de haber cumplido varios de mis sueños.

Y hasta el último momento nos miramos...

Cuando finalmente partió, metí las manos en los bolsillos... moría de frío, estaba desabrigado y ella no estaba conmigo (en persona).

V - Ensueño (Octubre 2011)

A veces nos quedamos sin palabras para explicar lo que sentimos. Por suerte, basta con cerrar los ojos y dejar a las imágenes llegar, a los sonidos, a los aromas, a los silencios, a los lugares, a las risas, a las caricias, a los besos, al sol y a la lluvia, al campo y la ciudad, a la ruta y la rivera, las plataformas y las mochilas, las marcas de los dientes, los dolores de cabeza, el calor y el frío. Las canciones que nunca soñamos escuchar y bailar, juntos.
Perdón, me corrijo, yo siempre soñé pero no encuentro palabras que puedan descubrir algo tan lindo, el ensueño.

VI - Continuidad de los sueños (Noviembre 2011)

Pensaba como continuar contando sueños que se cumplen cuando me mira con su mirada que hace feliz y ese incomparable suspiro que exhala al término de cada frase que enhebro por y para.
Pensaba en eso mientras miraba por las ventanitas detrás de la gente pasar el túnel sin parar. No perdía de vista que en algún momento debía pararme y bajar, y todo eso me traía más pensamientos de como continuar contando sueños estando despierto.
Caminé por las escaleras que suben pensando y pensando, caminé las cuadras que me acercan a esta lejanía cercana y distante. Seguí pensando mientras subía la rampa y más cuando volví a subir las escaleras, también cuando las bajé.
Mientras cenaba una cena y esperaba la espera, seguí pensando palabras, y cuando finalmente estuve en camino, el que no quiero recorrer nunca, mi pensamiento se detuvo, mi cuerpo se apagó, mi mente se puso en blanco, ya estaba durmiendo, ya no estaba soñando... ese sueño hermoso.

VII - El intruso de los sueños (Diciembre 2011)


Me escabullí en puntas de pies mientras dormías con mis pinceles y pese a que no se pintar dibujé un paisaje que parecía real. Nos sentamos, como nos sentamos muchas veces, un poco frente a frente, otro rato uno al lado del otro. No hacía frío y no hacía calor, no era como otras veces pero el cielo sí era azul, sin nubes.
Hablamos, mucho, como siempre, yo empecé y vos te animaste luego, yo callé satisfecho, disfrutando cada palabra que me trae algo nuevo, algo que nunca voy a olvidar, al menos en los próximos cinco minutos. Durante los próximos cinco años recordaré el sonido del pájaro que cantaba, el aroma del césped y el color del mar... y con qué mano peiné tu pelo.
Una mueca tuya, una sonrisa mía, un poco de sol en las mejillas, yo que vuelvo a reír, vos que mirás el horizonte, con la mirada extraviada en silencio, yo te vuelvo a observar, no doy crédito a mis ojos a veces, y pienso en las vueltas del destino.
Cuando de a poco el sol se retira, me doy cuenta que se corre la pintura con la que pinté este cuadro inolvidable, de a poco se borra el cielo y el verde del lugar... aparece el cielo oscuro y las estrellas, el canto de los pájaros se desvanece, ya no es de día en este lugar. Ni siquiera es ese lugar, ahora es solo una habitación a oscuras, en silencio y con el leve compás de tu respiración. Yo junto mis cosas y me voy, de nuevo en puntas de pies. Te dejo seguir durmiendo y abandono el sueño tuyo en el que me metí sin que te dieras cuenta.
Te dejo una nota debajo de la almohada, porque mañana no recordarás que soñaste conmigo.

VIII - Otro capítulo de los sueños (Enero 2012)

Ese mismo trayecto diez años atrás había sido parte de una pesadilla fugaz que siguió a un sueño eterno. El mismo lugar de partida, la misma estación de llegada, el mismo lugar para la espera, la misma persona llegando por la misma calle. La misma sonrisa, la misma mirada.
También sentí vergüenza debo decir, mis ganas me llevan a todos lados y a veces no sé como debo actuar. Todas esas personas de las que siempre hablamos estaban ahí, y también las que nunca mencionaste. Como ambos sabemos puse a funcionar esa maquinita que es mi mente y que es mi memoria, buscando familiares detalles en las esquinas, en las veredas y en los autos estacionados que ya no eran los mismos. Jugué conmigo mismo a adivinar la puerta de tu casa unos metros antes y perdí. Perdí conmigo, así que no dije nada. Es que la última vez que estuve de frente a esa puerta era de noche, la última vez que estuve de día ahí, estaba de espaldas.

Muchas veces había pensado y soñado ese momento, en que alguna vez volvería a ver ese pasillo que va a la izquierda, esa mesa donde calmé mi frío, mi hambre y mi miedo alguna vez. Y al final de todo ese camino estaban las personas que (recordaba) nunca olvidé y las que nunca conocí antes, más que por fotos que fijo en mi memoria. Todos tan parecidos y en movimiento. Yo tan distinto y tan quieto, tan cuidadoso, tan callado, tan... ¿antipático?

Como siempre, quería ganar ese juego no quería perderlo y no era posible empatarlo, no quería ganarte a vos, pero tampoco quería que me ganaras. Y tan lejos de mi mano, del otro lado de la mesa. Te miro todo el tiempo, vos mirás la mesa, mi mano tiene ganas de la tuya... y cae el sol. El día se empieza a ir, y yo que arranqué con ganas de dormir, ya estoy despabilado en el medio de otro capítulo de los sueños, ese en el que ya estoy sentado a tu lado y mi mano está en tu pierna, en el que escucho tu risa, en el que ya no estoy tan callado, en el que ya no soy tan quieto, en el que aún sigo cuidadoso, pero encantado, envuelto en otro capítulo de los sueños...

IX - Tal vez sueños estivales (Enero 2012)

Por primera vez en todo este tiempo llegué temprano, antes que vos. Una pequeña demora y un chiste malvado, pero merecido, me hicieron llegar a tiempo, esta vez.
Pude ver el instante preciso en que la gente que baja delante tuyo deja de ser importante y la que viene detrás también. El mágico instante en que un espacio vacío de se llena con tu figura. Cansada, trajinada y acá mismo, en persona, junto a mí.
Te espero, no me arrimo, te dejo respirar, te espero, te abrazo, mejor después, hace calor esta vez. Te beso, un poquito, que puedas respirar, hace calor. Libero tu espalda del peso, y tus manos también. Y quiero verte fumar, no hablo del humo, hablo de tus manos.
Es de noche, más tarde que de costumbre, la ciudad tiene las luces bellas, las estrellas están y en la calle no hay mucho, hace calor, pero hay paz. Hay calma en nosotros también, compartimos el cansancio...
Vamos a caminar sin dudas, siempre te hago caminar, y hace calor. El color de nuestros rostros cambia, el sol, el calor. En el tuyo, los ojos brillan cada vez más, momentos únicos, los ojos grandes que cambian de miel a verdes, y yo trato de mirarte lo más posible, de reojo, de contrabando, sin que te des cuenta.
Te sigo haciendo caminar, hace calor, el sol te quema, te aplasta, te derrite... a cambio de todo esto te dejo dormir, todo el tiempo que necesites, y ahí si te miro (ojos que no ven corazón que no siente). Mientras dormís, con alguna caricia suspirás o sonreís o te acomodás para ser acariciada. O tal vez estés soñando, sueños estivales...

X - Sueños sin aire (Marzo 2012)

Me fui a dormir un sueño de varias noches y por eso mismo apagué el despertador, dejé varias botellas de agua a mano y elegí mi mejor pijama, o sea ninguno. Cerré las cortinas para que ni el sol ni ninguna otra clase de intruso te interrumpieran. Dejé abierta la ventana para que entrara el aire que se respira en los momentos que hay que respirar, sin falta.

No me tapé más que con una sábana porque se que así se hace (juntos). Luego, seguramente, me tape y destape sin cesar...

Súbitamente me desperté al no poder respirar. Un nudo en la garganta, un nudo de las sábanas, me había enroscado entre sueños, y girando sobre mi cuerpo inquieto había enroscado la sábana alrededor de mi cuello, ahorcándome, ahogándome... sin poder respirar.

No fue eso lo que me llamó la atención ni lo que lamenté sino que entre mis manos había una almohada apoyada sobre tu rostro, asfixiándote, ahogándote... no dejando que respires...

XI - Sueños que no cambian (Marzo 2012)

Luego de despertar asfixiado, asfixiante, me quedé un rato quieto mirando el techo como aquella primera vez, quieto buscando no romper nada con mis codos, sin querer. Fue en ese momento que recibí ese golpe, colisión inesperada y me quejé pero además abrí los ojos del todo y dejé de escuchar las voces que no se callarían por horas.
El sol que entraba por las hendijas cocinaba mis ideas, esas ideas que nacen crudas, viven crudas y a veces se incendian de golpe. Repasando las hojas y las horas, redescubrí qué era lo que de los sueños alimenta nuestro espíritu, y confirmé que es esa respiración, mi mano en tu espalda (si es que esa es tu espalda), o tu pecho o tu cabeza y tus cabellos, su perfume.

Y que cuando en mi pecho hay una piedra de fuego por corazón, tu cuerpo fresco se acomoda entre mis brazos y se queda ahí, quieto, sereno, resignado (o no), latiendo y de nuevo respirando, cómodos, en silencio o con mis frases susurradas como una canción de cuna... en tus oídos, a tus oídos en línea directa con algo que sentís y no pensás... en el medio de todos los cambios, de todos los años y toda la vida... estos sueños que no cambian...

XII - Sueños hechos con música (Marzo 2012)

Pero, ¿qué es la música sino el cúmulo de los estados de ánimo? En la música nos conocimos y en el intercambio nos enteramos que había mucho que compartíamos y mucho por conocer. Por aprender. Yo descubrí algunas canciones que no sabía que existían y nunca más dejé de escucharlas. Te hice escuchar vez olvidaste, o que nunca terminaste de escuchar. Y otras que habrán quedado guardadas y que tal vez cada tanto te recuerden a mi. Hice mi propia colección de canciones en mi memoria para no olvidarte nunca (como si existiera la posibilidad de siquiera intentarlo), hice mis propias canciones cuando ya no encontré canciones que hablaran de vos, y cada día las escuché, cada día las volví a escuchar para darme cuenta que eso que estaba en la música eras vos, y era yo.

XIII - Fugaces sueños pasados por agua (Abril de 2012)

Nunca antes había recorrido tan rápido esa distancia que nos separa y nunca me había llevado tanto tiempo estar cerca tuyo, una vez salvada esa distancia. El cielo, furioso, hizo realidad sus amenazas azotando nuestro sueño de esa noche con una tormenta repleta de agua y vientos y rayos y viento y truenos y vientos y todo eso que ya sabés porque estabas ahí. Mientras esperábamos juntos, pero no uno al lado del otro, a que todo empezara a terminarse yo tirité con todo mi cuerpo, los huesos calados. No recuerdo haber tenido tanto frío ni tanto miedo en tener tanto frío, ni siquiera en sueños.
En una especie de trinomio milagroso, la música se juntó con la luz y la tormenta dejó de ser importante o estar presente... y todo siguió como debía seguir, inclusive el final que fue el principio de cruzarnos en una calle que yo no conocía y que ninguno de los dos sabía adonde terminaba ni adonde estaba el otro, y fue ese instante de verte verme con tus ojos que son los de siempre, por algún motivo fantástico y por algún otro cruel, tan cruel... descubrir que éramos lo mismo, como tantas veces soñé.
Con la forma de dos gotas de agua que cubrían a dos personas... nos saludamos como yo nunca quiero, caminamos como muchas veces y más que nunca, esperamos como ya esperamos una vez y entonces tu cuerpo que empieza, para nunca parar, a tiritar.
Yo sé todo: sé que tenés frío, sé que odias el frío y al verte así, a mi el frío se me va y desde lo más profundo de mí llega una inmortal necesidad de quererte, de cuidarte, de salvarte, de protegerte... una necesidad que es mía desde siempre y que vos, orgullosamente, no necesitas necesitar. Todo esto hace que me empiece a raspar la piel con las uñas, intentando lograr una piel que te proteja, que te abrigue, que te cuide, que te de serenidad, que te relaje, que te haga recostar tu cabeza en mi pecho, que haga que te abrace, que te dejes abrazar y que ese frío pasado por agua sea fugaz, pero que el sueño sea eterno, que no terminen nunca estas pocas horas, que no terminen... es lo único que pido a cambio de este frío...

XIV - Sueños Irreversibles (Mayo 2012)

Cuando no podía explicarte el por qué no duermo todas las imágenes estaban en mi cabeza. La de cerrar los ojos y las de volverlo abrir y encontrar que todo había cambiado y era entonces diferente, probablemente la revelación que nos trae despertar y comprobar que todo fue un sueño y que cerrar los ojos terminó con el en vez de iniciarlo...
Siempre habrá tiempo para dormir una vez fuera de ese sueño. Es como salir al balcón, al patio o a la puerta de casa y encontrar que una flor se murió o una planta se secó, un irreversible momento, el mismo al ver partirse en mil pedazos una copa de cristal o un plato de cerámica, o el espejo de la maldición... irremediables.
El momento de dejar caer la carta en el buzón o cuando ya el señor de la oficina postal la guardó y no nos la va a devolver, es el hecho consumado e imposible de revertir, la carta viaja hasta llegar allá.
Y a veces descubrir que la frase que recién termino de pergeñar no provocará esa sonrisa, esa risa, esa mirada, que no está nunca junto a otros y que solo está en la intimidad, en la soledad, en la tranquilidad, en el sereno respirar, en uno o en otro lugar, en una u otra estación, en mangas cortas o largas, al aire libre o en una habitación, de derecha a izquierda o de arriba a abajo, de frente o en una ele, si querés... en un sitio que solo nosotros conocemos y al que solo nosotros podemos entrar y que no siempre ha tenido la misma efectividad... pero que está ahí para encontrarnos... hasta que se genere un sueño nuevo, en donde para hacerte sonreír me baste con querer.
De todas las sonrisas esa está guardada en mi corazón arcón de recuerdos. Tus dedos que peinan tus pestañas que protegen tus ojos hasta de mis dedos peligrosos. Uno de ellos descubre una pestaña que cayó y la rescata, pronto el impulso del aire de tu boca la hará volar. Pero ninguno de los dos pide un deseo. Yo los he pedido sin pestañas, aún no se cumplen.
Hombro con hombro sentados exhaustos, cansados, dormibundos... tu perfume intacto en mi nariz inquieta, el extraño silencio de un lugar tan ruidoso, siento la paz llegar a mi cuerpo y de golpe todas las horas ya están pasando, no falta mucho para que te vayas y yo lo voy a intentar todo para que pase mucho tiempo más... en ese lapso logro más risas y sonrisas tuyas y hasta yo me río. Mi cabeza choca contra un vidrio, vos te reís mucho, yo no quiero hacerlo pero que rías me hace reír, es una cadena imposible de romper...
Como en casi todos los sueños hace frío y medimos la temperatura de nuestras manos, que encajan perfectas, tan distintas, tan opuestas, como los polos... Mis manos debajo de mis brazos cruzados no sirven para nada, nunca...

Finalmente, se termina este pedacito de sueño y en el filo de la despedida, se encuentran nuestros labios, vos tenés que irte y yo me quedo, me quedo mirando, como siempre, y como te das vuelta para mirarme por última vez. O hasta la próxima...

XV – Un pedacito de sueño (Mayo 2012)

De todas las sonrisas, esa está guardada en mi corazón arcón de recuerdos. Tus dedos que peinan tus pestañas que protegen tus ojos hasta de mis dedos peligrosos. Uno de ellos descubre una pestaña que cayó y la rescata, pronto el impulso del aire de tu boca la hará volar. Pero ninguno de los dos pide un deseo. Yo los he pedido sin pestañas, aún no se cumplen.
Hombro con hombro sentados exhaustos, cansados, dormibundos... tu perfume intacto en mi nariz inquieta, el extraño silencio de un lugar tan ruidoso, siento la paz llegar a mi cuerpo y de golpe todas las horas ya están pasando, no falta mucho para que te vayas y yo lo voy a intentar todo para que pase mucho tiempo más... en ese lapso logro más risas y sonrisas tuyas y hasta yo me río. Mi cabeza choca contra un vidrio, vos te reís mucho, yo no quiero hacerlo pero que rías me hace reír, es una cadena imposible de romper...
Como en casi todos los sueños hace frío y medimos la temperatura de nuestras manos, que encajan perfectas, tan distintas, tan opuestas, como los polos... Mis manos debajo de mis brazos cruzados no sirven para nada, nunca...

Finalmente, se termina este pedacito de sueño y en el filo de la despedida, se encuentran nuestros labios, vos tenésque irte y yo me quedo, me quedo mirando, como siempre, y cómo te das vuelta para mirarme por última vez. O hasta la próxima...

XVI - Sueños Invernales con café con leche y tostadas (Junio 2012)

"Estoy esperando a alguien, gracias". En el Bar El Cairo, son las 6 de la tarde y recién llego de la calle, dejo el saco en la silla y me saco los guantes y la bufanda, hoy no me puse el gorro, no te lo puedo prestar tampoco. Miro por la ventana a la gente caminar rápido, echando humo por la boca y con el rostro cubierto por las bufandas y las solapas de los abrigos. Pienso en Europa, el frío me hace feliz.
Juego con un sobrecito de azúcar, mientras el olor a café me recuerda que tengo hambre y te espero, como esperaba este momento desde el comienzo de la mañana cuando me fui y dije "hasta luego". La gente alrededor charla, discute, se ríe o está sola y lee el diario o un libro o mira la televisión que está sin sonido, en el noticiero. Otra mira por la ventana, algunos escriben. Yo juego con el sobrecito de azúcar y huelo café y pienso en tostadas y manteca.
El mozo vuelve a pasar, sigo esperando, saco mi cuaderno, tomos unos apuntes, estas ideas se van luego y no vuelven, hasta aparecer en algún momento muy ocupado...
En la recta final de este otoño, luego de haber crujido todas las hojas de los árboles en el suelo, los días se hacen cortos (preludio del invierno), este frío, este viento helado, esta merienda de tarde a oscuras, como la primer noche del día.
Se abre la puerta y entrás con tu rostro blanco, pálido, mortecino... tus labios azules, tus dientes rechinando, tus ojos mostrando debilidad, te sentás y nunca te sacás el abrigo, entonces yo estiro mis manos y agarro las tuyas y un escalofrío me corre por el cuerpo, sos el invierno... llamo al mozo, pedimos café con leche y tostadas, nos miramos un rato largo sin decir nada. Prendo un cigarrillo y te ofrezco uno.
Sí, en este sueño invernal en el que te espero en un bar al reparo del frío, yo fumo y se puede fumar. Es un sueño con café con leche y tostadas y mucho frío... del otro lado de la ventana...

XVII - Sueños de un escritor aficionado (Agosto 2012)

No es sencillo este oficio de escritor aficionado, adquirido por la emergencia de las cosas por decir, inesperadas y a borbotones, obtenidas sobretodo de madrugada casi siempre de la tristeza. No es sencillo darse cuenta que es difícil decir lo que se quiere y que se entienda. De alguna manera me olvidé de hablar, y en esta búsqueda de palabras me refugié en ésta bitácora en donde las palabras quedan a la espera pero nunca desesperan.
En algunos momentos de incontenible gravedad, preferentemente tristes, innegablemente tuyos, aparentemente nuestros, insuficientes pero optimistas me digo a mi mismo que es el momento de escribir algo que pueda servir de algo, a los dos, a mi... o al menos a vos... Y entonces entiendo que no es sencillo el oficio de escritor aficionado, adquirido. No se puede ser intencional y hay que sentarse a esperar, ahora sí desesperar, a que surja algo que merezca las horas, la tinta. Algo que haga juego con tus ganas, que son de siempre, incondicionalmente compañeras que son más ciertas que nuestras mañanas y que nuestras caricias...
No es sencillo el oficio de escritor aficionado, adquirido, soñador... ese que escribe con el corazón y que a veces te roba una sonrisa... y que cuando te sonríe intenta conquistar tu corazón... para siempre, esta vez.

XVIII - Sueños que se reencuentran (Agosto 2012)

Una extraña variante en el trayecto: el que siempre iba estaba volviendo, la que siempre viajaba en las alturas ahora veía el camino ahí nomás, cosas nuevas a la vista, las voces de siempre... y, claro, el perfume.
La rigidez de las últimas veces estaba en ambos, un desafío pronto a vencer, tanta gente alrededor y vos un rato en mi mundo... el más relajado de mis mundos, el espontáneo... rodeados de todos, de esos y de los otros. Un largo camino y una rápida partida.
La oscuridad parece un aliado, no hay nada que ver adelante solo el horizonte constante alguna que otra luz y la obligación de vencer al cansancio, al dormir.
Una frase se suelta hacia ahí, otra viene hacia acá... estamos charlando acerca de una pesadilla, estamos hablando de cosas nuevas, viejas, tuyas, mías, de los dos, de ninguno. Estamos hablando. Se está pareciendo a algo familiar y tan querido. Yo ya no te pregunto tanto, no hace falta: vos ya me contás... poco a poco se aflojan las cosas y empezás a ver cosas que no habías visto antes en este lugar...
Hacés un comentario sobre la ciudad y a mi me extraña, pregunto de dónde sacaste eso. Decís que te lo dije yo y te dejo mentir... no tiene importancia, hoy no, hice un pacto conmigo mismo. Si parece que cambié me propongo parecerme a mi mejor versión...
Cuando llega el amanecer al otro día, toda la lluvia se fue, se escuchan pájaros y tu respiración dormilona. Yo no estoy inquieto, otra vez el pacto...
Cuando finalmente estamos de pie, sentados frente a frente, ya parecemos ser nosotros... un parque lo va a confirmar, unas cuantas sonrisas también, tus ojos brillan como antes, yo sonrío como siempre (con vos) y el tiempo pasa tranquilo, sin apuro, con el descanso en nuestros seres, reencontrándonos en un abrazo, con un abrazo, por un abrazo... vos necesitabas uno, yo te di cien... me guardo un poco de vos en el pecho, para los días que vengan... recordando este día en el que me reencontré con el sueño que me hace feliz... y en que intentamos curar un poco las marcas de tu pesadilla...


XIX – La visita a mis sueños (Septiembre 2012)

Eran mis brazos alrededor de tu cintura y vos sentada sobre mis piernas, esa foto conocida... mirábamos televisión pero no la veíamos, recuerdo el sonido y no la imagen. Me contabas de algún lugar en Buenos Aires, me contabas sobre una botella de whisky y un conductor nocturno... un auto fuera de control y yo te hice una pregunta, me contestaste y no entendí y entonces te pregunté de nuevo, acercando el oído para escuchar mejor... vos también te acercaste, apoyaste tus labios en mi oreja, susurraste algo y yo abrí los ojos, en el sueño y en la cama... me desperté y la tele estaba prendida, vi la hora: las 6 de la mañana de un Domingo... apagué la tele, miré a los costados, no estás... me vuelvo a dormir, a ver si te encuentro de nuevo y descubro qué fue lo que dijiste.. En la visita a mis sueños.

XX – Toda el agua del mundo en estos sueños (Octubre 2012)

Si toda el agua del mundo cayera sobre nuestras cabezas, tal vez, quizás, en una de esas, estos días no queden náufragos en esta especie de Océano que es la memoria (y el olvido una tormenta).
Si toda el agua del mundo cayera sobre nuestros cuerpos y aún así no se ahogan nuestras risas podríamos seguir adelante en esta ruta, atravesando el cielo entre montañas o bajando en la más profunda oscuridad.
Si toda el agua del mundo cayera sobre la tierra y encontráramos en dónde refugiar nuestro abrazo eterno, podrías apoyar tu cara sobre mi pecho, yo la mía en tu cabeza, hablarte bajito, oler nuevamente tu perfume, dejarte tiritar y recorrer con mis manos tu espalda... hasta que de tanto silencio y cariño... notemos que aún no ha caído toda el agua de mundo, en estos sueños.

XXI -  El camino de los sueños (Noviembre 2012)

Cuando tomamos ese camino juntos, uno al lado del otro, de la mano o no, pero siempre en mutua compañía, ninguno sabe hasta donde podríamos llegar. Se trata de un camino muy largo del que no se ve el fin y en el que a veces llevamos el mismo paso, a veces no, a veces uno se detiene a atarse los cordones y el otro se adelanta, de golpe el rezagado corre y alcanza al otro pero este a veces corre más rápido y se vuelve todo una carrera y a veces una persecución. 
En este camino, todos los climas existieron inclusive un temporal y un abrazo estival del Sol un compañero ocasional, no tan frecuente como la Luna y las estrellas. El camino no siempre fue igual, a veces sobre césped, alguna vez sobre la arena... fue cuesta arriba, fue en bajada... fue un camino en círculos, en una noche, en una plaza, un círculo que no paramos de trazar con nuestros pasos mientras duró la sed. 
Un camino con piedras, piedras en el camino, piedras en el zapato y piedras preciosas en tu mirada, la fuente de toda la luz en este camino nocturno.
Es un camino señalizado, conocido, cotidiano y pese a eso muchas veces no podemos esquivar los obstáculos, como los pozos del camino, del ánimo, del corazón... y a veces cuando uno cae en un pozo, el otro lo rescata y ya no son obstáculos sino accidentes que nos encuentran. 
Es un camino para caminar hasta el cansancio y en el cansancio decidirse a descansar sobre el pasto a mirar el sol o cerrar los ojos y escuchar el mundo dejarnos a solas. En el camino está toda la respiración y aunque a veces parece una prisión, en ese camino dormimos uno al lado del otro, uno cerca del otro. En ese camino tomamos las mejores y las peores decisiones, es un camino donde estamos solos y que tomamos juntos. Donde todo el mundo nos ve y nadie nos detiene. Un camino donde nadie nos molesta, un camino donde nadie nos apura, donde todo el mundo nos ve y sonríe... viéndonos caminar, por el camino de los sueños. 


XXII - Un sueño postergado (Febrero 2013)

Cuando la interminable noche se convirtió en la inevitable mañana mis ojos soportaban con esfuerzo los rayos de luz y mis pies pedían permiso, descalzos, sobre el parqué. La ventana es lo suficientemente grande para que todo entre por ella pero las paredes enfrente y el límite de lo que mis ojos pueden ver me impedían e impidieron siempre, ver lo que podría llegar a pasar. El ansia por prever estúpidamente.

Junté todas las fuerzas y apuré ese vaso de leche matinal, veraniego y mientras cargaba todas mis cosas (las que poseo y las que llevo adentro, también) hice un pacto con los días por venir... un pacto que estaba dispuesto a romper en cualquier momento.
Lo que nos une ésta vez no estaba surtiendo efecto y en vez de coincidir nos estábamos corriendo un poco, sin sabernos del todo, algo distinto.

Los rayos del sol curtían la piel enrojeciendo la mía en un punto que conozco en la tuya. Mi mirada en el horizonte y mis latidos en el punto de partida. Nada de todo esto podía salir de mi boca, el pacto estaba vigente y la serenidad de los demás comenzó a tomarme de la mano y a invitarme a despojarme. Cuando el camino es sereno las ideas se van cayendo por las ventanas y las vi en mi espejo retrovisor.

El lugar donde soñaría estos días mantenía su encanto. Todo lo que tenía que estar ahí estaba y lo que no , perfectamente. Una vez en el medio de la nada, la nada también fue el objetivo, la nada misma. Nada que pensar, nada en que ocupar la mente, la nada convirtiéndose en todo lo que había ido a buscar.
En contacto con todos los sentidos infinitas fueron las estrellas, fugaces o no. El silencio de la noche, el silencio que viene con un sonido diferente. El eco de los gritos y la brisa ínfima.

Entretanto la lluvia se preparaba. Al otro día no cabía duda de tu presencia, la lluvia estaba ahí y venía para acá. Solo unas pocas horas y desde la puerta en una silla vi todas las gotas del cielo convertirse en todo el barro del suelo... y un aroma especial llegó de golpe. Uno que ya conocía. Uno que encontré también cuando llegué de vuelta.

Al terminar este descanso y sin perder de vista los sueños que estaban sucediéndose en simultáneo, junte nuevamente todas mis cosas las que todavía poseía y las que no había dejado en este lugar. Y mientras volvía, a tiempo para encontrarme con el desencuentro para resolverlo, para vencerlo, para convertirlo en un sueño... una piedra en el camino me dejó fuera de carrera, esperando que el tiempo no corriera, que el sol no me derritiera y no volver a perderme un sueño.

XXIII - Dos Sueños (Julio 2013)

Tantos días después de aquel día en el que la incertidumbre se apoderó de las ideas, mi cuerpo cruzó esa puerta hacia la muchedumbre, el sin número de gente que está ahí y no se sabe protagonista de una tarde que no será una más y en la que mi rostro inquieto se encontrará con tu rostro en espera de mi arribo -como siempre yo llego después - . En ese momento irrepetible pero familiar nuestros rostros cambiarán su expresión habitual en sonrisas, comisuras que se imitan como si se miraran en un espejo.

No podría explicar que es lo que sucede en mi cabeza y en mi corazón, o tal vez si podría pero no importa porque ya lo sabemos. Algo diferente en vos y algo eterno en mi hace que las diferencias no sean importantes ni ahora ni en toda la eternidad que queda por delante.

Pronto nos daremos cuenta que los pies tienen memoria y conocen el camino por lo que podemos hablar sin parar ni mirar hacia donde vamos. Y tan natural es el recorrido que cuando nos queremos dar cuenta estamos sumergidos en un mar de palabras y llenos de coincidencias que impiden distinguir si esto está pasando hoy, si pasó hace un año o si realmente pasará en unos años más.

Todos esos testigos que nunca tuvimos y que tal vez no comprendan si esto está pasando ahora, hace un año o si nunca dejó de pasar entenderán que lo que es siempre será.

Siempre el primer día será el que tenga todas las horas, porque después los que sigan transcurrirán como minutos que duran menos que sesenta segundos, todo el tiempo se va. Pero antes que eso suceda otra vez estamos riéndonos en un lugar lleno de música, lleno de noche, lleno de nosotros, ausente de todo el vacío… el  vacío que es pensar y no sentir, todo estos sueños sin saber que…

… menos de una semana después, los lugares se invierten y yo tomo el camino que vos siempre tomas y yo no conozco, pero la que espera de vuelta sos vos, porque yo siempre demoro. Intento un intento pequeño y poco efectivo de cambiar la espera y el sueño de este sábado por una sonrisa de las que vengo a buscar. Pero de nuevo es uno de esos chistes, yo creo que ya lo adivinaste. Pocos minutos después estamos en un lugar donde somos cómplices, donde nos parecemos, donde se empieza a tejer esta visita incomparable.


Algo que nunca había pasado hasta hoy está sucediendo cada minuto en este lugar que yo no pisaba hacia tanto y que sabés que solo existe si estas vos para esperar, para guiar, para reír, para soñar, para dormir, para mirarme con esos ojos inigualables, que no cambiaría por nada y que iluminan todos estos sueños, llenos de amor, de donde nunca me quiero ir y a los que siempre estoy volviendo, de alguna manera.





julio 26, 2013

Juegos

Al ver su espalda comprendió qué camino tomar, cruzando el ancho mar, con su sonrisa a cuestas y todo lo que cuesta desprender. Dejó correr las horas en esos días térmicamente amplios, aeróbicamente eternos y llenos de palabras poco familiares y juegos, juegos de palabras que se confunden en su significado, en su orden y en su cuna. 
Todos esos cielos diferentes, esos lugares tan lejanos con el perfume de las manzanas verdes introduciéndolo en un sopor inigualable, sin nada en la cabeza, sin nada en el corazón, sin nada... de ponzoña, veneno que adormece la dicha, el futuro más feliz. 
De esta forma se alejó de esa espalda y esos juegos, pero como todos los juegos, cada partido es un partido y como algunos juegos se juega hasta la muerte, a muerte, a morir... 

El juego siguió en estas tierras y el mejor jugador es como la araña, paciente y lo juega así, despacio, distante. Como todos los juegos gana el que sabe lo que va a ser y a hacer su rival, y con los días el juego se empieza a perder cuando las cartas están al revés, a la vista del otro y cuando cinco minutos antes de volver a dar la espalda por enésima vez, la araña clava su veneno ponzoñoso en tu cuello, abrazándote con sus ocho patas y dejandote un sabor inigualable, que sabe a victoria y es una nueva derrota que durará lo que dura el entretiempo en este juego tan triste, tan triste...tan feliz

julio 15, 2013

Difícil

Era difícil hacerle entender a la memoria que lo importante no era recordar el calendario y el cronograma y saber que ya habían pasado diez años, o siete meses, o cinco semanas, o veinte días, o veinticuatro horas, o cuarenta minutos o dos trenes.
Complicado justificar que el amor no estaba solamente en nuestros cuerpos ni en las palabras ni el miedo en los ojos o entre las sábanas... y que decir te amo es mucho más que la verdad o el intento más difícil de intentar mirando a los ojos. Y que el interés mayor en la presencia es no sentir esa ausencia insoportable que acompañó lo que la memoria no olvida del calendario y que la derrota mayor de esta forma de vivir y de sentir es ver a las agujas del reloj vencer al cronograma en estos días invernales breves, inciertos.
Imposible argumentar que llorar en sueños es algo impredecible pero que si tuviéramos la chance siempre querríamos dormir y revertir ese sueño para vencerlo...
Contra todas estas dificultades tengo tus brazos alrededor de mi cuello, las palmas de tus manos en mi cabeza, tu cuerpo sobre mis piernas y tu boca sobre mi boca... y tal vez lo más difícil de entender era que no estábamos curándonos de nada sino intentando no volvernos a enfermar...

julio 13, 2013

Es y es


Es ese calor de su aliento entrando por mi nariz y recalcitrando mi sangre cuando quiere ebullir. Es la multitud de lunares en su escote recordándome que su espalda desnuda es igual pero más bella aún. Y su figura en la penumbra mirándome desde la puerta, fumando mientras discutimos sobre esta misma pregunta. 
Es de repente su cuerpo sentándose sobre mis piernas, besando mi cuello y rodeando mis hombros con sus brazos mirándome a los ojos con sus pestañas que son más largas que las mías en un abanico de complaciente misterio y también cuando luego se las peina. 
Es la impaciente necesidad de encontrar sus dedos entre mis dedos y la imposible habilidad de hacer silencio cuando su silencio es todo lo que existe en esta habitación. Su silencio y su perfume, su silencio y mi corazón.

julio 10, 2013

Cuánto tiempo faltará

Agarré el lápiz y pensé 
en escribir pero me bloqueé 
y no recuerdo qué pensé. 

Solo recuerdo, sí, 
que quería preguntar
cuánto tiempo faltará
para volver a sentir
tu nariz,
congelada sobre mí.

julio 09, 2013

Nubes

Completamente al tanto de estar en ese preciso momento entre las nubes movía mis brazos intentando disipar esa borrosa visión y poder ver con claridad el mundo, ese mundo, el de la realidad.
Hice un pequeño repaso de los pasos que acaso me habían traído a este lugar que huele a hermosura y a finita seguridad. Pude recordar todos los tropiezos y los rasguños de mi piel para así darles el valor que se merecen por traerme hasta aquí, nuevamente. 
Había comprendido el valor de las decisiones y aunque siempre estamos sujetos a la mirada de los demás recordé que tus ojos también son de un demás así como los ojos que me miran del otro lado del espejo. Solté el lazo que me ata y me dije a mi mismo que no importaba ya qué ni cómo pero si el por qué. Y entonces nuevamente vi el camino de un lado y del otro, de izquierda y derecha, ese camino que termina en una puerta que sale y entra de las nubes, en el que sin importar tal vez nada más del mundo... están tus ojos y tu sonrisa, reflejando a la mía... a cada segundo, a cada tropiezo. En estas nubes.

julio 07, 2013

Imágenes

Imagíname silencioso
contemplando el paisaje
de otros bosques, 
de otros lagos y montañas
escondiendo entre mis manos una flor.

No te alejes del recuerdo
de esta imagen que te doy
ese soy yo...

Imagínate que desde niños
yo soy el sol que alumbra en tu jardín
y tu la estrella que guía mi fe...

No te alejes del recuerdo
de esa imagen que te doy
ese soy yo.

julio 03, 2013

Dos sueños

Tantos días después de aquel día en el que la incertidumbre se apoderó de las ideas, mi cuerpo cruzó esa puerta hacia la muchedumbre, el sin número de gente que está ahí y no se sabe protagonista de una tarde que no será una más y en la que mi rostro inquieto se encontrará con tu rostro en espera de mi arribo -como siempre yo llego después - . En ese momento irrepetible pero familiar nuestros rostros cambiarán su expresión habitual en sonrisas, comisuras que se imitan como si se miraran en un espejo.

No podría explicar que es lo que sucede en mi cabeza y en mi corazón, o tal vez si podría pero no importa porque ya lo sabemos. Algo diferente en vos y algo eterno en mi hace que las diferencias no sean importantes ni ahora ni en toda la eternidad que queda por delante.

Pronto nos daremos cuenta que los pies tienen memoria y conocen el camino por lo que podemos hablar sin parar ni mirar hacia donde vamos. Y tan natural es el recorrido que cuando nos queremos dar cuenta estamos sumergidos en un mar de palabras y llenos de coincidencias que impiden distinguir si esto está pasando hoy, si pasó hace un año o si realmente pasará en unos años más.

Todos esos testigos que nunca tuvimos y que tal vez no comprendan si esto está pasando ahora, hace un año o si nunca dejó de pasar entenderán que lo que es siempre será.

Siempre el primer día será el que tenga todas las horas, porque después los que sigan transcurrirán como minutos que duran menos que sesenta segundos, todo el tiempo se va. Pero antes que eso suceda otra vez estamos riéndonos en un lugar lleno de música, lleno de noche, lleno de nosotros, ausente de todo el vacío… el  vacío que es pensar y no sentir, todo estos sueños sin saber que…

… menos de una semana después, los lugares se invierten y yo tomo el camino que vos siempre tomas y yo no conozco, pero la que espera de vuelta sos vos, porque yo siempre demoro. Intento un intento pequeño y poco efectivo de cambiar la espera y el sueño de este sábado por una sonrisa de las que vengo a buscar. Pero de nuevo es uno de esos chistes, yo creo que ya lo adivinaste. Pocos minutos después estamos en un lugar donde somos cómplices, donde nos parecemos, donde se empieza a tejer esta visita incomparable.


Algo que nunca había pasado hasta hoy está sucediendo cada minuto en este lugar que yo no pisaba hacia tanto y que sabés que solo existe si estas vos para esperar, para guiar, para reír, para soñar, para dormir, para mirarme con esos ojos inigualables, que no cambiaría por nada y que iluminan todos estos sueños, llenos de amor, de donde nunca me quiero ir y a los que siempre estoy volviendo, de alguna manera.

junio 17, 2013

Absurdamente

Yo ya había imaginado mi cuerpo deshaciéndose en sus manos como el fuego funde a la piedra en una corriente de lava incontrolable, de esa misma manera...
No tenía la más mínima noción de las consecuencias de ciertas aventuras. Nos amamos de las formas más extrañas y originales, pioneros pero enamorados. Pero, de la misma manera las más absurdas e injustificadas presunciones nos llevaron a convertirnos en piedras nuevamente.
El absurdo está regido por lo que la mente y el corazón no pueden explicarse dentro del mismo ser o de un ser a otro. Yo no he perdido la certeza, mi perseverante convicción, de que cuando la piedra es piedra los ojos llueven o mueren y el pecho explota o implota latiendo millones de latidos por milésimas de segundo. También me ha demostrado en su intrigante misterio que cuando la piedra se funde al fuego del centro de la tierra, el volcán que  explota nos pone en peligro a todos y es ahí donde absurdamente cada cual busca su refugio como si el camino a la supervivencia estuviera tan lejos de cada uno. Cada uno con su piedra, cada uno con su fuego. Absurdamente a salvo de nosotros mismos, a merced de los demás...

junio 10, 2013

Neblina

Me resulta romántica la ciudad, pienso en café y en sacos abrigados, en caminar con las manos en los bolsillos, o del brazo. Pienso en charlas de mesitas chiquitas cara a cara, mirando a los ojos... pienso en besos también.

mayo 27, 2013

Correr

Miraba hacia el horizonte con mi mano haciendo visera y me preguntaba hacia mis adentros, ¿Hasta dónde? pero también ¿Hasta cuándo?. El por qué y el para qué habían dejado mi boca rendidos ante la evidencia que esto era algo bueno para alguno de los dos ahora y después y para los dos después de todos los ahora y todos los después. 

Contaba hasta diez siempre que me asaltaba esa impredecible ansiedad, la que me hace correr sin aire y la que me hace encerrarme sin sueño. Conté diez segundos, diez minutos, diez días, diez meses y hasta conté diez años y todos los sueños pasaron y el contador llegó a cero muchas veces momento en el que a veces salió el sol para luego llover y llover, hacer frío y llover, parar de llover y salir el sol, salir el sol y hacer frío, irse el frío y bajar el sol para luego hacer calor. Todos los climas, todos los meses, todas las estaciones, las mismas preguntas, las mismas personas.


Te vi correr y correr y alejarte y pensé ¿hasta cuándo? pero también ¿hasta dónde?. No me quedé para averiguarlo sino que volví por donde había llegado. 
Pero luego te vi correr y correr escondiéndote nuevamente y solamente pensé ¿hasta cuándo?. 


Te vi a lo lejos llegar hasta el fin del mundo, le habías ganado a todos los que te corríamos, los que te perseguíamos, los que no te dejamos vivir. Miraste hacia atrás al llegar a la meta, te diste vuelta para recibir ese abrazo. Pero ya había caído el sol, y llegado el frío, el viento, la nada, la soledad... ¿Hasta cuándo?.

mayo 20, 2013

Primavera

Era una tarde primaveral de alergias en las narices y mangas cortas en los brazos. Un rayo de sol cortaba el cielo en dos y nuestros ojos entrecerrados lo veían, lo miraban, lo recibían, lo miraban. 
En el medio de un camino de hormigas mi pie derecho y mi pie izquierdo sobre mi rodilla. Sobre mis manos mi cabeza, sobre mi cabeza las nubes. Mis ojos fijos por todas las horas que nunca se quedan quietas.

Cuando la tarde se va y entonces la noche está cerca las sombras desabrigan este lugar. Entonces nos paramos para volver. Yo miro al costado y veo que está tu sombra, y tus brazos tan desiertos. Y tanto frío queriendo abrazarte.

abril 04, 2013

El inquerible


Tomé la llama más grande, que alguna vez pude generar, y me la clavé profundo en el pecho. No es tan profundo mi pecho, más bien escaso. Tal vez esa sea la razón por la cual no muchos lleguen a creer que en él haya un corazón muy grande. A veces yo mismo lo dudo. Hasta que lo oigo bailotear. Bueno, en realidad, no lo oigo... lo siento. Y, al ser tan frágil mi pecho, tengo la sensación que el corazón saldrá, sangrando.
Quiere salir a veces o muchas veces y yo lo dejo salir más de lo que me conviene. El habla por mí, mi razón no interviene. Llegué a pensar que no tengo razón. Ni razón que me gobierne, ni razón de ser. Y de tanto en tanto encuentro mis razones para vivir. Todas esas razones tienen nombre.
Las personas que materializan mis razones son queridas entrañablemente. Y sé que las que no me dicen que me quieren, al menos, me estiman. Sé que he sido más querido de lo que puedo recordar. Sé que soy más querido de lo que me doy cuenta. Entonces, ¿por qué me llamo a mi mismo el inquerible?. No todo tiene una única explicación. Yo no conozco la única explicación a las cosas.
He tenido cariño. Me han querido. Personas me han querido y me han dejado de querer. Y no sé el por qué. No puedo encontrarlo más allá de mi propia existencia. Y, sin embargo, hay personas que no me han dejado de querer. Hay personas que me quieren demasiado y a las que no quiero de la misma forma.
El cariño que yo profeso no siempre lo digo ni lo demuestro. Y, sin embargo, necesito muestras de cariño constantes para dejar de sentirme no querido.
Pienso que soy pequeño y que no he recorrido ni la más ínfima parte de lo que me queda por recorrer. A veces, no me siento capacitado para hacerlo si no me empuja un poco de cariño.
Quiero aprender a querer. Quiero aprender a ser querido. Quiero demostrarme a mi mismo que puedo dejar de ser el inquerible.

abril 03, 2013

Gris matiz


Gris matiz,
vienes de sus manos y caes en mi.
soy tu Dios, soy el que los vence,
soy el resplandor

Quiero fusionarme con tu parte malvada,
quiero ser completo en tu interior,
no quiero más secretos.

Oh, nada ocultas...
mira, nada puedes ocultar...
sin dejar atrás, sin dejarte atrás.

Y verás...
seguirás un camino sin fin
por donde escapar de ti...

Ya no hay fronteras
ni barreras para ti, gris matiz,
es el mañana para ti, gris matiz.

abril 02, 2013

El espectador


Podría observarte toda la vida. Hagas lo que haga querré verte. Estar ahí. Porque en mis ojos está mi poder. Creo en todo lo que veo. Si te veo reír serás feliz, y yo también. Si te veo llorar serás triste, y yo también. Si te veo morir, moriré también,  con vos.
Me preocupa no ver todo lo que miro. Perderme detalles y perderme la realidad. Que me hayas mostrado algo que miré y no vi. No poder recordarlo. No recordar todo lo que vi con vos. Todo lo que vi de vos. Y, tal vez, todo lo que querés que vea. Son cosas que suceden indefectiblemente. Eso lo sé. Y no tener la solución a ello o no poder conocer la forma de evitarlo es mi mayor preocupación. La única, quizás.
Y mi miedo más grande es que haya cosas que no quieras que vea. Cosas que no quieras mostrarme. Cosas que me quieras ocultar.
Mi función es observar. Todo lo que le ocultes a mis ojos me mata un poco. Nunca cierres los ojos. Ni los míos ni los tuyos. Debo ser siempre el espectador.

abril 01, 2013

Retorno


Hoy recordé tu recuerdo
En mi canción
Que se pierde sin eco
A lo lejos

Si mi armonía es tu pudor
Hago silencio y te duermo
Contando tú pelo,
En mis dedos

No hay Diciembre en mi candor
Ni primavera en tu ensueño
La lejanía es cruel en este tiempo
Se van los días y tu amor.

Y las ansiadas cruces del sur
Quedan pegadas al cielo
Que cubre tu sueño y mi canción
Yo mientras cuento tu pelo…
En mis dedos

marzo 31, 2013

Sueños por cumplir


Si la medida de las cosas fuera el lugar que ocupas en mis lugares, tal vez a los ojos de los demás, y también a los tuyos, todo podría parecer una total pérdida de tiempo. Así funciona el mundo de verdad, la realidad. Pero una vez invitada a ésta, mi fantasía, pequeña criatura, viajera de este ensueño no hay mucho que pueda deshacerse. Pocas cosas pueden volverse atrás.
Si tantas horas has dejado, grabando tu estela en mi impericia de ser humano imaginario e ideal, ¿de qué color pintar los ojos?, si los únicos colores que conozco habitan tus pupilas, y brotan de tus manos, los pinceles. Y a qué espejo más perfecto podría reclamarle mi reflejo, si no es a tus miradas, las que no me miran, las que no me ven.
En qué otro lugar querría esperar el eco de los sonidos que me alegran y desvelan, si no es en las paredes de tu boca, en el marfil de tus dientes, en la seda de tus labios, cuando por mágica coincidencia, la palabra que pronuncio se repite en el sonido de tu risa, el eco.
Sin embargo, es probable que no lo sepas ni lo sientas, por más que te inunde y te invada hasta ser parte de tu sangre, y de las gotas de agua con sal que lloraste.
Creo que equivocas el origen del estímulo que te llena, del misterio que te llama, de la vida que te espera, de los sueños por cumplir.
Yo creo. Tú sabrás.

marzo 29, 2013

Una pregunta intrusa


¿Por qué no querrá besarme?, me pregunté envuelto por un halo de dudas.
En la soledad del cuarto, la conexión de los cuerpos y sentidos, parecía inminente e inevitable. Los movimientos se desarrollaban lentos, mutuos, dócil y naturalmente.
Cierto es que existían algunos motivos anteriores, más y menos propios e importantes, pero todo sucedía como si hubiera sido preplaneado y las imponderables traicioneras del destino hubieran dado su consentimiento al devenir de los hechos.
Era evidente que algo debía, e iba a, suceder pero cada vez que mis ojos, tristes y oscuros, se encontraban con esa melosa y diáfana mirada, no podían sostenerla ni tres segundos.
A esa altura mi mano había alcanzado la espalda. La espalda ya estaba sobre mi regazo y la cabeza descansaba contra mi pecho inquieto. Mi otra mano jugaba en el vientre y subía, luego, para recorrer dedo a dedo el rostro y terminar peinando el lacio y claro cabello.
Mi boca que debía besarla, insistía con frases sin sentido, evasivas que complotaban contra lo que tanto deseaba, esperaba y deambulaba en mi cabeza... y en mi corazón.
Es cierto que toda la ceremonia prolongaba y postergaba la expectativa por la satisfacción del roce de los labios, potenciando el dulce sabor del desenlace ineludible.
Algunas sonrisas ocurrieron, descubriendo los perfectos y perlados dientes, generando un sonido embelesante y cautivante, hinchando el vientre bajo mi mano y llenando de rubor las mejillas, tan delicadas y prominentes, dilatando las pupilas que cambiaban a dorado su color miel original.
La ciudad con sus ruidos se intruìa por la ventana. Además de las voces y las respiraciones, sólo la ciudad se hacía escuchar. Creo que yo, también, podía oír al corazón latir.
Así, los segundos parecieron minutos y los minutos, horas. No sé cuanto tiempo pasó, pero sin dudas me pareció una eternidad, hasta el momento en que no existieron más las palabras, las razones que demoraran lo que debía y, finalmente, pasó... la besé. La besé y me besó. Nos besamos por horas que parecieron minutos que, a su vez, parecieron segundos.
Los días pasaron muy rápido al fin. Esos besos aceleraron todo. La alegría todo lo acelera, la felicidad es el vértigo.
El tiempo comenzó a pasar rápido entre besos y caricias. El tiempo volvió a ser eterno cada vez que separó y demoró los reencuentros.
Pero el tiempo dejó de existir y sigue no existiendo desde que comencé a preguntarme... ¿Por qué no querrá amarme?.

marzo 28, 2013

Primera Junta


Justo cuando llegó tu mensaje estaba terminando una canción que conocí por vos. Lo leí  y abrí los ojos grandes, miré a los costados hasta encontrar a qué altura de esa avenida estaba, hice cuentas y me levanté disparado a tocar timbre, unas cuatro veces seguidas, hasta que en la cuarta noté que el chofer me miraba por el espejo y me hablaba con cara de pocos amigos y yo no lo escuchaba, me saqué los auriculares y me di cuenta que no era que el timbre no sonara sino que yo no lo escuchaba, como tampoco escuché los insultos. Esa imprudencia me costó unas diez cuadras de lejanía extra.
Me volví a poner los auriculares y elegí música que animara una larga y veloz caminata. Los casi 40 grados de sensación térmica y mi legendaria mochila generaban un tremendo mar de agua (salada) debajo de mi camisa, la más veraniega.
Atropellando todo lo que se interpusiera, cual Richard Ashcroft del cono sur, crucé todos los semáforos en rojo, a veces caminando, a veces corriendo, a veces esquivando, a veces desafiando con la mirada a aquellas voces que, de nuevo sordas, no escuchaba por la música y haciendo la cuenta de cuántos bocinazos había recolectado.  
Metí el pie en un charco, de nuevo, mojando mi pantalón que por supuesto era claro. Más de una persona en el trayecto quiso interrumpir mi paso para preguntarme algo, para venderme algo, para distraerme algo, ninguna tuvo éxito desde el principio en interrumpir mi paso decidido.
Las palmas llenas de sudor, paré un par de veces a acomodarme las medias, mis zapatillas de lona no estaban previstas para caminar tanto y en la mochila tenía zapatos…
Algunas cuadras eran paredones interminables, un señor de vientre prominente escupía semillas de mandarina y no paró ni siquiera cuando yo pasé, pero logré esquivarlas apelando a recursos que tienen que ver con otras cosas, con otros tiempos, con otros estados físicos… pero el cuerpo tiene memoria.
Apuré el paso un par de veces cuando sentí que intentaban arrinconarme buscando el botín de mi mochila, que era preciado por mí.
Ya había recuperado todas las cuadras del colectivo, ya había llegado a ese supermercado y ahora tenía que desandar el laberinto que conozco desde el principio…
De repente como en una espiral fantástica del destino o del entuerto veo fente a mí de nuevo el colectivo, el mismo coche, el mismo color, en el reloj la misma hora, veo de espaldas tu cuerpo en la parada, tu mano que se estira y lo detiene, me veo de frente a mi mismo y mi cabeza (la del otro yo mismo) que se da vuelta de golpe, vuelve hacia vos y te besa, y de un salto se sube y vos no te quedas mirando el colectivo, yo (el de ahora) si me quedo viendo, y me veo a mi mismo sacando el teléfono del bolsillo para escribirte que te extraño sin saber que luego iba a recibir el mensaje que me haría bajar del colectivo para regresar…
Te sigo unas cuadras, sin que me veas, veo que sacas el teléfono y en ese momento pareces notar mi presencia, te das vuelta de golpe y justo cuando estás por verme, me despierto por un grito del chofer que dice “Pibe, ¿vos no te bajabas en Primera Junta?”

marzo 26, 2013

Un viaje

Una cápsula del tiempo me lleva a recordar cuándo fue la última vez y no quiero recordar, todo está ahí, adelante. Mi cabeza es una vorágine, una proyección de imágenes continuas repleta de adrenalina. Lo que alguna vez soñé está ahí cerca, eso que alguna vez dejé de soñar, realista, este estúpido yo realista.

Las alas prestadas -yo no sé volar. Todas las banderas que leía en el diccionario y me aprendía de memoria, todos sus colores. Y las capitales y sus monedas. Todos los idiomas en mi boca, mi boca con sonrisa, mi boca con ganas de gritar, con muchas ganas de gritar.

Un viaje, apagar la luz, cerrar la puerta, abrir el cuaderno escribir  DÍA UNO, levantar la mirada y empezar a viajar, a soñar, a escribir, a conocer, a descubrir, a compartir, a nunca más olvidar... que la realidad quedo atrás...


marzo 21, 2013

Nocturno (plagio)



Dos sombras vagan en el patio trasero de la casona que duerme. Nadie se da cuenta, y en el silencio de la noche estrellada, el enigma de dos cuerpos que se observan sin buscarse.
Dos pares de ojos amarillos se estudian con cautela. Permanecen las criaturas inmóviles, agazapadas, y esperando el movimiento del otro. El silencio es sepulcral. Nadie lo nota. Dos gatos se observan en la noche y nadie es testigo de este fantástico encuentro. 

marzo 14, 2013

Frágil

Era como esas noches de narices frías que se tocan con los ojos cerrados, con los abrazos de brazos en sacos de paño y vidrios empañados y los guantes haciendo círculos frenéticos de forma de crear una ventana en la ventana, sin romper el cristal.
La espera desde el primer momento en las llegadas, la espera hasta el último segundo en las partidas. El tiempo que se estira con el riesgo de convertirse en un nunca jamás, ese riesgo absurdo y la ingenua ilusión de convertirse en un instante, en un pequeño salto para el corazón.
Una incierta distancia en los latidos y dos formas diferentes de dormir... dar vueltas en la cama y no cerrar los ojos o cerrar los ojos y sonreír, respirando brevemente en lo que llamamos suspiros. Suspiros trayendo a la memoria esas noches de narices frías que se tocan con los ojos cerrados entre abrazos de brazos en sacos de paño luego de vidrios empañados resueltos por guantes haciendo círculos frenéticos creando una ventana en la ventana sin romper el cristal... frágil.
Fragil como la espera, como los suspiros, como la distancia, como los sueños, como las sonrisas, como la memoria, como el amor.

marzo 04, 2013

Escena

En estas tardes que no se parecen a aquellas tardes apenas la luz entra por la ventana y esas cortinas cerradas. Hace calor acá dentro y es que no podemos rodearte de frío. Contamos con todo el silencio que nos permite esta tele y los vecinos de cuarto. Yo leo mi libro, vos dormís tranquilo y de reojo te miro. Ya estuvimos en estas tantas veces pero antes hablábamos más.
Con cada hoja que paso saco una cuenta y después dejo de pensar, los pensamientos no ayudan y pedís agua. Tomás un poco y con cara de dolor volvés a dormir. Yo saco otra cuenta, anoto algo y sigo leyendo. Miro de reojo la pantalla y sigo adelante, el libro se va a terminar antes que se haga la hora.
Una ráfaga de tos irrumpe en tu pecho y dejo el libro en la silla, me paro y te miro, te pregunto y entiendo que no hay respuesta. Empiezo a manotear cosas y te las ofrezco, no doy en la tecla... me resigno y espero... Finalmente termina y entonces abrís los ojos y me mirás y te miro... te lleva unos segundos ubicar la escena... y entonces con no poca dificultad, me preguntás atento: "¿jugaste este fin de semana?".


marzo 03, 2013

Ascensor

Entre estas cuatro paredes espejadas y con botones numerados, los rostros más disimiles se encuentran... las comisuras van arriba y abajo. Esas miradas y esas bocas no bajan nunca en el mismo piso. Pero se saludan al encontrarse y al separarse...

febrero 15, 2013

Apostilla

Podrías cansarte de pensar.
Podrías cansarte de esperar.
Podrías cansarte de soñar.
Podrías cansarte de intentar.
Podrías cansarte de creer.
Podrías cansarte de imaginar.
Podrías cansarte de apostar.
Podrías cansarte de sonreír.
Podrías cansarte de llorar.
Podrías cansarte de recordar.
Podrías cansarte de entender.
Podrías cansarte de no entender.
Podrías cansarte de renovar la esperanza.

Podrías cansarte de explicar cien veces lo mismo, podrías cansarte de arrepentirte de haberlo dicho noventa y nueve veces antes. Podrías estar cansado de generar tanto cansancio.
Uno podría cansarse hasta el punto de bajar los brazos, correr la mirada, tragar saliva y de muchas otras cosas más, pero el que no se cansa es el corazón. Porque cuando el corazón se cansa, todo muere.

febrero 14, 2013

Un sueño postergado

Cuando la interminable noche se convirtió en la inevitable mañana mis ojos soportaban con esfuerzo los rayos de luz y mis pies pedían permiso, descalzos, sobre el parqué. La ventana es lo suficientemente grande para que todo entre por ella pero las paredes enfrente y el límite de lo que mis ojos pueden ver me impedían e impidieron siempre, ver lo que podría llegar a pasar. El ansia por prever estúpidamente.

Junté todas las fuerzas y apuré ese vaso de leche matinal, veraniego y mientras cargaba todas mis cosas (las que poseo y las que llevo adentro, también) hice un pacto con los días por venir... un pacto que estaba dispuesto a romper en cualquier momento.
Lo que nos une ésta vez no estaba surtiendo efecto y en vez de coincidir nos estábamos corriendo un poco, sin sabernos del todo, algo distinto.

Los rayos del sol curtían la piel enrojeciendo la mía en un punto que conozco en la tuya. Mi mirada en el horizonte y mis latidos en el punto de partida. Nada de todo esto podía salir de mi boca, el pacto estaba vigente y la serenidad de los demás comenzó a tomarme de la mano y a invitarme a despojarme. Cuando el camino es sereno las ideas se van cayendo por las ventanas y las vi en mi espejo retrovisor.

El lugar donde soñaría estos días mantenía su encanto. Todo lo que tenía que estar ahí estaba y lo que no , perfectamente. Una vez en el medio de la nada, la nada también fue el objetivo, la nada misma. Nada que pensar, nada en que ocupar la mente, la nada convirtiéndose en todo lo que había ido a buscar.
En contacto con todos los sentidos infinitas fueron las estrellas, fugaces o no. El silencio de la noche, el silencio que viene con un sonido diferente. El eco de los gritos y la brisa ínfima.

Entretanto la lluvia se preparaba. Al otro día no cabía duda de tu presencia, la lluvia estaba ahí y venía para acá. Solo unas pocas horas y desde la puerta en una silla vi todas las gotas del cielo convertirse en todo el barro del suelo... y un aroma especial llegó de golpe. Uno que ya conocía. Uno que encontré también cuando llegué de vuelta.

Al terminar este descanso y sin perder de vista los sueños que estaban sucediéndose en simultáneo, junte nuevamente todas mis cosas las que todavía poseía y las que no había dejado en este lugar. Y mientras volvía, a tiempo para encontrarme con el desencuentro para resolverlo, para vencerlo, para convertirlo en un sueño... una piedra en el camino me dejó fuera de carrera, esperando que el tiempo no corriera, que el sol no me derritiera y no volver a perderme un sueño.

febrero 08, 2013

Inexplicable

Incluso cuando toda la buena voluntad pudiera ponerse sobre la mesa, dibujando una sonrisa en tu rostro lleno de muecas extrañas, para poder contagiar en ese rostro opuesto pero que no está en el espejo y al que extrañás que exista y que sonría, que te mire y que te quiera ver. 
En el preciso momento en el que pensás comprender que es mejor así y que es mejor ser paciente, acompañar y querer, contener y querer, apoyar y querer, no cuestionar y dejarlo ser.
Aún en el momento preciso que pensás que todo es la verdad y que el tiempo pone las cosas en su lugar, y que ya dijiste todo lo que tenías que decir, que esperabas una frase colmada de verdad y no una palabra que  se borre como en la arena cuando bajan las olas del mar. 
Hasta cuando postergás lo que sentís por algo que también sentís y te llena de fe, pensando en que no hay otra mejor decisión... 
Después de todo eso, aparece esta noche que se cae a pedazos, en el que te duele el pecho y te tiemblan las manos, en la que pensás que no vas a poder dormir otra vez... en la que no das crédito a lo que traen tus ojos... en la que no entendés por qué... no sabés por qué... tiene que ser así.

febrero 07, 2013

Va a ser

Va a ser, lo presiento
va a ser de noche
en una noche lejos
noche con grillos
una noche con viento
va a ser, presiento.

Presiento
ese sentir anticipado
ese sueño agazapado
va a ser lo sé
cerca de un árbol
lejos de todo.

Va a ser adivino
un juego de miradas
un columpio de cinturas
el devenir del corazón
un silencio eterno
pero un silencio con razón.

Va a ser, confío
de noche, la vida
los sueños, la espera
va a ser, no dudo
una noche nueva
va a ser.

febrero 06, 2013

Laberinto

Un hombre de buenas intenciones pero corto carácter entra a un laberinto (de espejos o arbustos o paredes de galletitas, como ustedes prefieran). El laberinto tiene muchas salidas pero, además, una de ellas es la propia entrada.
Dentro del laberinto hay caminos que lo ponen cabeza abajo, pasillos en los que hace mucho frío o mucho calor y algunos en los que no hay luz.
Cada vez que un pasillo termina hay dos opciones, tomar algunas puertas que lo invita a seguir adelante en el laberinto, sorteando nuevas alternativas o abrir una puertecitaque está en el suelo y que es un tobogán que lo lleva al principio de todo, pero de espaldas. Cuando llega ahí ya se ha olvidado del laberinto y no volverá a ingresar.

El laberinto tiene sólo una salida a la felicidad y todas las otras son desdichas... No sirve la forma de Teseo, no hay una Ariadna en juego, el hombre de buenas intenciones pero corto carácter debe llegar hasta el final por su propia felicidad. Pero en el camino tendrá obstáculos. Obstáculos con nombre y apellido, con ojos y boca, indicándole el camino hacia las otras puertas...

El nunca optará por el tobogán. Tiene buenas intenciones y corto carácter

febrero 03, 2013

Lo que me asombra

Lo que me asombra se va
se aleja de mi cuerpo
que se deja asombrar.

Pienso que no hice lo correcto
que no sé mentir
y que todo miente hacia mí.

Oscuro frenesí no me dejes vacío
en un frasco de cristal
sabrás mi timidez
que todo sigue igual
que siempre digo la verdad.

El día que nací entre tus brazos
la sombra me hizo un guiño por detrás
y yo no la ví, me lo perdí.

Sé que algo no hice que debí
que te debo aún,
que esperarás que haga.

Pero mírame luz
soy la hilacha de un despojo
que no se tiene ni un poco de fe
y hay algo en tu espalda
que yo nunca toqué
pero en tus ojos lo encontré.

Lo que me asombra se va
se aleja de mi cuerpo
que se deja asombrar...

enero 24, 2013

Breve

Y cuando vuelva de todos aquellos lugares lejanos tan distantes, voy a mirarte a los ojos enamorado como la primera vez que te vi por última vez.

enero 19, 2013

Ojos cansados

Entrecerré un poco los ojos, para ver mejor... quería descifrar este dilema, quería descubrir el secreto, quería saber que era. Tengo la mirada cansada lo sé, tal vez antes podía mirarte mejor.

Quisiera tener mis manos más cerca para pasarlas por tu espalda y sentir que se calma el dolor donde sea que lo estás sintiendo y escuchar llegar como música tus suspiros, el aire de tu nariz, el vacío de tu cuerpo...

Apostaría por palabras, como siempre, pero dichas lentamente en un tono muy bajo. Usaría mi nariz para recordar que estás acá, ya habiendo cerrado mis ojos. Avanzaría despacio desde tu cintura hasta tu cuello, corriendo a los costados tus cabellos... descubriendo que la luz no es necesaria, que por la ventana nos mira la Luna, que el viento que sopla viene porque nosotros estamos acá y que el reloj se detuvo calmándolo todo...


enero 16, 2013

Micro

Lleno de espinas el camino
las palabras cuelgan del tejado
una sombra aparece por detrás
y el tiempo se ha terminado.

enero 13, 2013

La historia


Subí las escaleras corriendo, contento, finalmente había llegado, casi sin llamar la atención. Había dejado fluir mi sonrisa y con las manos en los bolsillos, una noche de mucho frío diferente a aquella en que nos conocimos, yo en pantalón y camisa, ella preciosa de saco azul, pequeña, compacta, eterna. Sus ojos claros, su pelo dorado. Zapatillas negras, aros siempre, sin anillos de nuevo.
La primera vez que estuvimos cara a cara y me miró, yo reparé en algo en su rostro, algo que siempre iba a recordar y de lo que ella nunca querría hablar. Pensé que podría hacerle un chiste, ella me respondió con firmeza, pero se rió al fin como toda la vida. Ese día me miró con buenos ojos, serenos, protectores, letales. Anduve con esa estela por meses, protegido, sereno, subyugado.
Estábamos en cero y solo podíamos sumar. Y entonces sumamos minutos a nuestras noches, miradas a nuestros días, silencios a nuestras tardes, enojos a nuestras distancias, palabras a nuestros reencuentros. Yo, desde el principio, solo quise quererla porque es eso lo que sabía hacer. Quererla y extrañarla. Sabía que si miraba el cielo estaríamos mirando las mismas estrellas, pero no sabía si ella miraba el cielo o el suelo. Yo siempre quise saberla feliz.
Siempré confié en que confiara en mi y a veces esa confianza se deshacía en misterios que podrían resolverse en un segundo milagroso, único e irrepetible. Hasta la próxima vez.
Nuestros pies dejaron su huella en todas las veredas de todas las ciudades que pisamos juntos (ciudades y barrios). Y caminaron la distancia entre nuestros cuerpos fundiéndolos en un abrazo y mis ojos la miraron siempre a sus ojos, diáfanos, misteriosos, ajenos a veces. Y mi boca pronunciaba todas las palabras que mi mente nunca llegó a pensar.
Nos acompañamos siempre desde el principio del camino hasta el final, en las bienvenidas y en las despedidas.  Y en mi memoria quedaron grabados todos los números posibles y hacia allá fueron mis cartas. Y alguna vez me senté en el umbral de mi puerta a esperar una carta que nunca llegó, a pesar de.
Siempre supimos que teníamos en común la certeza de no ser parecidos y sin embargo compartir. Una extraña atracción llamada en alguna ocasión, la confusión... un absurdo. Cuando canté canciones que hablaban de ella la letra hablaba de los dos. Ella siempre entendió las letras y supo que estaban en ese papel para que las pueda leer. Toda esa sensibilidad jugaba en mi estómago subiendo por mis brazos convertida en la necesidad de abrazarla infinitamente.Una tarde Le expliqué la composición de los besos, palabra a palabra, sin dejar de mirarla un segundo, sin dejar de besarla, besos cortitos... hasta que me largué a reír cuando cuestionó la veracidad de mi teoría... y entonces descubrí de dónde viene la felicidad... o sea, de ningún lado, está ahí. Cuando conocí su cuerpo desnudo me detuve en su espalda y su pecho, tiré el pelo para adelante y la amé, como hasta entonces pero como nunca. Luego se paró y a media luz me miraba desde la puerta de la habitación... había estado entre mis piernas minutos antes y ahora estaba en otra galaxia. Me miró gravemente, yo dije algo de lo que sentía y ella respondió algo que yo ya sabía y eso era lo que más me gustaba de ella. Ya no estábamos en cero, pero no había motivos para restar.
En la calle ya no había luz, no hacía frío, me levanté a cerrar las ventanas, vi la silueta de la luna en el cielo y noté que hacía mucho que no tenía miedo. Vi mi reflejo en el vidrio de la ventana, tenía una sonrisa en mi cara, pude advertirla... una sonrisa que a principio de año había visto morir y hoy estaba en mí.

enero 08, 2013

Una historia

Bajé la escalera casi corriendo, enojado... era tarde y no me gusta caminar con bolsas grandes ni nada que llame la atención. Soy un ser que no llama la atención y menos con las manos en los bolsillos, en una noche de calor como cualquier otra, como el día que nos conocimos yo en ojotas y remera negra, ella despeinada y de pollera azul oscura, volátil, hasta los tobillos. Sus ojos verdes, su pelo negro. Sandalias rojas, rodete... sin anillos. 
La primera vez que estuvimos cara a cara y me sonrió, le avisé que no se acostumbrara a verme con buenos ojos, que lo que estaba pensando desaparecería a corto plazo. Ella dijo: "Ay, ¿Por qué sos así con vos mismo?. Yo le respondí "Porque ahora estamos en cero y solo podemos sumar... esto no es el chinchón, no hay menos diez" Creo que dije menos dieces y ella se rió. Al principio soy muy gracioso y creo que transmito confianza. Ese día tomamos un helado, uno entre los dos... yo no soy muy goloso pero me gusta compartir... ella eligió los gustos, yo conseguí las cucharitas y las servilletas... después caminamos por la avenida. Incluso cuando ya nos rodeaba una multitud nunca sentí que hubiera nadie además de ella. Al principio eso puede ser decisivo, mis ojos la miraron exclusiva y cálidamente, atravesando sus ojos diáfanos, misteriosos, ajenos. Ella pensaba todas las palabras, yo no necesité pensar.
La acompañé hasta la casa, en la puerta no había número y nunca podría enviarle una carta. La saludé y quedamos en vernos al otro día. Así fue, nos vimos durante diez días todos los días, con sol o sin él, y cada vez más cerca. Descubrimos que teníamos en común la sensación de que no teníamos nada en común. Y eso nos atrajo siempre, una lucha interna por intentar explicar eso que sentíamos, ese absurdo. Un día canté una canción que hablaba de ella y ella escuchó una canción que hablaba de los dos. Comprendió la letra al instante, su sensibilidad me hacía ruido en el estómago, quería tomarla con mis manos de sus manos y abrazarla infinitamente. 
Le expliqué la composición de los besos, palabra a palabra, sin dejar de mirarla un segundo, sin dejar de besarla, besos cortitos... hasta que me largué a reír... y entonces descubrí de dónde viene la felicidad... o sea, de ningún lado. 
Cuando conocí su cuerpo desnudo me detuve en su espalda y en su cuello, tiré el pelo para adelante y la amé, como hasta entonces pero como nunca. Luego se paró y a media luz me miraba desde la puerta de la habitación... había estado entre mis piernas minutos antes y ahora estaba en otra galaxia. Me miró gravemente, yo dije algo de lo que sentía y ella respondió "yo no soy como vos" y yo le dije que ya lo sabía. Que eso era lo que más me gustaba de ella. Ya no estábamos en cero, ya podíamos restar. 
Esta vez en la calle no había luz, hacía frío, las manos en los bolsillos no alcanzaban, vi una silueta acercarse a mi por la vereda, tuve miedo... cuando llego a mi, era un hombre con las manos en los bolsillos, de ojotas y remera negra, caminando en dirección hacia su casa. Quise advertirle, pero tuve miedo que se riera de mi. De mi, que ya lo había perdido todo. 

enero 06, 2013

Un mensaje

A cuentagotas se iba terminando el último día del año que había comenzado en una infernal mañana que llenaba los cuerpos de sudor. Las calles vacías de gente ocupada, preocupada, el fin del fin estaba aquí y en muchos otros lados donde también habita gente despreocupada. 
Una sensación de apatía, de cierto aburrimiento, con rastros de innecesaria ansiedad y desagradable resignación. 
El día se fue, como se van todos pero en él todo el mes y todo el año,  llevándose todo. Mientras algo se va a cuentagotas, algo llega de golpe, súbitamente, como el viento que se lleva todo, todo lo que está en la mesa, como si limpiara, como si quisiera limpiarnos de algo...
Yo estuve triste, esta noche diferente, tan vacía de gente, tan lejana de los afectos, una mesa pequeña, una charla normal... y de golpe además de la tristeza, tengo frío, y la Guerra y la Paz se hacen eternas en esta mesa y junto mis cosas y me voy, acá nomas  tan temprano... me acuerdo de mi abuelo que en Navidad brindaba y se iba a dormir, tan solo, tan lejos...
Me quito la ropa, acá adentro hace calor, me sirvo un vaso de agua y dos hielos mientras rechazo una invitación que ya había rechazado varias veces. Y me encuentro con un mensaje impredecible que me saca una sonrisa, la primera de este año, que tal vez sea un buen año para quienes nunca dejamos de querer, nunca dejamos de creer y nunca dejamos de soñar un sueño.

diciembre 31, 2012

2012

Mientras la última hoja de este calendario espera caer al suelo y dejar de ser hoy para ser ayer por siempre una gris postal le pone techo a esta tarde estival. En el fin de este año las hojas del árbol se hamacan indecisas hacia arriba y hacia abajo pero mañana aún existirán. Como todo, mañana.
El último quiebre de año, del año pasado, trajo el refresco inmenso, inolvidable, perfecto. No podía saber en ese momento de que lado del calendario quedaría, tenía un pie en cada año, un pie en cada mundo, un pie en cada sueño y el corazón en un solo lugar..

Lo que a frío nace a calor muere, justifica un refrán que solo yo conozco... pero lo cierto es que estaba todo listo acá, en mí, preparado para desbordar felicidad. Inmensamente algo comienza con la mayor tristeza y luego se va poblando de alegrías hasta rozar la felicidad. Ingratamente bajamos por el tobogán de la felicidad hasta el suelo de la incierta inexplicable desazón...

Pasó por mi cuerpo la culpa de haber sido tan feliz a costa de la felicidad ajena... Todos los eventos que borraron las risas de los seres queridos quedarán encerraros en un año maldito, maldicho, malllegado, bienido. Todos los problemas que nacieron en este quedarán en este, juramos. Y seguiremos unidos.

Pero si en el mapa de este año hubieran existido todas las curvas que tomé en contramano, los semáforos que nunca advertí y el puente que nunca encontré tal vez no hubiera querido pasar de largo a tus ojos.
Si en los meses pares encontré la mirada que había perdido y en los impares tuve que esforzarme más, en las mañanas ya no tuve tanto sueño y a cambio resigné felicidad...
En algún punto de este año un abrazo fue tan necesario como correspondido y y mil abrazos fueron imposibles y más de una vez el miedo a lo conocido le ganó a todo lo demás. Los medios no justificaron los fines y si los finales.

Parado en el primer día de Enero, me había propuesto no cambiar Julio, revivir Agosto, mejorar Septiembre, apostar por el mismo Octubre, llenar Noviembre de las risas cercanas y volver en Diciembre a refrescar el alma. Esperaba un Febrero inolvidable, un Marzo de la mano, un Abril de festejo codo a codo, un Mayo de inmensa paz, un Junio al refugio del frío en los abrazos y muchos pero muchos días más de eterna serenidad... y con tu voz presente todos los días, la voz que extraño.

Tenía en mi agenda infinidad de canciones y una misión inclaudicable: creer en que es cierto, creer en la verdad, del corazón.




diciembre 26, 2012

Felicidad

Intenté muchas veces descubrir las palabras para explicarte de qué se trata... tomé el camino corto y te la presenté en imágenes.. "son solo fotos" dijiste... quise insistir, insistiendo, insistente con que adentro de esas fotos estaba presente y en tu boca y en tus ojos, y hasta en los míos que tan poco lo demuestran. Pero fuiste inflexible.

Entonces traté de hacértela escuchar, que entrara por tus oídos e invadiera tu cuerpo, pero mi voz no lo logra, ni mi música o eso que hago. Entonces cargué de canciones mi ametralladora y disparé tantas veces como pude. Pero mi puntería es endeble, lo sabemos o vos te convertís en el ser más ágil y escurridizo del mundo... después cuando las balas canciones están en el suelo, las recoges con disimulo y las guardas por ahí. Alguna vez te pedí que escuches el silencio, que ya había eliminado cuando te dije que escuches el silencio.

Quise explicar mi postura, desde el olfato, con aromas, con fragancias, con perfumes... con el olor del momento y el lugar, describiéndolo, describiéndote, describiéndonos... pero a veces hace frío y estamos resfriados y se nos tapa la nariz... o llega la comida o fumamos.

Busqué como alternativa descifrarla en el sabor pero solo la sentí en mi boca, cada vez...

Entonces quedaba el tacto y la temperatura, la humedad... pero tuvimos mucho frío y mucho calor y tiritamos y nos agobiamos incansablemente...

Creí que ya no iba a poder explicarte de qué se trata y entonces me senté a hacer memoria y la encontré en todos lados y en todos los momentos... en el cable enrulado de un teléfono de hace 10 años, en la pantalla titilante de uno de ahora, sin cables, sin excusas... en el mensaje escrito en un papel anunciando que había un llamado que me perdí, en la voz del otro lado, inconfundible aún la primera vez que la escuché...
Está en el día que te escuché cantar por primera vez, en silencio, sonriendo cómplice con tu descuido...
Está en el talón del pasaje que corta el chofer, en la película que dan en el micro y nunca vi, en las toneladas de asfalto que no hacen falta entremedio... en el pasto alrededor, en todos los carteles verdes con nombres que leeré hasta el fin... en dos avenidas que se cruzaron y creo que se siguen cruzando, en un tren de día y de noche, en un parque que ya no es parque, o plaza qué se yo...

Está en una calle encirculada que nunca termina y en una noche que vamos y venimos... está en un poco de todo, en una botella verde, fría, entre dos vasos que es el escudo de la bandera de ella. La felicidad.

diciembre 24, 2012

Una voz

En esa pequeña sala con esa pequeña luz, donde cabe mi pequeña humanidad y cuando se ilumina el rincón en donde comienza a tejerse esta imagen gigante de tus ojos negros profundos, inquietantes y certeros que dirigen su mirada a un punto ciego, estamos a la espera. 
El aire comienza a entrar por tu nariz y a llenar tus pulmones, el ánima del sonido se apodera de tus venas por las que fluyen todas las palabras que están por salir de tu boca. Yo un segundo antes cierro los ojos y bajo la cabeza, como hago siempre para concentrarme, para no perderme nada... para imaginar que esas canciones bajan por mi espalda deshaciendo en sudor la fascinación. Esa fragancia a espíritu adolescente que atraviesa este auditorio para aletear con las alas de la seducción alrededor de mis oídos, llevando mi mente a los lugares más recónditos, ahí donde puedo estar a solas con este momento imaginando otra vez una espalda y el sudor en convivencia con los infinitos cabellos que rozan tu cintura... 
Estoy navegando en la cubierta del Titanic y tu voz llega desde el cielo sometiendo a los truenos de esta tormenta y los rayos le dan una cierta perfección a la magnífica sensación que con tu voz se están derritiendo todos los icebergs que amenazan nuestra vida... que derretís el hielo, que derretís mi más gélida e implacable opinión, que toda esta sensualidad está ahí cuando abro los ojos y veo tu sonrisa festejando que la canción salió perfecta... como todas las anteriores, como todas las que vendrán... eternamente.

diciembre 19, 2012

Alternativas

Se llenaron mis ojos de una imagen tan llena de ojos. El paisaje detrás es una postal, ya la conocemos... el rostro delante es como a veces: una sonrisa cansada, una mirada brillante, un descanso del remanso del sudor, del remolino de los dedos, de la interminable intriga...

Está en tu pecho y algo es diferente pero indiferente... suelto una frase, tengo una pregunta, miro a los costados y la suelto... hay tres respuestas: la primera no me alcanza, la segunda no la quiero, la tercera no la entiendo...

diciembre 12, 2012

Suspiro

Cada vez me doy cuenta que la extraño. Mucho. Y hace mucho. Cada vez. Me doy cuenta.

diciembre 11, 2012

Lluvia

Las  gotas de lluvia van cayendo desde el cielo y rebotando desde el suelo, el viento las arremolina y todas dan en mi rostro. Tengo el cuerpo cubierto, a salvo, y las manos en el bolsillo. Dejo que mi mirada se pierda lejos, es algo que hago por placer y ya no miro a los costados, a veces le dicen mirada extraviada y yo nunca me siento perdido cuando miro así...
Tomo el camino más largo, me encanta la lluvia cuando no tengo apuro, veo las hojas de los árboles bambolearse y brillar, el cielo oscuro... parece que hay truenos. La gente se apura y yo soy todo lo contrario. Allá, en aquel lugar todo se inunda y acá, acá no. Nunca.
Algo viene con el frío que me hace sonreír, el aire es fresco, se puede respirar y en mis oídos suena una canción... mi mirada está en el más allá y en esa canción, estas vos. 

diciembre 04, 2012

Juliana

Podría resumirse en un viaje por el aire con tus brazos apuntando al cielo y tu mirada recorriendo el horizonte. Y en tus costillas las cosquillas surten efecto y una carcajada pequeñita nos abre el camino para el resto de la tarde. Las ondas de tu pelo y tus pupilas oscuras, mi nombre en cuatro letras, el tuyo en catorce pero también en cuatro. Todos esos personajes con sus nombres tan particularmente asignados por tu voz, en la que confluyen todos esos millones de palabras en borbotones en tu boca tan pequeña... 
Poco a poco nos empezamos a conocer y las risas que generan tus ocurrencias tan ocurrentes será la base de este cariño que empezamos a construir, dos años después...

diciembre 03, 2012

Etiqueta

Podría llamarse un dejo de desilusión
un dejo que dejó el desencuentro
entre un muerto y un retoño
que era el fruto del invierno, 
invierno, otoño 
y qué más da...


Podía entenderse como el último
momento de pasión
sin compasión arrojado al fuego
un juego que valió todas las sonrisas
algo que nunca nadie se animó
a colgarle una etiqueta...

Nadie de ellos dos, 
por supuesto
solo de ellos dos.

diciembre 01, 2012

Solo mi cara

Sonreí discretamente, era la mínima expresión de la máxima alegría, tal vez es todo lo que mi rostro puede mostrar, pero la verdad está en mis manos. Entre mis dedos, en mis manos, al final de mis brazos.
Quiero sonreír lo juro, es lo que puedo, es lo que dice mi cara. Solo mi cara.