marzo 27, 2012

Un recuerdo

Era como esas tardes bajo tu parra de aquella fresca época, que era el tiempo sin prisas y todas las risas trepados a las ramas de un árbol de quinotos inmortal... comiendo los frutos al revés, contra tus quejas, tus protestas, tus retos y tu vista gorda.
Las viejas historias de ratones que roban los huevos del gallinero (decías ratones porque comadreja era una palabra que no entendíamos, o mi hermano no entendía mejor dicho) nos alejaban de los espolones y nosotros queríamos ver al pavo, que tenía nombre de tonto, ese animal...

"A la quinta con botas que hay víboras" mentías abuela mentirosa, a ver las calabazas y los choclos... y a veces sentíamos que nos rozaba algo y salíamos corriendo gritando y vos te rías, abuela valiente. 

Así llegaba el atardecer, luego de días completos felices de visita a tu casa, con los animales y tus corrales, y tus huertas y tu quinta... y a medida que caía el sol te veíamos romper con tus manos galletitas de agua en unas tazas gigantes de té con leche...no tenía sentido decirte que así no nos gustaba... había que tomarse todo y sonreír... abuela.

marzo 26, 2012

Puntos de vista

Sentados frente a una imagen que los incluía, se les pidió que definieran en una sola palabra lo que veían.

"Locura!" dijo uno... "Amor!" dijo el otro, al mismo tiempo...

Esto generó gran sorpresa entre todos los presentes... nadie pensó que ambos fueran a ver lo mismo...

marzo 23, 2012

Sueños hechos con música

En estos sueños que vivimos, a veces despiertos, siempre estuvo presente la música con nosotros, eso que fue definido como un puente entre ambos, eso que nos une y que nos tiene en contacto y nos acerca, aunque muchas veces parezcan los únicos que se pueden mencionar.
Y así como la música tiene partes que la forman también existen esas partes en los sueños (los sueños despiertos, claro está) y se llaman diferente.

Una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda que es la más extensa puede ser la sonrisa que nos queda---

Pero, ¿qué es la música sino el cúmulo de los estados de ánimo?. En la música nos conocimos y en el intercambio nos enteramos que había mucho que compartíamos y mucho por conocer. Por aprender. Yo descubrí algunas canciones que no sabía que existían y nunca más dejé de escucharlas. Te hice escuchar canciones que tal vez olvidaste quién te las mostró, o que nunca terminaste de escuchar. Y otras que habrán quedado guardadas y que tal vez cada tanto te recuerden a mi. Hice mi propia colección de canciones en mi memoria para no olvidarte nunca (como si existiera la posibilidad de siquiera intentarlo), hice mis propias canciones cuando ya no encontré canciones que hablaran de vos, y cada día las escuché, cada día las volví a escuchar para darme cuenta que eso que estaba en la música eras vos, y era yo.
A veces me fastidio porque descubro que alguien puede decir mejor que yo las cosas en sus canciones, a veces me doy cuenta que nunca nadie superará esa canción...
Eso es la música, todas la imágenes que se proyectan en el sonido y en las palabras... son esos sonidos y palabras que nos traen a alguien, que está presente como una canción, como una canción que no se termina en el acorde ni cuando apretas stop...


En todos los sueños hay música, si no lo hubiera yo nunca habría soñado que cantabas, que escuchabas y que había música en vos... 
En todas las mañanas al despertar cantaba una canción llena de burbujas   y en la incertidumbre tarareaba una canción de soledad  y en ese desierto te invitaba a caminar, juntos y abrazados o de la mano, para recordar que la música es soñar y es vivir, felicidad.
Y la música se parece a la vida, a los sueños, porque una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda puede ser la sonrisa... y un silencio... un silencio es siempre un silencio, pero así como en la música puede ser un lapso entre canción y canción o el momento final... de la música, nunca de los sueños.

marzo 19, 2012

Sueños que no cambian

Luego de despertar asfixiado, asfixiante, me quedé un rato quieto mirando el techo como aquella primera vez, quieto buscando no romper nada con mis codos, sin querer. Fue en ese momento que recibí ese golpe, colisión inesperada y me quejé pero además abrí los ojos del todo y dejé de escuchar las voces que no se callarían por horas. 
El sol que entraba por las hendijas cocinaba mis ideas, esas ideas que nacen crudas, viven crudas y a veces se incendian de golpe. Repasando las hojas y las horas, redescubrí qué era lo que de los sueños alimenta nuestro espíritu, y confirmé que es esa respiración, mi mano en tu espalda (si es que esa es tu espalda), o tu pecho o tu cabeza y tus cabellos, su perfume. 

Y que cuando en mi pecho hay una piedra de fuego por corazón, tu cuerpo fresco se acomoda entre mis brazos y se queda ahí, quieto, sereno, resignado (o no), latiendo y de nuevo respirando, cómodos, en silencio o con mis frases susurradas como una canción de cuna... en tus oídos, a tus oídos en línea directa con algo que sentís y no pensás... en el medio de todos los cambios, de todos los años y toda la vida... estos sueños que no cambian...

marzo 16, 2012

Animé

Seis años después de aquella vez, seguís mirando al suelo cuando me siento al lado tuyo al verte sola apartada de los demás. Me respondés con una casi imperceptible vocecita que no quiere ser escuchada y contesta un poco por obligación, un poco por cariño. Toda tu tímidez te envuelve y yo que te quiero y te veo muy de vez en cuando busco y rebusco la frase que te saque de ese estado de apocamiento, de vergüenza.

Te pregunto las mismas cosas siempre y siempre me respondes con frases finitas, incontinuables, pequeñas... y me acuerdo de aquella vez, hace 6 años cuando me mirabas desde la otra punta de la mesa y no respondías a ninguno de mis llamados, y evitabas mi mirada y fingías no darte cuenta que intentaba llamar tu atención.

Aquella vez, decidí no esperarte más y te fui a buscar yo. Llegué hasta tu lado y mirabas el suelo. Y fue entonces cuando te dije "¿Querés tomar un helado conmigo?.

Tenías dos años y levantaste la mirada y me miraste con tus ojitos de animé... sonreíste y me dijiste "si". Yo ya sabía que te iba a querer por siempre, vos me diste la mano por primera vez, primita preciosa.

marzo 13, 2012

Sueños sin aire

Me fui a dormir un sueño de varias noches y por eso mismo apagué el despertador, dejé varias botellas de agua a mano y elegí mi mejor pijama, o sea ninguno. Cerré las cortinas para que ni el sol ni ninguna otra clase de intruso interrumpiera. Dejé abierta la ventana para que entrara el aire que se respira en los momentos que hay que respirar, sin falta.

No me tapé más que con una sábana porque se que así se hace (juntos). Luego, seguramente, me tape y destape sin cesar...

Súbitamente me desperté al no poder respirar. Un nudo en la garganta, un nudo de las sábanas, me había enroscado entre sueños, y girando sobre mi cuerpo inquieto había enroscado la sábana alrededor de mi cuello, ahorcándome, ahogándome... sin poder respirar.

No fue eso lo que me llamó la atención ni lo que lamenté sino que entre mis manos había una almohada apoyada sobre tu rostro, asfixiándote, ahogándote... no dejando que respires...

marzo 12, 2012

Implosión

En el cúmulo de días de ausencia me llené de palabras que amenazan con hacerme reventar como a un globo que se infla demasiado. Un desorden tremendo de sensaciones, sentimientos, pensamientos y todo lo demás que puede pasar por una mente, por un corazón, por un cuerpo, por un ser de papel, que se rompe, que se quema, que se pierde en el suelo... O también por un ser que se llena de fe y optimismo y que nunca deja de sonreir o hacer sonreir... que raspa las cortezas, las corazas, buscando llegar al fondo de todo, porque en el fondo siempre hay un lugar para soñar.

Accidentalmente me corté un dedo y un borbotón azul salió de mis venas, no era sangre azul, soy un ser ordinario... era tinta, toda la tinta que no puse en el papel... ahora no recuerdo el orden de esas palabras, y no sé como ordenarlas, todas tiradas ahí arriba de mi cama...

febrero 24, 2012

Cruzar

Las ruedas ruedan siempre (o casi) en el mismo sentido sobre la misma firmeza del asfalto. Los arribos a veces no son parecidos y en esa diferencia hubo algo de fresco, grata sorpresa no sentir calor ni frío (también, tampoco). Pero a cambio de ese favor hubo espera, como nunca antes, espera corta la verdad, cambió el medio pero era la misma calle, esa que es la continuidad y esa que a veces lleva al fin de las cosas. La calle con mucha gente, con mucho tránsito, la calle "con mucho".

A veces cuando cambian un poco los destinos parecen ser distintas algunas cosas pero yo esas luces las vi antes, con esos colores con esos calores (de intensidad variable), me he sentado en esos bancos y he mirado a cada lado en esa calle de teatros infinitos, de personas/hormigas.

Ya he cruzado antes esa calle de un único intento, de un solo tirón pero nunca la había cruzado seis veces en una misma noche o diez en un día o treinta en una semana. Tampoco nunca había sido el guía, pero tengo facilidad para aprender. Aprendo todo cuanto quiero, y esas cosas que conozco las quiero. Por supuesto.

No se parece pero está ahí, en esa avenida interminable, la del intento, la esquina donde jugaba a detener el tiempo y a dejarme vencer por los semáforos para poder mirar en donde siempre hay que mirar, en donde siempre está la certeza y en donde habita la respuesta.

Pero nunca me había sentado ahí donde me senté, donde me relajé, donde descansé del viaje, donde me predispuse a esperar una semana diferente, la primera tal vez en mucho tiempo y la primera de una serie, y la primera de esta nueva vida... y entonces me relajé, me sentí plenamente tranquilo y en ese instante me llegó algo... que no esperaba, que deseaba, que trae felicidad... que no tiene por qué ser necesario, o si... pero que sin lugar a dudas es lo que más me lleva a cruzar la calles...

febrero 20, 2012

Nada de nada

Tengo un pez espada
que no nada,
no hace nada
y me mira desde la pecera
que es de cera, y espera
que haga algo
y el es un vago
que no hace nada,
ni siquiera nada.

Nada de nada.

Su nariz es un cuchillo
pero no tiene filo
es un pez desafilado
de lado a lado
y no hace nada
no sirve de nada
ni siquiera nada.

Nada de nada.


febrero 18, 2012

Amanecer

Entre la espada y la pared
la sed
es como un reflujo,
un embrujo de la fe.

Es un instante de compulsión
canción que
despierta entre las cuerdas
y muerde a quien recuerda.

Y la avalancha te cubre
te ciegan las piedras
que caen del cielo
granizo de inspiración...

Y es que las nubes
se han ido borrando
y está saliendo el sol,
brillando en tu corazón.

febrero 17, 2012

La caída de la arena en el reloj de arena

La caída de la arena en el reloj
está llegando a su fin
lo miro fijamente pero sé
que en cualquier momento
hay que voltearlo

Al mirarlo fijamente
no miro alrededor
me ocupa ese reloj de arena
está en esa misma posición
hace ya mucho.

Y yo también.

febrero 15, 2012

De insomnios y transiciones

Esperaba despertar y descubrir que había soñado que no había podido dormir, que había visto todo los minutos de la noche irse mientras no podía cerrar los ojos. Que ninguno de los sonidos de la calle habían pasado inadvertidos para mis oídos, que tuve calor y luego apagué el ventilador para prenderlo de nuevo más tarde, y así sucesivamente.

Ojalá no hubiera sido así, pero todo el tiempo sabía que no dormía y que en poco tiempo tendría que levantarme y sería un espectro una vez más, por tercer semana consecutiva también un martes. Ya amaneció, lo sé por los pájaros y ese rayo de sol... tengo solo un ojo abierto y espero que el despertador suene, maldito.

Cuando finalmente me incorporo, está el sueño esperando al costado de mi cama, de pie. Paso por su lado sin verlo pero él, implacable, me envuelve con sus brazos y ahora sí podría dormir sin problemas.

Este maldito insomnio de los martes de Febrero y todas estas cosas en mi cabeza, todos estos días por venir, tan esperados pero tan distintos. Esas imprevistas diferencias de mierda que no me dejan dormir. Esta transición.

Extenso

Mientras oía las palabras llegar a través de ese tubo, luego de ese cable ensortijado y con la mirada fija en la pared que tiene un reloj y un estante y libros en el estante y hojas en los libros y palabras en las hojas, y números también, se preguntaba si era posible que ese discurso durara menos, si se podría resumir, si podría caber la posibilidad de que fueran sintéticos, concisos, exactos, menos charlatanes. Que notaran que cuando no hay nada más que decir, cuando ya se ha dicho todo, cuando se agotó la charla es hora de despedirse y cortar.

Mientras pensaba todo eso mirando la otra pared, la que no tiene un reloj ni un estante ni libros con hojas, palabras y números, recordó que a veces cuando charla no es sintético, ni conciso, ni exacto, más bien un charlatán.

Y se odió, por ser extenso a veces. Extenso, a veces.

febrero 09, 2012

Birth

Si en las azarosas noches de antes cubríamos el espacio y tiempo con frases derrotistas, trasnochadas o incoherentes, yo siempre sentía que había algo más allá, adelante, que te esperaba y vos dudabas de vos misma, yo siempre te lo aseguré, creo que vos no me creías y seguro que no lo recuerdes, más a mi favor.
Tu vista no veía esto que yo ya avistaba en mis visiones futurológicas y que resumía en "te esperan cosas buenas" o frases así de inocentes, burladas por vos, burlona, eterna.
En esas noches de traspaso literario y de mutua admiración, me hago parte de mi parte y de la tuya por si acaso, yo confiaba no solo por confiar sino porque realmente lo creía, lo avistaba, lo sentía, cosas buenas venían por vos, o vos ibas hacia ellas.
Tuve que esperar bastante, quizás era necesario que las cosas se agitaran un poco en mi café, que el azúcar se diluyera o se escapara por el fondo del pocillo, para poder levantar la vista de mi mesa, y mirar más allá y verte feliz, disimulándolo pero feliz, al fin.
Si, estás feliz, y yo feliz con la noticia que inunda tus días de felicidad, futura mamá. Merecida, feliz, futura, mamá.

febrero 08, 2012

Peras sangrando...

No he tomado la muerte, nunca más allá que como un hecho que pasa, que nos traspasa, que nos hace llorar y que la tristeza envuelve pero que abandona con el tiempo, dejando los recuerdos con sus sinsabores y con todo lo demás también.
Cada cual tiene su forma de enfrentarlo y yo he soñado, he soñado para disipar el dolor de la pérdida. He soñado y me he sentido aliviado, liberado. He soñado con palabras que se pronuncian desde el más allá y hasta abrazos que se sienten del más acá.
He encontrado refugio en una canción que escribí y en otras que no, pero que escuché hasta el cansancio reteniendo sus letras y sacando algo así como una idea central, frase central, principal que no tiene por qué ser el estribillo, pero que cantaré hasta el fin del dolor o del recuerdo apesadumbrado. No le doy a la muerte mayor trascendencia, solo cuando alguien necesita ser acompañado. En la muerte me gusta estar solo, digerirlo, asumirlo, enfrentarlo y sobre todo dejarlo atrás, atrás de los bellos recuerdos y del gran legado.
Hay muertes que nos involucran, nos son cercanas y cada tanto se muere alguien que no es de los nuestros pero nos es familiar y que nos deja cosas que nunca morirán, ni siquiera con nosotros, aún si acaso no brillara el sol.

1950-2012

febrero 06, 2012

Payana

Miré en el suelo con cuántas piedras (piezas) contaba y eran 5, de distinto tamaño, forma y color.
Unas basales (fundamentales), preciosas y no, livianas y pesadas.
Pasé un buen rato acomodándolas, poniendo unas sobre otras, apilándolas y empujándolas para que se cayeran, buscando la mejor forma de combinarlas, a esas piedras...
Las choqué a ver si hacían chispa, si prendían fuego, llama. Las usé para escribir en el suelo y en la pared, pero así arruinaba otras cosas.
Un tanto desconcertado solté todas menos una... miré el cielo, y en ese momento a la piedra que tenía en la mano, la arrojé lo más alto posible. Tan alto la arrojé que la perdí de vista y mientras esa piedra seguía su trayecto, me dediqué a resolver el destino de las otras. Una por una las fui ubicando, acomodando, resolviendo, hasta que quedó solo una: la más preciosa, la más liviana, la más querida, la fundamental (basal) y cuando finalmente estaba cerca de culminar mi labor con esa piedra, la que había arrojado cayó sobre mi, haciendo que la última piedra cayera de mi mano, en una especie de maldita payana, inoportuna.

febrero 04, 2012

Los espejos

Invierten el sentido de mis muecas, demostrando mi mirada insostenible, acuciante, penetrante. Ponen ojos en mi nuca revelando aquello a lo que doy la espalda. Me rodean y su contorno es infinito pero posible. Me dan vuelta confundiendo mis movimientos al querer alcanzar algo detrás mío sin voltear. Me devuelven una imagen diferente, les echo luz y la reflejan. Les doy la diestra y me muestran la siniestra. Les guiño un ojo y es el otro.

Pierdo la paciencia con ellos. No me ayudan. Estoy dentro y no puedo salir. No puedo romperlos, supersticioso. No puedo engañarlos, maliciosos. Son cierta creación del destino, insoslayables. Nos han hecho creer que son necesarios. Y les creímos.

Finalmente se me ocurre una idea y cierro los ojos. Así, finalmente, logro vencer a los espejos.

enero 31, 2012

Tal vez sueños estivales

Por primera vez en todo este tiempo llegué temprano, antes que vos. Una pequeña demora y un chiste malvado, pero merecido, me hicieron llegar a tiempo, esta vez.
Pude ver el instante preciso en que la gente que baja delante tuyo deja de ser importante y la que viene detrás también. El mágico instante en que un espacio vacío de se llena con tu figura. Cansada, trajinada y acá mismo, en persona, junto a mí.
Te espero, no me arrimo, te dejo respirar, te espero, te abrazo, mejor después, hace calor esta vez. Te beso, un poquito, que puedas respirar, hace calor. Libero tu espalda del peso, y tus manos también. Y quiero verte fumar, no hablo del humo, hablo de tus manos.
Es de noche, más tarde que de costumbre, la ciudad tiene las luces bellas, las estrellas están y en la calle no hay mucho, hace calor, pero hay paz. Hay calma en nosotros también, compartimos el cansancio...
Vamos a caminar sin dudas, siempre te hago caminar, y hace calor. El color de nuestros rostros cambian, el sol, el calor. En el tuyo, los ojos brillan cada vez más, momentos únicos, los ojos grandes que cambian de miel a verdes, y yo trato de mirarte lo más posible, de reojo, de contrabando, sin que te des cuenta.
Te sigo haciendo caminar, hace calor, el sol te quema, te aplasta, te derrite... a cambio de todo esto te dejo dormir, todo el tiempo que necesites, y ahí si te miro (ojos que no ven corazón que no siente). Mientras dormís, con alguna caricia suspirás o sonreís o te acomodás para ser acariciada. O tal vez estés soñando, sueños estivales...

enero 14, 2012

Trasnoches

Quería contarles que casi siempre soy feliz, que no me quedo mirando por la ventana más que para sentir el sol, que respiro los árboles del boulevard y miro a la gente caminar. Y sonrío, que subo a la vereda de un salto como siempre lo hago, que me gusta sentir mi espíritu y mi corazón.
Tengo llena de canciones la cabeza y millones de palabras penden de mi labio inferior. Que trago saliva cada tanto y decoro esos papeles que acumulo en mi rincón de papeles acumulados. Que me siento a mirar el río, y a adivinar qué es lo que está pasando del otro lado, adivino e imagino. Que amo mi imaginación, y reniego de ella. Que me gusta ser feliz y hacer feliz. Que guardo el sonido de las risas ajenas, porque las mías no funcionan, y sé que las voy a necesitar. Que interpreto las miradas y muero fácilmente. Que no conozco nada más lindo que acariciar a alguien que quiero. Que en los abrazos encuentro el amor.
Que estoy mirando las horas pasar en el reloj, que ya son las 5 de la mañana y tal vez logre pasar esta noche sin dormir, y sin que nada dentro estalle en mí. Y que toda la noche, sonrío.

borrador encontrado con fecha 16/12

enero 11, 2012

Boulevard

Un poco por aburrimiento, un poco por salir, un poco por sentir fresco, mirar la calle y no quedarme encerrado, a veces salgo a caminar y siempre elijo el Boulevard, con sus palmeras, con su bicisenda que no es, con su verde que forma un pasillo que no lleva lejos pero que sabe regresar, luego de tocar el río.
Lo camino despacio, lo observo a él y a su gente, la que descansa en sus bancos, la que vive allí, la que charla o lee, o espera a alguien, las parejas que se besan o que se quieren besar. Los padres que ven a sus hijos andar en bicicleta o los que pasean a sus perros o con sus perros. A los costados en los bares la gente come y yo curioseo qué. Por mis ojos entran todos los sabores y me refresco con los refrescantes vasos aunque nunca hace calor en el Boulevard.
Algunos pocos autos cruzan por las calles o siguen el trayecto del Boulevard, yo todo lo miro, todo lo retengo. El Boulevard trae palabras siempre, cuando termina me da un rato para pensar y luego volver. Tanto jardín y tanto parque, tan a mano. Esa brisa y luego elegir hacia la derecha o hacia la izquierda.

El Boulevard es como un tobogán que me deposita en otras calles, en otros caminos, en la compañía incesante del río, y yo río, río, sonrío. En el Boulevard.

Condición

Se esfumó
no dejó carta ni nota alguna
que saber, que leer.

Habrá corrido
por la llanura de mis brazos
sin ton ni son
sin razón, vacía.

Las memorias son las huellas
que su figura deja
perlas enteras de la crisis
y su condición.

Alguien, quizás, la vea dormir
yo estoy seco y ya no puedo verla.

Debo salir a resolver el mal
y despojarme de toda condición.

enero 09, 2012

Collage

Es una búsqueda, una cuestión de corazón inquieto, una vertiginosa voluntad feliz, un contento indomable que rompe en mi pecho como las olas del mar en tus pies (cuando estás ahí) y en el suelo (cuando no estás ahí), derribando castillos de arena. Es una profunda pero visible alegría, es el malabar contínuo y es la mirada segura en un punto fijo pero incierto. Es una especie de engrudo el que hace que todas esas cosas se unan en un collage que se arma y que, con ayuda del tiempo, del destino y de los actores puede ser una imagen increíble.

enero 04, 2012

Otro capítulo de los sueños

Ese mismo trayecto diez años atrás había sido parte de una pesadilla fugaz que siguió a un sueño eterno. El mismo lugar de partida, la misma estación de llegada, el mismo lugar para la espera, la misma persona llegando por la misma calle. La misma sonrisa, la misma mirada.
También sentí vergüenza debo decir, mis ganas me llevan a todos lados y a veces no sé como debo actuar. Todas esas personas de las que siempre hablamos estaban ahí, y también las que nunca mencionaste. Como ambos sabemos puse a funcionar esa maquinita que es mi mente y que es mi memoria, buscando familiares detalles en las esquinas, en las veredas y en los autos estacionados que ya no eran los mismos. Jugué conmigo mismo a adivinar la puerta de tu casa unos metros antes y perdí. Perdí conmigo, así que no dije nada. Es que la última vez que estuve de frente a esa puerta era de noche, la última vez que estuve de día ahí, estaba de espaldas.

Muchas veces había pensado y soñado ese momento, en que alguna vez volvería a ver ese pasillo que va a la izquierda, esa mesa donde calmé mi frío, mi hambre y mi miedo alguna vez. Y al final de todo ese camino estaban las personas que (recordaba) nunca olvidé y las que nunca conocí antes, más que por fotos que fijo en mi memoria. Todos tan parecidos y en movimiento. Yo tan distinto y tan quieto, tan cuidadoso, tan callado, tan... ¿antipático?.

Como siempre, quería ganar ese juego no quería perderlo y no era posible empatarlo, no quería ganarte a vos, pero tampoco quería que me ganaras. Y tan lejos de mi mano, del otro lado de la mesa. Te miro todo el tiempo, vos mirás la mesa, mi mano tiene ganas de la tuya... y cae el sol. El día se empieza a ir, y yo que arranqué con ganas de dormir, ya estoy despabilado en el medio de otro capítulo de los sueños, ese en el que ya estoy sentado a tu lado y mi mano está en tu pierna, en el que escucho tu risa, en el que ya no estoy tan callado, en el que ya no soy tan quieto, en el que aún sigo cuidadoso, pero encantado, envuelto en otro capítulo de los sueños...

enero 02, 2012

Refresco

Había imaginado muchas veces una situación similar en la que te esperaba, vestido de esta misma forma, en un banco de plaza, tomando una gaseosa o un helado, lo que sirviera para calmar el calor. Y la espera.
Llegarías de frente a mí (de ninguna manera estaría dispuesto a perderme tu llegada) con tu mirada profunda que aniquila con el movimiento de las comisuras que se dibujan en tu rostro.

Esperaría a que te sientes a mi lado y sin mirarnos, pero viendo el horizonte, yo diría "Qué calor, ¿no?" y vos sólo dirías "si". Luego, yo terminaría mi gaseosa y caminaría hasta un cesto para tirar el envase vacío. Vos apagarías el segundo cigarrillo desde el encuentro.

A mi regreso, con las manos en los bolsillos y el primer botón de la camisa desprendido, extendería mis dos manos para tomar las tuyas, te ayudaría a levantarte y con el mismo envión te acercaría a mi cuerpo y luego de abrazarte y besarte, sentiría como se refresca mi corazón.

diciembre 29, 2011

P.N.

Pequeña niña luz
tu voz puede más que el café
tus ojos son tuyos, ya lo sé
y me despierto en las mañanas
dando vueltas en mi cama
pequeña niña luz

Y no sabés de mi
lo que yo no sé de vos
voy a caminar entre mis cartas
buscando un lugar
donde sentar mi voz.

Preciosa niña Sol
mi luz no tiene donde ser
y la risa es lo que te puede ver
siempre que me acuesto te saludo
y hoy el tiempo me hace nudos
preciosa niña sol.

No sabés cuánto temí
que me olvides de tu voz
y siga releyendo cartas
buscando no dejarme olvidar...

diciembre 24, 2011

Joaquín

Hace 10 años escribí este cuento sobre el nacimiento de mi primito. Hoy 24/12/11 me contó que su mamá se lo hizo leer y está recontento... Que lindo regalo de Navidad.

"La cara de Joaquín esboza la enésima mueca de la tarde y todas sus madres se alborotan, también, por enésima vez, festejando el suceso. Está claro, no todas ellas son su madre, pero todas actúan como tal.

Todos esperan impacientes su turno. El momento de tenerlo en sus brazos, para transformar palabras en balbuceos y sonidos agudos e incoherentes que él no entiende, pero que parece disfrutar.

Tiene dos meses y, sin embargo, ya ha desarrollado una notable capacidad para mutar su rostro, mover sus manitos y emitir sonidos que arrancan suspiros, festejos, sonrisas y comentarios por doquier.

Su madre, la mayor de mis primas, intenta esconder su evidente devoción por la criatura, así como demostrar que sabe todo lo que tiene que saber acerca de su cuidado. No deja, ni un segundo, de dar a los demás instrucciones acerca de cómo sostenerlo, hablarle y brinda datos precisos sobre las cosas que lo hacen reír y, en el peor de los casos, dejar de llorar.

Su padre, por su parte, no tiene ojos para nada, ni nadie, más. Es en vano pretender conversar con él acerca de otros temas. Se dedica, simplemente, a observarlo. Sonríe como no pudiendo creer que ese niño fue obra de su creación; como no pudiendo creerse coautor de semejante belleza. Parece que, a cada instante, imaginara, o recordara mejor dicho, todos los planes que tiene para él. Será de Boca, está claro, siempre y cuando no se le adelante el bisabuelo.

El bisabuelo no es más ni menos que mi abuelo, que lleva, aún, encima la cuenta pendiente de no haber logrado que ninguno de sus nietos se hiciera hincha de su amado rojinegro. Esto, quizás, se lo deba yo, pero de todas formas es anecdótico.

El presente encuentra a este joven bisabuelo de apenas setenta años, ostentando a su bisnieto, una nueva generación que se agrega a la familia que iniciara, hace ya tiempo, con mi abuela... nuestra recordada y amada abuela.

Decía mi abuelo disfruta de Joaquín, tal como lo hiciera con sus, anteriores, cinco nietos, y ¿quién podría cuestionarle que se dedique aún más?. Tal demostración no es un detalle menor si tenemos en cuenta que “el Nono” inspira más que respeto con su carácter y su estampa adustos, razón suficiente como para que algunos de sus nietos e hijos, aún hoy, no lo tutee y otros no fumemos en su presencia. Todo ese respeto inspira mi abuelo.

Y ahí está el Nono jugando con su bisnieto, y jurando que Joaquín le habló cuando todo lo que hizo fue una cara de sorpresa, seguida de un “ajó”, cuando el Nono transformó su voz en un chillido. ¿Pensará Joaquín que ha conquistado a ese “señor de bigotes grises” que todo el mundo respeta? Seguramente lo piensa y no está tan errado. Este niño es el desenfado hecho personita. Ha llegado en el momento oportuno para iluminar los rostros, eventos, charlas y hogares cuando entra en su cochecito, como si fuera un rey paseando en su litera.

Su abuela, una de mis tías, insiste a cada segundo que “el nene está desabrigado” y otras cuestiones que pareciera que la mujer recibe junto con el diploma de abuela. Por supuesto que estas cosas terminan por agotar a la madre de Joaquín, quien decide, por fin, darle por las siguientes dos horas el cuidado del niño a la preocupada abuela, total ella lo tiene para sí el resto del día de acá para siempre...

La abuela cumple, así, con su cometido: ser dueña del bebé por un rato y evocar, así, sus épocas de madre, luego del descanso que supone la adolescencia de sus hijas.

Un bebé cambia todo. Es un nuevo miembro al que todos quieren. Y si no pregúntenle a mi prima menor, su tía. Ella vive, y se desvive, por ese nene. Ella va a resistir cuanto pueda los pedidos y reclamos de los demás para que comparta a Joaquín. Ella no lo va a soltar tan fácilmente porque, exceptuando a sus padres, nadie lo esperó tanto como ella. Y es irónico y grotesco a la vez, el bebé hace sus más grandes berrinches cuando está en brazos de la dedicada tía, “su tía favorita” tal cual ella se autodefine, y, lejos de preocuparse por esto, ella acepta el desafío y redobla sus esfuerzos por calmarlo.

La tía que queda, la restante hermana, es quien menos alboroto hace pero tiene razones. Ella es su pediatra particular y tendrá oportunidad de demostrarle su cariño cuando el más la necesite. De todas formas es inevitable que acerque su rostro y converse con él como todos.

Aunque para mi suene raro, mis padres son tíos abuelos. Por un lado mi papá que encuentra su mayor debilidad en los niños, será porque es capaz de convertirse en uno más en cualquier momento y en el lugar menos pensado, desplegando un lenguaje que el mismo creo donde nadie entiende nada y los bebes parecen disfrutarlo de sobremanera. Obviamente este comportamiento no se ve reprimido ni mucho menos, por el contrario se potencia al máximo. Joaquín no se va a librar tan fácil de este tío, quizás ( y no porque sea mi papá) el más querido de todos los tíos por todos sus sobrinos. Si a mi viejo no le cuesta ganarse la confianza de los niños, Joaquín no es la excepción y se entrega dócil a todas las bufonadas que el tío dispara como si tuviera una ametralladora de cariño y diversión. No queda claro quien lo disfruta más de los dos.

Mi mamá es más mesurada. Se limita a cuidar que cada detalle se encuentre bajo control para comodidad del bebé, o a preguntar cositas acerca de su comportamiento, o a poner a todos en evidencia cuando hacen baba de su amor a Joaquín.

De todas formas ya hemos sorprendido a esta tía un par de veces cargando al bebé hablándole cuando se supuestamente “se dirigía al baño”. Y está más que claro, nadie se resiste al encantador Joaquín.

Mis otros dos tíos son tan jóvenes que no le queda bien la palabra abuelo detrás del mote de tío. Y eso no se lo perdono a Joaquín. Digamos que lo único que compartimos son los tíos (ya que su madre es mi tía, su madre y sus tías mis primas, y así sucesivamente). Pero los dos tenemos los mismos tíos, y él los hizo tíos abuelos.

Mi tío, hermano de mi papá y su abuela, es de aquellos que gusta mostrarse poco permeable, le gusta esconder ciertos sentimientos que se le notan a un millón de metros de distancia. Mi tío es un solterón, o si suena mejor un eterno adolescente. Pero, igual que mi padre no puede resistirse a un niño. Toda la vida a mi hermano y a mi nos han contado el cariño que nos ha tenido y, aunque nunca lo dudé, hoy lo puedo comprobar con mis propios ojos. Su rostro se torna, cuanto menos, gracioso por las muecas que le dedica y me resulta hasta increíble escuchar el tono de su voz y las incoherencias que de su boca salen. Hasta eso logra Joaquín.

Por su parte mi tía menor, su tía abuela, quien hace poco ha formado su propia familia (cosa que nos hizo enormemente felices a todos) y que hace poco perdió un embarazo, ama con locura a Joaquín, como nos ha amado y cuidado a todos sus sobrinos. Yo, confieso, sufrí mucho por la pérdida de su embarazo y temí que el nacimiento de Joaquín le afectara de alguna forma. Pero había, por un instante, olvidado como es ella y, como no podía ser de otra forma, ha recibido al niño como una especie de premio consuelo que es un regalo y una bendición de Dios. Y de a ratos lo toma prestado y se lo lleva aparte y le habla al oído, seguramente buscando y proponiéndole apodos como lo ha hecho con todos nosotros, y esperando que Joaquín elija, mientras tanto él ríe y se duerme, sumiso.

Por último mi hermano. Todos bromeamos acerca que la llegada de Joaquín lo ha desplazado de su condición de benjamín de la familia, puesto que ocupó durante casi 18 años. Todo esto redunda en chistes y bromas en los que se sostiene que sus celos no podrían estar más a flor de piel. Pero el no se achica ni mucho menos. Se atreve a cuestionar cada comentario y toda reacción que inspiré el “usurpador”, acusando a todos de magnificar lo que éste hace. Es evidente que sus celos lo carcomen. Sin embargo, todo esto no le impide refugiarse junto al cochecito y hablarle. Le habla de mil cosas, especialmente le advierte sobre lo que le espera cuando sea grande y nos conozca mejor. Esta es su pequeña venganza contra todos nosotros. Y Joaquín lo mira serio. Pareciera comprender que el que habla es el que más cerca está de su edad, como si con el no tuviera que actuar. Como si hubiera elegido a mi hermano para ser su cómplice futuro.

Y yo????? Yo me sorprendo de mi mismo. Cuando todo el mundo esperaba ansioso la llegada del retoño, yo me hacía el desentendido. De hecho lo conocí recién un mes después de su nacimiento.

Nunca podría haber imaginado que podía ser tan hermoso. Nunca había visto ojos tan perfectamente redondos, ni de un verde tan brillante. Nunca una nariz, ni unas orejas, ni un mentón fueron tan suaves a mis manos. Nunca un cuerpo me resultó tan liviano y mullido. Nunca pensé que sus manitos y piecitos pudiesen ser tan pequeñitos.

La primera vez que lo vi no lo quise tener en brazos. Yo estaba enyesado y me daba terror que se me pudiera caer por la torpeza de mis movimientos de entonces. Así que lo miraba alelado, a lo lejos, pero él estaba en su juego y no reparaba en mí.

Finalmente a alguien se le ocurrió que si yo me acostaba en el sofá lo podrían recostar sobre mi pecho, y así fue. No creo poder encontrar palabras para explicar la sensación que experimenté al tener semejante diminuta cosita humana recostada sobre mi cuerpo. Al escalofrío y la piel de gallina le siguió la inevitable sensación de ser gigante y, monstruosamente, fuerte. La fragilidad evidente del bebé me asustaba. No fue relajado el primer encuentro. Mientras tanto, él no parecía darse cuenta lo que yo sentía. Joaquín se limitó a bracear y patalear boca abajo sobre mi pecho como si quisiera nadar hasta mi rostro, buscando quién sabe qué. Lo cierto es que hundía su carita en mi pecho y gemía y lloriqueaba y yo tenía la sensación de que se ahogaba. Así que se lo entregué a la mamá.

Hoy fue el segundo encuentro y, ya sin yeso, me animé a cargarlo y pasearlo un ratito. Me lo llevé a un rinconcito donde nadie nos viera ni escuchara. Esperé a que me mirara y, mientras acariciaba los poquitos y rubiecitos pelitos de la cabeza, puse mi voz más infantil y comencé las presentaciones y, porque no, las incoherencias.

Después de todo, Joaquín, es el primer bebé que aparece en mi familia desde mi hermano, y es, aunque sea en segunda instancia, mi sobrino; y, también le ha traído un poco de luz a mi vida".


FIN.

Nota: Joaquín Andrés nació hace tres meses y es mi sobrino segundo (hijo de mi prima mayor). El relato se inspira en los dos primeros encuentros que tuve con el.

diciembre 22, 2011

El intruso de los sueños

Me escabullí en puntas de pies, mientras dormías, con mis pinceles y pese a que no se pintar dibujé un paisaje que parecía real. Nos sentamos, como nos sentamos muchas veces, un poco frente a frente, otro rato uno al lado del otro. No hacía frío y no hacía calor, no era como otras veces pero el cielo sí era azul, sin nubes.
Hablamos, mucho, como siempre, yo empecé y vos te animaste luego, yo callé satisfecho, disfrutando cada palabra que me trae algo nuevo, algo que nunca voy a olvidar, al menos en los próximos cinco minutos. Durante los próximos cinco años recordaré el sonido del pájaro que cantaba, el aroma del césped y el color del mar... y con qué mano peiné tu pelo.
Una mueca tuya, una sonrisa mía, un poco de sol en las mejillas, yo que vuelvo a reír, vos que mirás el horizonte, con la mirada extraviada en silencio, yo te vuelvo a observar, no doy crédito a mis ojos a veces, y pienso en las vueltas del destino.

Cuando de a poco el sol se retira, me doy cuenta que se corre la pintura con la que pinté este cuadro inolvidable, de a poco se borra el cielo y el verde del lugar... aparece el cielo oscuro y las estrellas, el canto de los pájaros se desvanece, ya no es de día en este lugar. Ni siquiera es ese lugar, ahora es solo una habitación a oscuras, en silencio y con el leve compás de tu respiración. Yo junto mis cosas y me voy, de nuevo en puntas de pies. Te dejo seguir durmiendo y abandono el sueño tuyo en el que me metí sin que te dieras cuenta.
Te dejé una nota debajo de la almohada, porque mañana no vas a recordar que soñaste conmigo.

diciembre 19, 2011

"Mitad" de ella

... se desovilla, rebelde, incontenible escaleras abajo
se escurre y se deja ovillar de nuevo en abrigo al corazón...

Ella es el temporal, que arrecia y da fresco al infierno
es el invierno crudo que congela mis impulsos,
ella es una carcajada que festeja mi alegría,
y que retumba en el tórax de mi infinita maldición.

Ella es terribles kilómetros y un desfasaje temporal
que es la burla de Dios, de uno, de dos, o de todo el Olimpo
qué se yo si no sé que es o algún dìa lo sabré, no sé
mientras tanto, enciende con sus ojos las estrellas...bella.

diciembre 18, 2011

Cabal

Háblame
tus palabras
curan fe de mí.

Ríete
tu sonrisa
quita luz de mí.

Aléjate
tu perdón
no es lo que perdí...

y entonces voy,
no sé si estoy
en mi cabal decisión
cuando me despiertes
partiré.

Calles van
obtusas cuando
saben que no volverán.

Entonces ves
la luz que está al final
del corredor
del que nunca volverás...

y entonces voy,
no sé si estoy
en mi cabal decisión
cuando me despiertes
partiré.


diciembre 16, 2011

Mitad de "Ella"

Ella, enciende con sus ojos las estrellas
y ellas dicen que no es cierto que haya muerto
el universo en que quedó inmerso el estertor.

Ella, se estira en la inmensa brisa y me avisa,
la frescura se torna oscura en una especie de locura
y se esconde adonde no existe un donde esconder.

Es un ovillo que...

diciembre 14, 2011

Poema para la, otrora blonda, beldad que pobló mi alma y mis sueños

Otra vez, tengo sueños siniestros
en los ojos un brillo funesto
y mientras más los sueño
más te pierdo...

y si abres los ojos
entonces, quizás me veas
bañado en sangre
en sal...

Una vez, fui un tanto seguro
de esos días quedan los oscuros
bellos dilemas
más que eso no puedo...

y si abres los ojos
entonces, quizás me veas
bañado en sangre
en sal...

Y al caer
¿qué hacer?
¿dónde ver?

Sin ayer
dónde estés
¿cómo estás?
¿dónde estás?

diciembre 12, 2011

Amor

Antes de perderme en lo que enloquecí,

dibujo las sombras de lo que llamabas... amor.

Antes del presente y lo que perdí,

escondo las hojas de lo que pintamos... amor.


No existen más penas,

sólo las buenas,

y un toque de emoción...

No esperes palabras,

mi boca no habla,

presa del dolor...

No sigas con esto,

ya no me presto,

al régimen de tu voz.


Antes de herirte, me escaparé

no puedo atacarte, tan solo brindarte, amor.

Antes de morirme, y desaparecer

robo tus gotas, tus últimas gotas... de amor.

No existen más penas...

diciembre 11, 2011

Inconcluso

Cuando al día le quedan pocas horas para llegar a su fin, siempre sabemos que así será y que nada impedirá que termine y enseguida arranque otro. Pasa con los días, con los años, con todo lo que al tiempo se refiera (el tiempo, mi monotemático amigo). No pasa con la vida, la vida puede terminarse en cualquier momento y no se inicia una nueva (será así hasta que alguien demuestre lo contrario). La vida puede quedar inconclusa. La vida puede terminar y quedar inconclusa, pero también puede ser así mientras no termine. Sería difícil concluir con la vida sin dejarla inconclusa, siempre hay algo más que querríamos hacer o decir o vivir.

Vale la pena vivir para no dejar las cosas inconclusas, intentar no perderse de nada, de nadie. Intentar de nuevo, esforzarse, proponer, esperanzarse, creer, apostar, escribirlo y decirlo. Sentirlo y hacerlo. Admitir la tristeza y asumir la felicidad. Cosas que no quedan nunca inconclusas. Como decir te quiero, y luego arrepentirse de decirlo, de ese error uno de los mejores, que podemos cometer. Y no dejarlo inconcluso. Nunca.

diciembre 07, 2011

El cuadro

Colgué el cuadro en la pared, blanco sobre blanco, mal que mal. Lo puse encima del sillón, el mismo y me senté debajo a mirar. Mirar y pensar, pensar y mirar. Pensar y recordar, recordar y pensar.

Encontré que de alguna manera pese al paso y el peso de los años encuentro el hueco para zambullirme en tus brazos y encontrar tu boca. Definitivamente lo logro, algo sabré hacer, algo será.

Recuerdo un abrazo de hace 9 años y uno de hace 9 semanas, ambos detuvieron el minutero en mi reloj, o lo convirtieron en un segundero, deteniendo el tiempo, enmudeciendo todo alrededor, como esas imágenes en las películas que pasan en cámara lenta. De todas formas, con los ojos cerrados haciendo eso que sé hacer pero no deshacer: sentir.

En esas oportunidades dirijo toda mi atención a los sentidos: huelo tu perfume que hace que me pregunte si flota en el aire o si de tus poros fluye directo a mi nariz, siento en mi tacto tu temperatura, tu suavidad, tu inolvidable piel a lunares, tu enmarañado pelo -el que nunca secas a tiempo- y tus manos que a veces acarician, letales. Oigo tu respiración que es el más intenso de tus sonidos y a veces suspira tu voz, a veces, rendida al momento. Vuelve el perfume en sabor, sabor de tus labios o de tu piel, también, o de tu pelo cuando se rebela, indomable. El sabor, el aroma y el sonido perdurarán por siempre, el tacto deberá apelar a la memoria. Los ojos están cerrados, porque así se sueña... con los ojos cerrados. Y en ese estado aparecen las imágenes que son millones, y que serán inmensas.

A todo esto le llamo sentir. Pensar y sentir, sentir y pensar, pensar y mirar, mirar y pensar, mirar debajo de un cuadro que puse encima del mismo sillón, mal que mal, blanco sobre blanco. En la pared, colgué un cuadro. El cuadro.

Ese cuadro tiene una leyenda en la parte de atrás, escrita en lápiz que dice:

"Habitualmente no hablo mucho, solo ante lo que me hace feliz."

noviembre 30, 2011

Siempre Nunca

La esfinge observa infinita
el sol infinito del desierto
perderse a lo lejos
pero nunca se impacienta
su destino de piedra perenne
sostiene su infortunio...

Ella sabe
nunca debes decir nunca
y nunca debes decir siempre,
en el desierto.

Caminos

No hay una razón única para seguir los caminos, ni para retomarlos, ni para abandonarlos ni para volver por ellos atrás. No hay razón en los caminos, no hay caminos en la razón, ninguno que siga derecho.

Soy de los que corren, los que corren rápido y te agarro de la mano y te llevo corriendo conmigo. Es cuando tu mano se suelta y me adelanto que me siento a mirar el camino por el que sigo, o el que retomo o el que abandono o por el cual vuelvo atrás... y por el que espero que llegues, en un rato, en dos, en horas, en días o alguna vez. Caminando, por supuesto.

noviembre 29, 2011

Retrato

Repentinamente tomó esa foto en sus manos y con fuerza la deshizo en mil pedazos,luego siguió leyendo. Para no ensuciar el jardín reunió los añicos del retrato y los puso debajo del enorme llavero con las enormes llaves.

Cuando hubo caído un poco el sol decidió trasladar su triste existencia al abrigo de los hielos que los vientos traían desde el mar, abrigado con su bufanda que no abrigaba al fin de cuentas. Reunió sus papeles, apuró el último trago de vino, plegó su banqueta y tomó el llavero. Fue al levantar ese peso que el viento sopló maligno e hizo volar los pedazos de la imagen destruida rato antes.

Más que la limpieza del jardín le invadió una profunda desazón por la pérdida de ese tesoro (aunque el mismo lo había destruido). Soltó todo lo que tenía en sus manos y corrió tras las partes de fotos al tiempo que el viento soplaba más y más fuerte.

Así llegó hasta la playa y vio flotar en las aguas su estéril cacería... miró en sus manos lo que había podido rescatar. Volvió a su casa, echó los pedazos sobre la mesa y pudo ver un par de ojos y una sonrisa mas ni un rastro había de su propio rostro ni del cielo, que ese día había retratado y parecía permanecer intacto por siempre. Habían sido sus manos, o no.

noviembre 28, 2011

Nunca llovió

Y hoy el día está calmo porque anoche una tormenta imaginaria se llevó las tinieblas, arena en el río, playa que quedó atrás en el calendario.
Está tornandose gris el cielo que ayer todas las luces brindó y las estrellas mostró. La brisa abrazó el horizonte, las luces del puente lejano titilaron y esa canción, que es canción siempre que suena, sonó.
Todos esos pares de ojos brillaron, las sonrisas estaban y nunca pero nunca llovió.

noviembre 25, 2011

El escritor

Su sueño es ser escritor, o parecerlo. En realidad no es "su sueño", pero sabe que lo hace bien y que despierta el interés de sus lectores. Y condicionado por los lectores queda atrapado en la intención de alimentar a las pupilas y estimular a las mentes, lo que se moviliza lo nutre, pero lo que escribe no lo libera. Siguiendo una ley que adoptó como cierta en sus momentos de mayor delgadez espiritual, más prolífico y verborrágico se sabe y es tan exitoso como infeliz. Esa relación indirecta entre la persona que sufre pero cautiva. Tras su seudónimo se esconde una persona que atrae, desde su anonimato: atrapante y breve, esas eran las palabras. Son las palabras.

Es él mismo su lector preferido, encuentra en las palabras las imágenes de todo lo que ha querido describir (escribir) y se sonríe. Y todo se traduce en motivación, porque siempre hay una mejor manera de decir las cosas, aunque sea lo mismo... nuevamente.

No está tan mal estar triste o no poder dormir, nada mal para un escritor.

noviembre 23, 2011

Fundirse


Ver sus ojos derretidores
y sentir que uno es de hielo
o está hecho de manteca
y no le queda más que fundirse...

noviembre 22, 2011

Adolescente

El eco de las voces que me dicen
que recuerdas las mañanas
que he quedado, alelado
por tu imagen, sol.

Presiento que no dices lo que sientes
cada noche que te encuentro
el silencio es tu voz.

Y en mi celo hay oculto
melancólico, impotente
impreciso, adolescente
un recuerdo
que se impone a mi canción.

Admiro tu belleza,
son tus curvas fortalezas
tus miradas son crueldades
no te apiadas un segundo de mi ser.

Si quisieras enseñarme
esas rutas tan oscuras
que en tus manos ha creado Dios.

En mi cielo elevarías
tan sublime, tan radiante
tan alegre, tan brillante
un sol feliz que limpia esta desazón.

Encantas cuanto tocas
todo lo trastocas
y a tu paso vas dejando,
la desilusión.

He sido malquerido
malogrado en mi sentido
y despojado de mi corazón
traicionado corazón.

Y a mi lado estás sentada
y yo no digo nada
(alma regalada)
formidable e imponente
hieres mi razón.

Horas

A las 4 pm estaba entusiasmado.
A las 5 pm estaba lloviendo afuera.
A las 6 pm estaba entretenido.
A las 7 pm estaba expectante.
A las 8 pm estaba aburrido.
A las 9 pm estaba furioso.
A las 10 pm estaba sonriendo.
A las 11 pm me puse muy contento.
A las 12 am dudé.
A la 1 am me entristecí.
A las 2 am me fui a dormir.
A las 3 am todavía estaba dando vueltas.
A las 4 am ya no estaba despierto.
A las 7 am me desperté.
A las 8 am me quise volver a dormir.
A las 9 am quise levantarme.
A las 10 am pensé que era hora que me deje de joder.
A las 11 am decidí escribir acá.

A ver si junto fuerzas que se viene un Domingo largo, muy largo.

noviembre 20, 2011

Cábala

Repentinamente cayeron y no pude apartarme y así evitar empaparme de ellas. Son las 2 de la mañana y todos los minutos, con sus segundos a cuestas. Dibujé con una pluma imaginaria un círculo en el cielo para meterme dentro y salir por el otro lado y era una burbuja, no de jabón sino de infinito. Dos rectas que se cruzan me limitan y despierto me siento a resolver este imprevisto enigma.
Me decido por esperar, esperar que las cosas sucedan favorablemente. Si, por qué no, si todo es bello, somos. El camino hasta ahora ha sido dudar en el destino, ese malvado. Y el se está portando bien...

noviembre 18, 2011

(...)

Paso remando el abismo
miro en los seres la fascinación
la vida te hace temblar
en caminos, senderos de amor.

No tengo manos que te oculten
que lo que queda lejos
sigue estando acá.

Y sigo pensando
en quererte, amarte, reírte, beberte
lo que quieras y me dejes

Vos mirás tan linda
y yo me siento horrible
porque extraño el único allá

Sé que si mirás no me encontrás
y que hay cosas que vale la pena mirar

Me pasan los días,
cada vez más cerca
y cuando llegues
te quiero abrazar.

Y todo lo que canté hasta hoy
se queda a mi lado
para que lo escuches,
el día que puedas venir.

noviembre 17, 2011

El silencio

Sucede que a veces perturba tus sentidos, dejándote inmerso en la marea y los recuerdos, imágenes que lo explican sin revelar su secreto, el halo oculto de su forma, la gris verdad de su misión.

Sucede que a veces te captura y congela tu garganta, se apodera de tus poderes y ya no lograrás vencerlo. Muchas veces lo provocas, otras tantas lo disfrutas y hay momentos en que se presenta inevitablemente opuesto a tus deseos.

Es la virtud de los que piensan, el defecto de los que temen, la tortura de los que esperan, el sabor de los que se aman, la verdad en el que muere, lo imposible en el que nace, el deseo de quienes sufren, la maldición de los que escuchan y el arma predilecta de los que observan.

Cierta cosa sin sonido, una de las formas del misterio, el eco que traen los suspiros, es el hielo, es el ave en pleno vuelo, es algo que se enciende y se apaga en los besos.

Es todo eso, es el silencio.

noviembre 16, 2011

Volvería

Si te digo que hoy no hay cielo

que algo extraño sucedió

que las nubes son de otro color

pero que sólo es por hoy.

Si pudiéramos volver

por un rato a la niñez

un instante al ayer

sin dudarlo... volvería.

noviembre 10, 2011

Versión Original de Continuidad de los sueños

Estuve pensando como seguir
contando sueños que vos cumplís
con tu mirada que hace feliz
y el incontable suspiro tuyo al fin
de cada frase que armo por vos.

Y en las ventanas pasan sin fin
las piedras del túnel que llevará
mis pensamientos hasta el final
de este camino de retornar.

Y sin despertarme quiero soñar
todos los sueños, no despertar...
será que el sueño continuará
será que...

Esa escalera me llevará
arriba, abajo, me dejará
en el estribo con mi sonreír
será que sueños vienen por mi,
será que...

Queda la fecha y la hora en este papel
que es el camino a recorrer
se apaga mi mente y mi pensar
mi cuerpo empieza a descansar...
ya duermo y el sueño bello,
descansará.

noviembre 07, 2011

Continuidad de los sueños

Pensaba como continuar contando sueños que se cumplen cuando me mira con su mirada que hace feliz y ese incomparable suspiro que exhala al término de cada frase que enhebro por y para.
Pensaba en eso mientras miraba por las ventanitas detrás de la gente pasar el túnel sin parar. No perdía de vista que en algún momento debía pararme y bajar, y todo eso me traía más pensamientos de como continuar contando sueños estando despierto.
Caminé por las escaleras que suben pensando y pensando, caminé las cuadras que me acercan a esta lejanía cercana y distante. Seguí pensando mientras subía la rampa y más cuando volví a subir las escaleras, también cuando las bajé.
Mientras cenaba una cena y esperaba la espera, seguí pensando palabras, y cuando finalmente estuve en camino, el que no quiero recorrer nunca, mi pensamiento se detuvo, mi cuerpo se apagó, mi mente se puso en blanco, ya estaba durmiendo, ya no estaba soñando... ese sueño hermoso.