De todas las sonrisas, esa está guardada en mi corazón arcón de recuerdos. Tus dedos que peinan tus pestañas que protegen tus ojos hasta de mis dedos peligrosos. Uno de ellos descubre una pestaña que cayó y la rescata, pronto el impulso del aire de tu boca la hará volar. Pero ninguno de los dos pide un deseo. Yo los he pedido sin pestañas, aún no se cumplen.
Hombro con hombro sentados exhaustos, cansados, dormibundos... tu perfume intacto en mi nariz inquieta, el extraño silencio de un lugar tan ruidoso, siento la paz llegar a mi cuerpo y de golpe todas las horas ya están pasando, no falta mucho para que te vayas y yo lo voy a intentar todo para que pase mucho tiempo más... en ese lapso logro más risas y sonrisas tuyas y hasta yo me río. Mi cabeza choca contra un vidrio, vos te reís mucho, yo no quiero hacerlo pero que rías me hace reír, es una cadena imposible de romper...
Como en casi todos los sueños hace frío y medimos la temperatura de nuestras manos, que encajan perfectas, tan distintas, tan opuestas, como los polos... Mis manos debajo de mis brazos cruzados no sirven para nada, nunca...
Finalmente, se termina este pedacito de sueño y en el filo de la despedida, se encuentran nuestros labios, vos tenés que irte y yo me quedo, me quedo mirando, como siempre, y cómo te das vuelta para mirarme por última vez. O hasta la próxima...
mayo 27, 2012
mayo 21, 2012
Cantar/Pensar
Cada vez que cantamos una canción estamos pensando en alguien, aunque en ese momento no nos demos cuenta. Estamos cantándole a alguien. Luego, tal vez, nos demos cuenta a quién.
mayo 19, 2012
Todo en el mismo lugar
La voz en el teléfono avisaba todo, inclusive un poco más. La sorpresa en la noticia y toda la tristeza al quebrarse la persona, un vacío impresionante en las ideas y el silencio de la propia voz. Todas las horas anteriores y por venir se precipitan en la cabeza y solo te sale un "¿Cuándo fue?" y luego un "Si, dejá, yo me ocupo". Y entonces sentarse a pensar... con quién hablar y a quién llamar primero. En un rato todo está listo, siempre nos quisimos tanto y nunca nadie faltó.
El silencio y el frío, con todo el calor adentro con el semblante sin color, con dolor y las palabras que no sirven de nada y que ni siquiera aparecerán. Un abrazo que no se quiere terminar y que se repetirá infinitamente. En el fondo la verdad de los hechos, todo lo que se no puede volver atrás y una nieta que juega, que se ríe... en estos lugares siempre hay un bebé...
Cada uno elige la forma, todos compartimos el dolor, hay gente que está viniendo de muy lejos y que va a llegar tarde, no nos vemos nunca, nos vemos hoy, acá... cuestiones inevitables... como la muerte misma... el amor y el dolor, todo en el mismo lugar...
mayo 18, 2012
Descansar
Escuchó todo en silencio y tranquilamente mirándola a los ojos intentando no perder la concentración. Abrazaba sus piernas flexionadas y apretadas contra su pecho y escuchaba.
Cuando fue el momento de decir algo sólo dijo estas palabras en una pregunta:
¿Cómo se hace para descansar?
mayo 16, 2012
Sueños irreversibles
Cuando no podía explicarte el por qué no duermo todas las imágenes estaban en mi cabeza. La de cerrar los ojos y las de volverlos abrir y encontrar que todo había cambiado y era entonces diferente, probablemente la revelación que nos trae despertar y comprobar que todo fue un sueño y que cerrar los ojos terminó con él en vez de iniciarlo...
Siempre habrá tiempo para dormir una vez fuera de ese sueño. Es como salir al balcón, al patio o a la puerta de casa y encontrar que una flor se murió o una planta se secó, un irreversible momento, el mismo al ver partirse en mil pedazos una copa de cristal o un plato de cerámica, o el espejo de la maldición... irremediables.
El momento de dejar caer la carta en el buzón o cuando ya el señor de la oficina postal la guardó y no nos la va a devolver, es el hecho consumado e imposible de revertir, la carta viaja hasta llegar allá. Aunque una vez logró hacer cierta tu voz, y algo inédito.
A veces descubrir que la frase que recién termino de pergeniar no provocará esa sonrisa, esa risa, esa mirada, que no está nunca junto a otros y que solo está en la intimidad, en la soledad, en la tranquilidad, en el sereno respirar, en uno o en otro lugar, en una u otra estación, en mangas cortas o largas, al aire libre o en una habitación, de derecha a izquierda o de arriba a abajo, de frente o en una ele, si querés... en un sitio que solo nosotros conocemos y al que solo nosotros podemos entrar y que no siempre ha tenido la misma efectividad... pero que está ahí para encontrarnos... hasta que se genere un sueño nuevo, en donde para hacerte sonreír me baste con querer.
mayo 15, 2012
mayo 12, 2012
Uno más
Una gota de cualquier océano que elijas
un grano de la arena de cualquier desierto
alguna de tantas frases hechas que pronuncié
tantas palabras trilladas y cualquier otra cursi expresión.
Una micropartícula de la muralla de China
un trébol en Irlanda o un suspiro en París
una gota de sudor en los cien metros llanos
una sola ceniza tras la erupción del volcán.
Una molécula de nitrógeno en la atmósfera
una sola nota en una partitura
un día en la vida de Matusalén
una moneda en el bolsillo del hombre más rico del planeta.
Un grano de arroz en Vietnam,
un lunar en tu espalda o tu pecho
un cabello en mi cabeza juvenil
un pasajero que llega o parte en una terminal.
Todo eso es uno o una más.
mayo 04, 2012
Década
El claro de tus ojos
entretiene a los míos
mientras tanto mis oídos
se perfuman de tu voz
la melosa risa que ella brinda
y de esa forma de decirme "no".
De aquél sol y nuestro parque
guardo lo que sé de vos
y el recuerdo hará que el viaje
sea mezclas de ansias y razón.
Ese instante eterno
abismo temporal
que separa a dos besos
el último y el que vendrá.
Es que no es grande el trecho
no podría pensar en nada así
nada es tan inmenso
si al otro lado esperas, aún.
mayo 03, 2012
Cordura
Se ausentó
atento a su nociva presencia.
Se marchó
por el bien de ella
y su salud mental .
Se fue.
Ella murió al poco tiempo.
Sola y triste. Cuerda.
mayo 02, 2012
Familiar
Desde cerca del suelo todo se veía inmenso, la profundidad del abismo en esa escalera caracol y el miedo a caer por ahí, el miedo a bajar caminando también. Papá invitaba nosotros preferíamos quedarnos arriba, cerca de la máquina de escribir.
El bigote negro y los zapatos al tono, esa corbata de señor importante, el olor a tinta y a papel, esas hojas donde dibujábamos luego que ese señor canoso nos invitara.
En invierno ya era de noche afuera, en verano nunca íbamos (no había jardín), el viento frío en la calle Entre Ríos, la casa de música en la esquina y allá íbamos a ver las guitarras, todas las que iba a comprar cuando fuera grande, cuando fuera Brian May o George Harrison (o Silvio Rodríguez o Ariel Ramírez).
La pollera a cuadros de mamá y sus dientes perla, la cartera que nos invita siempre al café con tostado (en Rosario se llama distinto, pero para que todos entiendan...) a veces cuando todo salía perfecto había un frankfurt (la primera palabra en alemán que aprendí a leer y pronunciar).
Papá y mamá fumaban, yo prometí que nunca lo iba a hacer, mi hermano era un bebé y yo hablaba con el.
Del jardín al Banco, del Banco a casa, con olor a café y tostados, con la panza contenta, en los brazos de papá cruzando el patio. Mi hermano, durmiendo en los brazos de mi mamá...
mayo 01, 2012
Último sorbo de café
Apagó el cigarrillo en el cenicero, apuró el último sorbo del café y antes de bajarlo me miró por encima del pocillo unos diez segundos. Finalmente lo bajó sobre el mantel, al lado del plato y del vaso de soda... largó aire por la boca y mientras se paraba, siempre mirándome, me dijo:
"Tené cuidado a quién le contás los miedos, pibe... después te vienen a buscar."
abril 30, 2012
El río
Hoy vi el río desde esta orilla. Tenía más agua que la última vez, había menos gente, no hacía calor, yo tosí mucho, tenía las manos en los bolsillos como la primera vez... aquella vez que me olvidé aquello... sentí ese frío de aquella vez y nunca pero nunca el calor. No estaba en el río, esta vez.
abril 29, 2012
Instante
Podría reconocerla inmediatamente sin verla, con solo tocar la punta de sus dedos, estrechar la palma de sus manos y sentir el escalofrío de mi cuerpo... y luego, todo lo demás, pero mientras tanto... ese instante.
Un instante es
una catastrófica simplificación
del tiempo que no está o si
que en las pestañas al caer
o en los ojos al llorar
está o no.
Un instante es
inmenso con suspiro
y vano sin él.
Este dominante
instante
es insignificante
si está perdido,
en el frío
de las manos que
no se vuelven a juntar.
abril 24, 2012
Corazón de Diamante
Se sienta sobre un mar imaginario
Un colchón celeste bajo nubes blancas
Toma arena en su mano, y la deja caer
Sus ojos sueltan una lluvia de cristales
Que son brillantes gotas de agua y sal.
Y cada gota rueda por su rostro
Cuelgan de sus labios hasta caer
Las que caen al suelo seguro morirán
Y su destino de lágrima así cumplirán.
Las que logran salvarse de ese final
Caen sobre su pecho y se hacen diamantes
Y esas piedras se juntan,
Forman su corazón...
Corazón de diamante
En la playa esta noche lloró
Gotas al suelo cayeron
Gotas construyeron
De diamante su corazón...
abril 23, 2012
Es más fuerte que yo
El viento que cierra la puerta del dormitorio, el canto del grillo que nunca encuentro, la gravedad y la caída del sol. El tiempo y su implacable designio, el espacio y su insalvable distancia. El calendario y su inoportuna superposición. Su sonrisa y el imposible silencio. Mi sonrisa y la burla que me hace ese rostro en el espejo. El optimismo sin ninguna razón. El comienzo de una larga era, el final de una corta estancia. El estruendo de mi guitarra cayéndose al piso. Mi estéril inspiración, mi infalible memoria, mi mirada incesante, mi acidez estomacal, mi dolor de pecho, el golpe que me tira al piso y la mano que me levanta.
El Universo, Superman, el zodíaco, la mentira, la verdad, la obsesión, el misterio, la vergüenza y mi insignificante presencia.
El deseo de hacer reír, la ilusión de estar del otro lado de la puerta, la desilusión de ver las flores muertas, que una mueca de felicidad se asome cuando sé que es feliz, que una lágrima inexplicable me tome de sorpresa, el insípido extremo y la onda expansiva de mi insistente corazón... y mi debilidad...
...todo es más fuerte que yo.
El Universo, Superman, el zodíaco, la mentira, la verdad, la obsesión, el misterio, la vergüenza y mi insignificante presencia.
El deseo de hacer reír, la ilusión de estar del otro lado de la puerta, la desilusión de ver las flores muertas, que una mueca de felicidad se asome cuando sé que es feliz, que una lágrima inexplicable me tome de sorpresa, el insípido extremo y la onda expansiva de mi insistente corazón... y mi debilidad...
...todo es más fuerte que yo.
Predecible
Discúlpame,
hoy me encuentro
sofocando
estos planes que me
aterran
no es que no quiera
hablarte.
Hace tiempo
disfrutaba sumergirme
entre sueños y
promesas
adorarte...
Sabes que la magia no
es mi fuerte
soy tan predecible
y hay tantas luces
que detienen los instantes
no recuerdo cuantas
veces reclamaste mi silencio
Escúchame
desnudemos la
paciencia
hoy soy, eres tu y
mañana
no sabemos que
vendrá.
Discúlpame
hoy me encuentro
sofocando
estos planes que me
aterran
no es que no quiera
amarte.
abril 22, 2012
Poema
--- 1 ---
Mi nombre, el
innombrable, el que no nombras
y la tierna eternidad
de tu ternura
ensombrecen lo sombrío
de mis sombras
y endulzan el dulzor
de tu dulzura
Me ha tentado,
tentadora tentación
el saber que tu sabes
que yo supe
perderme en la perdida
perdición
de tenerte en lo que
tengo y lo que tuve
He corrido la carrera
de correrte
por caminos que camina
el caminante
y he querido, mi
querida, no quererte
distanciado en la
distancia, tan distante
Y el ensueño es este
sueño en que te sueño
y mis poderes,
poderosos, no han podido
adueñarse de lo que es
dueño tu dueño
ni olvidarse de lo que
olvida tu olvido
Y este amor, el que te
ama, sin amarte
no ha mentido la
mentira de mentirte
ni sufrido el
sufrimiento de sufrirte
pues recuerda el
recuerdo, al recordarte
--- 2 ---
En la protección de
protegerme me protejo
al mirarte en tus
miradas que me miran
y la lejana lejanía de
tu lejos
me sonríe al sonreírme
tu sonrisa
He negado que te niego
sin negarte
y sin poder, lo que
puedo he podido
encontrarme en el
encuentro al encontrarte
si me pides que no
pida lo que pido
Y he muerto en esta
muerte por morirme
abrazado en tu abrazo
al abrazarte
decidiendo, decidido
al decidirme
a jurarme que no juro
por jurarte
Silencioso es tu
silencio al silenciarme
y encantado, al
encantarme tus encantos
te doy todo lo que me has
dado al darme
cantando tus canciones
en mis cantos
Y digo que no he dicho
lo que dije
sentir, sintiendo lo
que siento
si tu vida es vivir
así, viviendo
elijo no elegir lo que
tu eliges
--- 3 ---
Pisando las pisadas he
pisado
tus temores y he
temido que me temas
penoso, apenado por
mis penas
y cambiando, estos
cambios que he cambiado
Repetías que repito,
repitiendo
que acertando,
acertaba mis aciertos
despertando,
despertares que despierto
y dormido, no dormía
aún durmiendo
Desnudar tu desnudez
me desnudaba
al vestir tu
vestimenta me vestías
alegrándome tu alegre
alegría
y a mi consuelo tu
consuelo consolaba
Viéndote yo al verme
me veía
esconderme, escondido
en mi escondite
y recorriendo recorridos
recorriste
la tristeza que tan
triste entristecía.
abril 20, 2012
Columpios
Una especie de columpio incesante con un yunque haciendo equilibrio sobre su ir y venir. Atado de pies y manos bajo el devenir de su vaivén me veo reflejado en su reflejo de pronto desenlace.
Cierta suerte de puño apretado con unas frágiles virutas de cristal que aprieto para no perder pero que astillo con mi fuerza (de voluntad, de espíritu o mi fuerte imbecilidad). Abro la mano y las suelto y se confunden con el piso que es de plata y resbaloso, pierdo el equilibrio y caigo de espaldas mirando nuevamente hacia arriba y no es un columpio sino dos, yo sigo atado de pies y mano, alguna mágica razón debe haber, magia negra.
Corro por un corredor, soy un corredor de a pie, no detengo mi marcha y cuando abro la última puerta, el abismo, miro hacia atrás y me pasé de largo... ahí estabas, presagio, avisándome que no siguiera que allá está el fin.
Cuando miro el abismo miro hacia abajo y veo ya tres columpios y debajo veo mis ojos enjugados esperando el golpe, el impacto, como quién se prepara para lo que es evidente. Entonces cierro los ojos e imagino que vuelo, y puedo descolgar el columpio pero no entiendo que el yunque pesa más que mis propias fuerzas (la de voluntad y la de espíritu, nada es mas fuerte que mi idiotez) es decir, entiendo mi debilidad, mi flaqueza...
Atajo un cuarto columpio y deposito ahí el yunque, ya son cuatro y la soga que ata mis pies y mis manos me tira hacia abajo y veo el yunque vacilar en los cuatro columpios. El desenlace se acerca lentamente, al revés que yo...
Un quinto columpio aparece de la nada y choca uno a uno los otros cuatros derribando finalmente los yunques que empiezan a caer. Cierro los ojos, atado de pies y manos, boca arriba... aprieto fuerte los puños, siento las virutas de cristal que nunca han desaparecido de mis manos...
Escucho el estrépito de los yunques en el piso, ninguno me alcanzó... abro los ojos, ya tengo las manos libres, las antes virutas de cristal son ahora arenilla... mi camisa blanca tiene marcas de sangre, que caen de mi labio, tanta fuerza hice, tan fuerte mordí... que me lastimé a mi mismo.. y llevo las pruebas sobre mi...
Cierta suerte de puño apretado con unas frágiles virutas de cristal que aprieto para no perder pero que astillo con mi fuerza (de voluntad, de espíritu o mi fuerte imbecilidad). Abro la mano y las suelto y se confunden con el piso que es de plata y resbaloso, pierdo el equilibrio y caigo de espaldas mirando nuevamente hacia arriba y no es un columpio sino dos, yo sigo atado de pies y mano, alguna mágica razón debe haber, magia negra.
Corro por un corredor, soy un corredor de a pie, no detengo mi marcha y cuando abro la última puerta, el abismo, miro hacia atrás y me pasé de largo... ahí estabas, presagio, avisándome que no siguiera que allá está el fin.
Cuando miro el abismo miro hacia abajo y veo ya tres columpios y debajo veo mis ojos enjugados esperando el golpe, el impacto, como quién se prepara para lo que es evidente. Entonces cierro los ojos e imagino que vuelo, y puedo descolgar el columpio pero no entiendo que el yunque pesa más que mis propias fuerzas (la de voluntad y la de espíritu, nada es mas fuerte que mi idiotez) es decir, entiendo mi debilidad, mi flaqueza...
Atajo un cuarto columpio y deposito ahí el yunque, ya son cuatro y la soga que ata mis pies y mis manos me tira hacia abajo y veo el yunque vacilar en los cuatro columpios. El desenlace se acerca lentamente, al revés que yo...
Un quinto columpio aparece de la nada y choca uno a uno los otros cuatros derribando finalmente los yunques que empiezan a caer. Cierro los ojos, atado de pies y manos, boca arriba... aprieto fuerte los puños, siento las virutas de cristal que nunca han desaparecido de mis manos...
Escucho el estrépito de los yunques en el piso, ninguno me alcanzó... abro los ojos, ya tengo las manos libres, las antes virutas de cristal son ahora arenilla... mi camisa blanca tiene marcas de sangre, que caen de mi labio, tanta fuerza hice, tan fuerte mordí... que me lastimé a mi mismo.. y llevo las pruebas sobre mi...
abril 17, 2012
Paradoja
Los instantes duran para siempre en nuestra memoria.
Los siempre duran instantes en nuestras manos...
abril 16, 2012
Espera
El tren de las 18 o el año nuevo, o un cumpleaños o una fecha especial. La última oveja contada antes de ir a dormir, las nubes pasajeras o la lluvia en Abril antes del frío. El pasajero que llega y el que se va y la persona que despide o recibe.
Un turno para dentro de tres semanas, el final de la película, del libro o del Universo. La vuelta al mundo en ochenta días o los que hagan falta, la llegada del hombre a la Luna, de una vez por todas.
El parte médico, el resultado de un examen, el minuto final de un partido de fútbol o la última mirada al amor.
Las peras que cuelgan del Olmo...
Todo involucra la espera, y la espera está en todo, infinitamente...
Un turno para dentro de tres semanas, el final de la película, del libro o del Universo. La vuelta al mundo en ochenta días o los que hagan falta, la llegada del hombre a la Luna, de una vez por todas.
El parte médico, el resultado de un examen, el minuto final de un partido de fútbol o la última mirada al amor.
Las peras que cuelgan del Olmo...
Todo involucra la espera, y la espera está en todo, infinitamente...
abril 15, 2012
Las Maravillas
Son seres curiosos, las maravillas. Extrañas criaturas que observan escondidas tras los árboles, sin lograr pasar desapercibidas por el sonido de su risa nerviosa. Tímidos seres que se ocultan, escondiendo su forma amistosa y la magia de su voz.
Parecen sirenas, su canto embelesa a los humanos, a los hombres que enloquecen ante su belleza, el brillo de sus ojos, su atuendo colorido y la voz ínfima con la que pronuncian frases llenas de ternura y docilidad.
Al hablar con una maravilla siempre te saludan con alegres gritos y se despiden diciendo siempre sonrientes
Son seres cariñosos. Las maravillas siempre que dicen quererte, dicen la verdad y uno se alegra, encantado porque también las quiere. Las quiere desde el primer momento que las trata.
Pero un defecto tienen las maravillas: viven en los sueños, lejos de los hombres y cuando un hombre logra acercarse, salvando distancias, las maravillas luego de comunicarse y quererlos, suelen alejarse un poco más dejando al hombre con sus sueños y yéndose a vivir en los sueños de alguien más.
Ese hombre, por siempre amará a esa Maravilla.
abril 14, 2012
Las Sardinas
Pocos saben que las sardinas conocen todos los
secretos. Las sardinas saben como solucionar el hambre, el odio, el
calentamiento de la tierra y todos los problemas de la humanidad. Estos seres
que han logrado aprender el lenguaje de los hombres para poder comunicarnos
esas soluciones, durante siglos han viajado miles de kilómetros bajo el agua
para reunirse con los líderes mundiales. Pero en su periplo muchas amenazas
deben sortear, la mayoría perece en las fauces de depredadores marinos que las
exterminan. Delfines, tiburones, atunes y alcatraces aparecen desde todas
partes para comer miles y miles de sardinas.
Las que sobreviven nadan en pánico hasta las redes de los hombres y cuando
estos retiran las redes, ellas ya no tienen aliento para hablar, y solo quedan
con la boca abierta sin emitir sonido.
Los hombres siempre han creído que es porque les falta el aire y se ahogan.
Luego las encierran en latitas. Más tarde se comen en aceite a las sardinas y
las soluciones a todos sus problemas.
abril 13, 2012
Parques
Una de las
cosas que me sorprendió de mis últimos dos viajes fue el hecho de no recordar
haber ido al parque en muchísimo tiempo. Y llegué a pensar que no existían
parques aquí como los hay allá. Parques cómodos, soleados, verdes, con gente
feliz, con gente haciendo su tarde, distantes de las tardes de los demás. Como
si el aire se respirara mejor.
Noté que había
cosas para ver, para hacer. Noté que nadie me molestaba ahí . Porque a veces me
molesta estar rodeado. O sentirme observado.
Volví con esa
entre otras ideas rondándome la cabeza. Y si bien no son idénticos, sino más
pequeños, por ejemplo, descubrí que acá también hay parques que no visito.
Y fui y todo
eso que vi allá también estaba aquí. Había aire, de ese que da gusto respirar.
Había chicos que jugaban entre ellos o con sus padres. Jóvenes en sus propios
asuntos. Viejos en los suyos. Cosas para ver y hacer.
Era todo tan
parecido que hasta estaba yo. Pero algo era distinto. Algo estaba faltando. No
estabas vos.
Me di cuenta
que es lo que me gusta de los parques
abril 09, 2012
Luces Blancas
Luces blancas,
paredes que encierran sensaciones,
almas que evitan las razones,
sueños sin tormentas ni visiones...
decora el rubor al corazón...
Luces blancas,
despiertan del espejo la pasión,
esconden en los ojos el ardor,
del fuego de su hermoso calor...
reviven sus miradas el amor.
Luces blancas,
son para ellos los destellos,
y el relato es tan bello
que ellos sólo sueñan...
que nunca se convierta en canción.
abril 07, 2012
Sal
Me había acostumbrado a no recordar lo que es llorar, es una cascada de agua, que deja sal en las mejillas y en los pómulos... y no sé si sé los motivos... veo una habitación en penumbras, creo que adivino las formas en la pared, en el techo y en el suelo... tengo calor y siento la sal en mis labios... y el agua caer... me acostumbré a olvidarme que esto es llorar... un poco de sal con y sin por qué.
abril 05, 2012
Fugaces sueños pasados por agua
Nunca antes había recorrido tan rápido esa distancia que nos separa y nunca me había llevado tanto tiempo estar cerca tuyo, una vez salvada esa distancia. El cielo, furioso, hizo realidad sus amenazas azotando nuestro sueño de esa noche con una tormenta repleta de agua y vientos y rayos y viento y truenos y vientos y todo eso que ya sabés porque estabas ahí. Mientras esperábamos juntos, pero no uno al lado del otro, a que todo empezara a terminarse yo tirité con todo mi cuerpo, los huesos calados. No recuerdo haber tenido tanto frío ni tanto miedo en tener tanto frío, ni siquiera en sueños.
En una especie de trinomio milagroso, la música se juntó con la luz y la tormenta dejó de ser importante o estar presente... y todo siguió como debía seguir, inclusive el final que fue el principio de cruzarnos en una calle que yo no conocía y que ninguno de los dos sabía adonde terminaba ni adonde estaba el otro, y fue ese instante de verte verme con tus ojos que son los de siempre, por algún motivo fantástico y por algún otro cruel, tan cruel... descubrir que éramos lo mismo, como tantas veces soñé.
Con la forma de dos gotas de agua que cubrían a dos personas... nos saludamos como yo nunca quiero, caminamos como muchas veces y más que nunca, esperamos como ya esperamos una vez y entonces tu cuerpo que empieza, para nunca parar, a tiritar.
Yo sé todo: sé que tenés frío, sé que odias el frío y al verte así, a mi el frío se me va y desde lo más profundo de mí llega una inmortal necesidad de quererte, de cuidarte, de salvarte, de protegerte... una necesidad que es mía desde siempre y que vos, orgullosamente, no necesitas necesitar. Todo esto hace que me empiece a raspar la piel con las uñas, intentando lograr una piel que te proteja, que te abrigue, que te cuide, que te de serenidad, que te relaje, que te haga recostar tu cabeza en mi pecho, que haga que te abrace, que te dejes abrazar y que ese frío pasado por agua sea fugaz, pero que el sueño sea eterno, que no terminen nunca estas pocas horas, que no terminen... es lo único que pido a cambio de este frío...
En una especie de trinomio milagroso, la música se juntó con la luz y la tormenta dejó de ser importante o estar presente... y todo siguió como debía seguir, inclusive el final que fue el principio de cruzarnos en una calle que yo no conocía y que ninguno de los dos sabía adonde terminaba ni adonde estaba el otro, y fue ese instante de verte verme con tus ojos que son los de siempre, por algún motivo fantástico y por algún otro cruel, tan cruel... descubrir que éramos lo mismo, como tantas veces soñé.
Con la forma de dos gotas de agua que cubrían a dos personas... nos saludamos como yo nunca quiero, caminamos como muchas veces y más que nunca, esperamos como ya esperamos una vez y entonces tu cuerpo que empieza, para nunca parar, a tiritar.
Yo sé todo: sé que tenés frío, sé que odias el frío y al verte así, a mi el frío se me va y desde lo más profundo de mí llega una inmortal necesidad de quererte, de cuidarte, de salvarte, de protegerte... una necesidad que es mía desde siempre y que vos, orgullosamente, no necesitas necesitar. Todo esto hace que me empiece a raspar la piel con las uñas, intentando lograr una piel que te proteja, que te abrigue, que te cuide, que te de serenidad, que te relaje, que te haga recostar tu cabeza en mi pecho, que haga que te abrace, que te dejes abrazar y que ese frío pasado por agua sea fugaz, pero que el sueño sea eterno, que no terminen nunca estas pocas horas, que no terminen... es lo único que pido a cambio de este frío...
abril 01, 2012
Cosmogónica
De chicos teníamos una extraña fascinación por la oscuridad y las estrellas. Mirábamos entre las hendijas de las persianas el parque a oscuras donde bichitos de luz titilaban en un encantador juego de flashes. El silencio en la calle y en la casa nos obligaba a susurros, nuestro plan nunca debía ser descubierto antes de tiempo por nuestros padres.
El objetivo era tirarse en el pasto húmedo a ver el cielo de noche, las estrellas que aparecían a los ojos que se abrían cada vez más fascinados por la infinita e interminable cantidad de astros disponibles en el cosmos. Luego empezaríamos la cuenta de estrellas fugaces, competencia que involucraba más de una falsa aparición.
En puntas de pies, con una linterna pequeña salíamos del cuarto y cruzábamos el pasillo principal. Salir por la puerta delantera era un error porque el ruido alertaría a nuestros padres guardianes, durmientes. La puerta trasera era más silenciosa, pero el camino más largo: salir por el patio y rodear la casa por el pasillo lateral. Además, el perro delator. Para el siempre teníamos una golosina, perro contento, perro silencioso.
Llevábamos caramelos que guardábamos para estas noches cosmogónicas fraternales... y llevábamos unas lonas para no mojarnos con el rocío de la madrugada ni llenarnos de pastos que luego pican en las piernas y en los brazos...
Todo este proceso nos llevaba unos veinte minutos hasta que, por fin, nos echábamos cara arriba a mirar, contar y competir, caramelos mediante...
Casi siempre interrumpía la cuenta algún ruido sospechoso, misterioso y desconocido que provenía de la más profunda oscuridad. Esto provocaba que nos levantáramos repentinamente y saliéramos corriendo, entre ladridos del perro, arrastrando las lonas que quedaban tiradas en el medio del camino de vuelta y entráramos nuevamente por la puerta de atrás, la cual cerrábamos apresuradamente sin importarnos el ruido, llegábamos jadeando a la habitación y nos tapábamos hasta la cabeza...
Segundos después, nuestro padre entraba en la pieza y mientras nos apagaba la luz, nos preguntaba...
"¿Quién vió más estrellas fugaces?"
Nosotros pedíamos que dejara la luz prendida, aunque sea la del pasillo...
En puntas de pies, con una linterna pequeña salíamos del cuarto y cruzábamos el pasillo principal. Salir por la puerta delantera era un error porque el ruido alertaría a nuestros padres guardianes, durmientes. La puerta trasera era más silenciosa, pero el camino más largo: salir por el patio y rodear la casa por el pasillo lateral. Además, el perro delator. Para el siempre teníamos una golosina, perro contento, perro silencioso.
Llevábamos caramelos que guardábamos para estas noches cosmogónicas fraternales... y llevábamos unas lonas para no mojarnos con el rocío de la madrugada ni llenarnos de pastos que luego pican en las piernas y en los brazos...
Todo este proceso nos llevaba unos veinte minutos hasta que, por fin, nos echábamos cara arriba a mirar, contar y competir, caramelos mediante...
Casi siempre interrumpía la cuenta algún ruido sospechoso, misterioso y desconocido que provenía de la más profunda oscuridad. Esto provocaba que nos levantáramos repentinamente y saliéramos corriendo, entre ladridos del perro, arrastrando las lonas que quedaban tiradas en el medio del camino de vuelta y entráramos nuevamente por la puerta de atrás, la cual cerrábamos apresuradamente sin importarnos el ruido, llegábamos jadeando a la habitación y nos tapábamos hasta la cabeza...
Segundos después, nuestro padre entraba en la pieza y mientras nos apagaba la luz, nos preguntaba...
"¿Quién vió más estrellas fugaces?"
Nosotros pedíamos que dejara la luz prendida, aunque sea la del pasillo...
marzo 27, 2012
Un recuerdo
Era como esas tardes bajo tu parra de aquella fresca época, que era el tiempo sin prisas y todas las risas trepados a las ramas de un árbol de quinotos inmortal... comiendo los frutos al revés, contra tus quejas, tus protestas, tus retos y tu vista gorda.
Las viejas historias de ratones que roban los huevos del gallinero (decías ratones porque comadreja era una palabra que no entendíamos, o mi hermano no entendía mejor dicho) nos alejaban de los espolones y nosotros queríamos ver al pavo, que tenía nombre de tonto, ese animal...
"A la quinta con botas que hay víboras" mentías abuela mentirosa, a ver las calabazas y los choclos... y a veces sentíamos que nos rozaba algo y salíamos corriendo gritando y vos te rías, abuela valiente.
Así llegaba el atardecer, luego de días completos felices de visita a tu casa, con los animales y tus corrales, y tus huertas y tu quinta... y a medida que caía el sol te veíamos romper con tus manos galletitas de agua en unas tazas gigantes de té con leche...no tenía sentido decirte que así no nos gustaba... había que tomarse todo y sonreír... abuela.
marzo 26, 2012
Puntos de vista
Sentados frente a una imagen que los incluía, se les pidió que definieran en una sola palabra lo que veían.
"Locura!" dijo uno... "Amor!" dijo el otro, al mismo tiempo...
Esto generó gran sorpresa entre todos los presentes... nadie pensó que ambos fueran a ver lo mismo...
"Locura!" dijo uno... "Amor!" dijo el otro, al mismo tiempo...
Esto generó gran sorpresa entre todos los presentes... nadie pensó que ambos fueran a ver lo mismo...
marzo 23, 2012
Sueños hechos con música
En estos sueños que vivimos, a veces despiertos, siempre estuvo presente la música con nosotros, eso que fue definido como un puente entre ambos, eso que nos une y que nos tiene en contacto y nos acerca, aunque muchas veces parezcan los únicos que se pueden mencionar.
Y así como la música tiene partes que la forman también existen esas partes en los sueños (los sueños despiertos, claro está) y se llaman diferente.
Una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda que es la más extensa puede ser la sonrisa que nos queda---
Pero, ¿qué es la música sino el cúmulo de los estados de ánimo?. En la música nos conocimos y en el intercambio nos enteramos que había mucho que compartíamos y mucho por conocer. Por aprender. Yo descubrí algunas canciones que no sabía que existían y nunca más dejé de escucharlas. Te hice escuchar canciones que tal vez olvidaste quién te las mostró, o que nunca terminaste de escuchar. Y otras que habrán quedado guardadas y que tal vez cada tanto te recuerden a mi. Hice mi propia colección de canciones en mi memoria para no olvidarte nunca (como si existiera la posibilidad de siquiera intentarlo), hice mis propias canciones cuando ya no encontré canciones que hablaran de vos, y cada día las escuché, cada día las volví a escuchar para darme cuenta que eso que estaba en la música eras vos, y era yo.
A veces me fastidio porque descubro que alguien puede decir mejor que yo las cosas en sus canciones, a veces me doy cuenta que nunca nadie superará esa canción...
Eso es la música, todas la imágenes que se proyectan en el sonido y en las palabras... son esos sonidos y palabras que nos traen a alguien, que está presente como una canción, como una canción que no se termina en el acorde ni cuando apretas stop...
En todos los sueños hay música, si no lo hubiera yo nunca habría soñado que cantabas, que escuchabas y que había música en vos...
En todas las mañanas al despertar cantaba una canción llena de burbujas y en la incertidumbre tarareaba una canción de soledad y en ese desierto te invitaba a caminar, juntos y abrazados o de la mano, para recordar que la música es soñar y es vivir, felicidad.
Y la música se parece a la vida, a los sueños, porque una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda puede ser la sonrisa... y un silencio... un silencio es siempre un silencio, pero así como en la música puede ser un lapso entre canción y canción o el momento final... de la música, nunca de los sueños.
Y así como la música tiene partes que la forman también existen esas partes en los sueños (los sueños despiertos, claro está) y se llaman diferente.
Una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda que es la más extensa puede ser la sonrisa que nos queda---
Pero, ¿qué es la música sino el cúmulo de los estados de ánimo?. En la música nos conocimos y en el intercambio nos enteramos que había mucho que compartíamos y mucho por conocer. Por aprender. Yo descubrí algunas canciones que no sabía que existían y nunca más dejé de escucharlas. Te hice escuchar canciones que tal vez olvidaste quién te las mostró, o que nunca terminaste de escuchar. Y otras que habrán quedado guardadas y que tal vez cada tanto te recuerden a mi. Hice mi propia colección de canciones en mi memoria para no olvidarte nunca (como si existiera la posibilidad de siquiera intentarlo), hice mis propias canciones cuando ya no encontré canciones que hablaran de vos, y cada día las escuché, cada día las volví a escuchar para darme cuenta que eso que estaba en la música eras vos, y era yo.
A veces me fastidio porque descubro que alguien puede decir mejor que yo las cosas en sus canciones, a veces me doy cuenta que nunca nadie superará esa canción...
Eso es la música, todas la imágenes que se proyectan en el sonido y en las palabras... son esos sonidos y palabras que nos traen a alguien, que está presente como una canción, como una canción que no se termina en el acorde ni cuando apretas stop...
En todos los sueños hay música, si no lo hubiera yo nunca habría soñado que cantabas, que escuchabas y que había música en vos...
En todas las mañanas al despertar cantaba una canción llena de burbujas y en la incertidumbre tarareaba una canción de soledad y en ese desierto te invitaba a caminar, juntos y abrazados o de la mano, para recordar que la música es soñar y es vivir, felicidad.
Y la música se parece a la vida, a los sueños, porque una fusa puede ser un abrazo, una corchea un beso, una blanca la caricia y una negra el suspiro después. Una redonda puede ser la sonrisa... y un silencio... un silencio es siempre un silencio, pero así como en la música puede ser un lapso entre canción y canción o el momento final... de la música, nunca de los sueños.
marzo 22, 2012
marzo 19, 2012
Sueños que no cambian
Luego de despertar asfixiado, asfixiante, me quedé un rato quieto mirando el techo como aquella primera vez, quieto buscando no romper nada con mis codos, sin querer. Fue en ese momento que recibí ese golpe, colisión inesperada y me quejé pero además abrí los ojos del todo y dejé de escuchar las voces que no se callarían por horas.
El sol que entraba por las hendijas cocinaba mis ideas, esas ideas que nacen crudas, viven crudas y a veces se incendian de golpe. Repasando las hojas y las horas, redescubrí qué era lo que de los sueños alimenta nuestro espíritu, y confirmé que es esa respiración, mi mano en tu espalda (si es que esa es tu espalda), o tu pecho o tu cabeza y tus cabellos, su perfume.
Y que cuando en mi pecho hay una piedra de fuego por corazón, tu cuerpo fresco se acomoda entre mis brazos y se queda ahí, quieto, sereno, resignado (o no), latiendo y de nuevo respirando, cómodos, en silencio o con mis frases susurradas como una canción de cuna... en tus oídos, a tus oídos en línea directa con algo que sentís y no pensás... en el medio de todos los cambios, de todos los años y toda la vida... estos sueños que no cambian...
marzo 16, 2012
Animé
Seis años después de aquella vez, seguís mirando al suelo cuando me siento al lado tuyo al verte sola apartada de los demás. Me respondés con una casi imperceptible vocecita que no quiere ser escuchada y contesta un poco por obligación, un poco por cariño. Toda tu tímidez te envuelve y yo que te quiero y te veo muy de vez en cuando busco y rebusco la frase que te saque de ese estado de apocamiento, de vergüenza.
Te pregunto las mismas cosas siempre y siempre me respondes con frases finitas, incontinuables, pequeñas... y me acuerdo de aquella vez, hace 6 años cuando me mirabas desde la otra punta de la mesa y no respondías a ninguno de mis llamados, y evitabas mi mirada y fingías no darte cuenta que intentaba llamar tu atención.
Aquella vez, decidí no esperarte más y te fui a buscar yo. Llegué hasta tu lado y mirabas el suelo. Y fue entonces cuando te dije "¿Querés tomar un helado conmigo?.
Tenías dos años y levantaste la mirada y me miraste con tus ojitos de animé... sonreíste y me dijiste "si". Yo ya sabía que te iba a querer por siempre, vos me diste la mano por primera vez, primita preciosa.
Te pregunto las mismas cosas siempre y siempre me respondes con frases finitas, incontinuables, pequeñas... y me acuerdo de aquella vez, hace 6 años cuando me mirabas desde la otra punta de la mesa y no respondías a ninguno de mis llamados, y evitabas mi mirada y fingías no darte cuenta que intentaba llamar tu atención.
Aquella vez, decidí no esperarte más y te fui a buscar yo. Llegué hasta tu lado y mirabas el suelo. Y fue entonces cuando te dije "¿Querés tomar un helado conmigo?.
Tenías dos años y levantaste la mirada y me miraste con tus ojitos de animé... sonreíste y me dijiste "si". Yo ya sabía que te iba a querer por siempre, vos me diste la mano por primera vez, primita preciosa.
marzo 13, 2012
Sueños sin aire
Me fui a dormir un sueño de varias noches y por eso mismo apagué el despertador, dejé varias botellas de agua a mano y elegí mi mejor pijama, o sea ninguno. Cerré las cortinas para que ni el sol ni ninguna otra clase de intruso interrumpiera. Dejé abierta la ventana para que entrara el aire que se respira en los momentos que hay que respirar, sin falta.
No me tapé más que con una sábana porque se que así se hace (juntos). Luego, seguramente, me tape y destape sin cesar...
Súbitamente me desperté al no poder respirar. Un nudo en la garganta, un nudo de las sábanas, me había enroscado entre sueños, y girando sobre mi cuerpo inquieto había enroscado la sábana alrededor de mi cuello, ahorcándome, ahogándome... sin poder respirar.
No fue eso lo que me llamó la atención ni lo que lamenté sino que entre mis manos había una almohada apoyada sobre tu rostro, asfixiándote, ahogándote... no dejando que respires...
No me tapé más que con una sábana porque se que así se hace (juntos). Luego, seguramente, me tape y destape sin cesar...
Súbitamente me desperté al no poder respirar. Un nudo en la garganta, un nudo de las sábanas, me había enroscado entre sueños, y girando sobre mi cuerpo inquieto había enroscado la sábana alrededor de mi cuello, ahorcándome, ahogándome... sin poder respirar.
No fue eso lo que me llamó la atención ni lo que lamenté sino que entre mis manos había una almohada apoyada sobre tu rostro, asfixiándote, ahogándote... no dejando que respires...
marzo 12, 2012
Implosión
En el cúmulo de días de ausencia me llené de palabras que amenazan con hacerme reventar como a un globo que se infla demasiado. Un desorden tremendo de sensaciones, sentimientos, pensamientos y todo lo demás que puede pasar por una mente, por un corazón, por un cuerpo, por un ser de papel, que se rompe, que se quema, que se pierde en el suelo... O también por un ser que se llena de fe y optimismo y que nunca deja de sonreir o hacer sonreir... que raspa las cortezas, las corazas, buscando llegar al fondo de todo, porque en el fondo siempre hay un lugar para soñar.
Accidentalmente me corté un dedo y un borbotón azul salió de mis venas, no era sangre azul, soy un ser ordinario... era tinta, toda la tinta que no puse en el papel... ahora no recuerdo el orden de esas palabras, y no sé como ordenarlas, todas tiradas ahí arriba de mi cama...
Accidentalmente me corté un dedo y un borbotón azul salió de mis venas, no era sangre azul, soy un ser ordinario... era tinta, toda la tinta que no puse en el papel... ahora no recuerdo el orden de esas palabras, y no sé como ordenarlas, todas tiradas ahí arriba de mi cama...
febrero 24, 2012
Cruzar
Las ruedas ruedan siempre (o casi) en el mismo sentido sobre la misma firmeza del asfalto. Los arribos a veces no son parecidos y en esa diferencia hubo algo de fresco, grata sorpresa no sentir calor ni frío (también, tampoco). Pero a cambio de ese favor hubo espera, como nunca antes, espera corta la verdad, cambió el medio pero era la misma calle, esa que es la continuidad y esa que a veces lleva al fin de las cosas. La calle con mucha gente, con mucho tránsito, la calle "con mucho".
A veces cuando cambian un poco los destinos parecen ser distintas algunas cosas pero yo esas luces las vi antes, con esos colores con esos calores (de intensidad variable), me he sentado en esos bancos y he mirado a cada lado en esa calle de teatros infinitos, de personas/hormigas.
Ya he cruzado antes esa calle de un único intento, de un solo tirón pero nunca la había cruzado seis veces en una misma noche o diez en un día o treinta en una semana. Tampoco nunca había sido el guía, pero tengo facilidad para aprender. Aprendo todo cuanto quiero, y esas cosas que conozco las quiero. Por supuesto.
No se parece pero está ahí, en esa avenida interminable, la del intento, la esquina donde jugaba a detener el tiempo y a dejarme vencer por los semáforos para poder mirar en donde siempre hay que mirar, en donde siempre está la certeza y en donde habita la respuesta.
Pero nunca me había sentado ahí donde me senté, donde me relajé, donde descansé del viaje, donde me predispuse a esperar una semana diferente, la primera tal vez en mucho tiempo y la primera de una serie, y la primera de esta nueva vida... y entonces me relajé, me sentí plenamente tranquilo y en ese instante me llegó algo... que no esperaba, que deseaba, que trae felicidad... que no tiene por qué ser necesario, o si... pero que sin lugar a dudas es lo que más me lleva a cruzar la calles...
febrero 20, 2012
Nada de nada
Tengo un pez espada
que no nada,
no hace nada
y me mira desde la pecera
que es de cera, y espera
que haga algo
y el es un vago
que no hace nada,
ni siquiera nada.
Nada de nada.
Su nariz es un cuchillo
pero no tiene filo
es un pez desafilado
de lado a lado
y no hace nada
no sirve de nada
ni siquiera nada.
que no nada,
no hace nada
y me mira desde la pecera
que es de cera, y espera
que haga algo
y el es un vago
que no hace nada,
ni siquiera nada.
Nada de nada.
Su nariz es un cuchillo
pero no tiene filo
es un pez desafilado
de lado a lado
y no hace nada
no sirve de nada
ni siquiera nada.
Nada de nada.
febrero 18, 2012
Amanecer
Entre la espada y la pared
la sed
es como un reflujo,
un embrujo de la fe.
Es un instante de compulsión
canción que
despierta entre las cuerdas
y muerde a quien recuerda.
Y la avalancha te cubre
te ciegan las piedras
que caen del cielo
granizo de inspiración...
Y es que las nubes
se han ido borrando
y está saliendo el sol,
brillando en tu corazón.
la sed
es como un reflujo,
un embrujo de la fe.
Es un instante de compulsión
canción que
despierta entre las cuerdas
y muerde a quien recuerda.
Y la avalancha te cubre
te ciegan las piedras
que caen del cielo
granizo de inspiración...
Y es que las nubes
se han ido borrando
y está saliendo el sol,
brillando en tu corazón.
febrero 17, 2012
La caída de la arena en el reloj de arena
La caída de la arena en el reloj
está llegando a su fin
lo miro fijamente pero sé
que en cualquier momento
hay que voltearlo
Al mirarlo fijamente
no miro alrededor
me ocupa ese reloj de arena
está en esa misma posición
hace ya mucho.
Y yo también.
febrero 15, 2012
De insomnios y transiciones
Esperaba despertar y descubrir que había soñado que no había podido dormir, que había visto todo los minutos de la noche irse mientras no podía cerrar los ojos. Que ninguno de los sonidos de la calle habían pasado inadvertidos para mis oídos, que tuve calor y luego apagué el ventilador para prenderlo de nuevo más tarde, y así sucesivamente.
Ojalá no hubiera sido así, pero todo el tiempo sabía que no dormía y que en poco tiempo tendría que levantarme y sería un espectro una vez más, por tercer semana consecutiva también un martes. Ya amaneció, lo sé por los pájaros y ese rayo de sol... tengo solo un ojo abierto y espero que el despertador suene, maldito.
Cuando finalmente me incorporo, está el sueño esperando al costado de mi cama, de pie. Paso por su lado sin verlo pero él, implacable, me envuelve con sus brazos y ahora sí podría dormir sin problemas.
Este maldito insomnio de los martes de Febrero y todas estas cosas en mi cabeza, todos estos días por venir, tan esperados pero tan distintos. Esas imprevistas diferencias de mierda que no me dejan dormir. Esta transición.
Ojalá no hubiera sido así, pero todo el tiempo sabía que no dormía y que en poco tiempo tendría que levantarme y sería un espectro una vez más, por tercer semana consecutiva también un martes. Ya amaneció, lo sé por los pájaros y ese rayo de sol... tengo solo un ojo abierto y espero que el despertador suene, maldito.
Cuando finalmente me incorporo, está el sueño esperando al costado de mi cama, de pie. Paso por su lado sin verlo pero él, implacable, me envuelve con sus brazos y ahora sí podría dormir sin problemas.
Este maldito insomnio de los martes de Febrero y todas estas cosas en mi cabeza, todos estos días por venir, tan esperados pero tan distintos. Esas imprevistas diferencias de mierda que no me dejan dormir. Esta transición.
Extenso
Mientras oía las palabras llegar a través de ese tubo, luego de ese cable ensortijado y con la mirada fija en la pared que tiene un reloj y un estante y libros en el estante y hojas en los libros y palabras en las hojas, y números también, se preguntaba si era posible que ese discurso durara menos, si se podría resumir, si podría caber la posibilidad de que fueran sintéticos, concisos, exactos, menos charlatanes. Que notaran que cuando no hay nada más que decir, cuando ya se ha dicho todo, cuando se agotó la charla es hora de despedirse y cortar.
Mientras pensaba todo eso mirando la otra pared, la que no tiene un reloj ni un estante ni libros con hojas, palabras y números, recordó que a veces cuando charla no es sintético, ni conciso, ni exacto, más bien un charlatán.
Y se odió, por ser extenso a veces. Extenso, a veces.
febrero 09, 2012
Birth
Si en las azarosas noches de antes cubríamos el espacio y tiempo con frases derrotistas, trasnochadas o incoherentes, yo siempre sentía que había algo más allá, adelante, que te esperaba y vos dudabas de vos misma, yo siempre te lo aseguré, creo que vos no me creías y seguro que no lo recuerdes, más a mi favor.
Tu vista no veía esto que yo ya avistaba en mis visiones futurológicas y que resumía en "te esperan cosas buenas" o frases así de inocentes, burladas por vos, burlona, eterna.
En esas noches de traspaso literario y de mutua admiración, me hago parte de mi parte y de la tuya por si acaso, yo confiaba no solo por confiar sino porque realmente lo creía, lo avistaba, lo sentía, cosas buenas venían por vos, o vos ibas hacia ellas.
Tuve que esperar bastante, quizás era necesario que las cosas se agitaran un poco en mi café, que el azúcar se diluyera o se escapara por el fondo del pocillo, para poder levantar la vista de mi mesa, y mirar más allá y verte feliz, disimulándolo pero feliz, al fin.
Si, estás feliz, y yo feliz con la noticia que inunda tus días de felicidad, futura mamá. Merecida, feliz, futura, mamá.
Tu vista no veía esto que yo ya avistaba en mis visiones futurológicas y que resumía en "te esperan cosas buenas" o frases así de inocentes, burladas por vos, burlona, eterna.
En esas noches de traspaso literario y de mutua admiración, me hago parte de mi parte y de la tuya por si acaso, yo confiaba no solo por confiar sino porque realmente lo creía, lo avistaba, lo sentía, cosas buenas venían por vos, o vos ibas hacia ellas.
Tuve que esperar bastante, quizás era necesario que las cosas se agitaran un poco en mi café, que el azúcar se diluyera o se escapara por el fondo del pocillo, para poder levantar la vista de mi mesa, y mirar más allá y verte feliz, disimulándolo pero feliz, al fin.
Si, estás feliz, y yo feliz con la noticia que inunda tus días de felicidad, futura mamá. Merecida, feliz, futura, mamá.
febrero 08, 2012
Peras sangrando...
No he tomado la muerte, nunca más allá que como un hecho que pasa, que nos traspasa, que nos hace llorar y que la tristeza envuelve pero que abandona con el tiempo, dejando los recuerdos con sus sinsabores y con todo lo demás también.
Cada cual tiene su forma de enfrentarlo y yo he soñado, he soñado para disipar el dolor de la pérdida. He soñado y me he sentido aliviado, liberado. He soñado con palabras que se pronuncian desde el más allá y hasta abrazos que se sienten del más acá.
He encontrado refugio en una canción que escribí y en otras que no, pero que escuché hasta el cansancio reteniendo sus letras y sacando algo así como una idea central, frase central, principal que no tiene por qué ser el estribillo, pero que cantaré hasta el fin del dolor o del recuerdo apesadumbrado. No le doy a la muerte mayor trascendencia, solo cuando alguien necesita ser acompañado. En la muerte me gusta estar solo, digerirlo, asumirlo, enfrentarlo y sobre todo dejarlo atrás, atrás de los bellos recuerdos y del gran legado.
Hay muertes que nos involucran, nos son cercanas y cada tanto se muere alguien que no es de los nuestros pero nos es familiar y que nos deja cosas que nunca morirán, ni siquiera con nosotros, aún si acaso no brillara el sol.
Cada cual tiene su forma de enfrentarlo y yo he soñado, he soñado para disipar el dolor de la pérdida. He soñado y me he sentido aliviado, liberado. He soñado con palabras que se pronuncian desde el más allá y hasta abrazos que se sienten del más acá.
He encontrado refugio en una canción que escribí y en otras que no, pero que escuché hasta el cansancio reteniendo sus letras y sacando algo así como una idea central, frase central, principal que no tiene por qué ser el estribillo, pero que cantaré hasta el fin del dolor o del recuerdo apesadumbrado. No le doy a la muerte mayor trascendencia, solo cuando alguien necesita ser acompañado. En la muerte me gusta estar solo, digerirlo, asumirlo, enfrentarlo y sobre todo dejarlo atrás, atrás de los bellos recuerdos y del gran legado.
Hay muertes que nos involucran, nos son cercanas y cada tanto se muere alguien que no es de los nuestros pero nos es familiar y que nos deja cosas que nunca morirán, ni siquiera con nosotros, aún si acaso no brillara el sol.
1950-2012
febrero 06, 2012
Payana
Miré en el suelo con cuántas piedras (piezas) contaba y eran 5, de distinto tamaño, forma y color.
Unas basales (fundamentales), preciosas y no, livianas y pesadas.
Pasé un buen rato acomodándolas, poniendo unas sobre otras, apilándolas y empujándolas para que se cayeran, buscando la mejor forma de combinarlas, a esas piedras...
Las choqué a ver si hacían chispa, si prendían fuego, llama. Las usé para escribir en el suelo y en la pared, pero así arruinaba otras cosas.
Un tanto desconcertado solté todas menos una... miré el cielo, y en ese momento a la piedra que tenía en la mano, la arrojé lo más alto posible. Tan alto la arrojé que la perdí de vista y mientras esa piedra seguía su trayecto, me dediqué a resolver el destino de las otras. Una por una las fui ubicando, acomodando, resolviendo, hasta que quedó solo una: la más preciosa, la más liviana, la más querida, la fundamental (basal) y cuando finalmente estaba cerca de culminar mi labor con esa piedra, la que había arrojado cayó sobre mi, haciendo que la última piedra cayera de mi mano, en una especie de maldita payana, inoportuna.
Unas basales (fundamentales), preciosas y no, livianas y pesadas.
Pasé un buen rato acomodándolas, poniendo unas sobre otras, apilándolas y empujándolas para que se cayeran, buscando la mejor forma de combinarlas, a esas piedras...
Las choqué a ver si hacían chispa, si prendían fuego, llama. Las usé para escribir en el suelo y en la pared, pero así arruinaba otras cosas.
Un tanto desconcertado solté todas menos una... miré el cielo, y en ese momento a la piedra que tenía en la mano, la arrojé lo más alto posible. Tan alto la arrojé que la perdí de vista y mientras esa piedra seguía su trayecto, me dediqué a resolver el destino de las otras. Una por una las fui ubicando, acomodando, resolviendo, hasta que quedó solo una: la más preciosa, la más liviana, la más querida, la fundamental (basal) y cuando finalmente estaba cerca de culminar mi labor con esa piedra, la que había arrojado cayó sobre mi, haciendo que la última piedra cayera de mi mano, en una especie de maldita payana, inoportuna.
febrero 04, 2012
Los espejos
Invierten el sentido de mis muecas, demostrando mi mirada insostenible, acuciante, penetrante. Ponen ojos en mi nuca revelando aquello a lo que doy la espalda. Me rodean y su contorno es infinito pero posible. Me dan vuelta confundiendo mis movimientos al querer alcanzar algo detrás mío sin voltear. Me devuelven una imagen diferente, les echo luz y la reflejan. Les doy la diestra y me muestran la siniestra. Les guiño un ojo y es el otro.
Pierdo la paciencia con ellos. No me ayudan. Estoy dentro y no puedo salir. No puedo romperlos, supersticioso. No puedo engañarlos, maliciosos. Son cierta creación del destino, insoslayables. Nos han hecho creer que son necesarios. Y les creímos.
Finalmente se me ocurre una idea y cierro los ojos. Así, finalmente, logro vencer a los espejos.
Pierdo la paciencia con ellos. No me ayudan. Estoy dentro y no puedo salir. No puedo romperlos, supersticioso. No puedo engañarlos, maliciosos. Son cierta creación del destino, insoslayables. Nos han hecho creer que son necesarios. Y les creímos.
Finalmente se me ocurre una idea y cierro los ojos. Así, finalmente, logro vencer a los espejos.
enero 31, 2012
Tal vez sueños estivales
Por primera vez en todo este tiempo llegué temprano, antes que vos. Una pequeña demora y un chiste malvado, pero merecido, me hicieron llegar a tiempo, esta vez.
Pude ver el instante preciso en que la gente que baja delante tuyo deja de ser importante y la que viene detrás también. El mágico instante en que un espacio vacío de se llena con tu figura. Cansada, trajinada y acá mismo, en persona, junto a mí.
Te espero, no me arrimo, te dejo respirar, te espero, te abrazo, mejor después, hace calor esta vez. Te beso, un poquito, que puedas respirar, hace calor. Libero tu espalda del peso, y tus manos también. Y quiero verte fumar, no hablo del humo, hablo de tus manos.
Es de noche, más tarde que de costumbre, la ciudad tiene las luces bellas, las estrellas están y en la calle no hay mucho, hace calor, pero hay paz. Hay calma en nosotros también, compartimos el cansancio...
Vamos a caminar sin dudas, siempre te hago caminar, y hace calor. El color de nuestros rostros cambian, el sol, el calor. En el tuyo, los ojos brillan cada vez más, momentos únicos, los ojos grandes que cambian de miel a verdes, y yo trato de mirarte lo más posible, de reojo, de contrabando, sin que te des cuenta.
Te sigo haciendo caminar, hace calor, el sol te quema, te aplasta, te derrite... a cambio de todo esto te dejo dormir, todo el tiempo que necesites, y ahí si te miro (ojos que no ven corazón que no siente). Mientras dormís, con alguna caricia suspirás o sonreís o te acomodás para ser acariciada. O tal vez estés soñando, sueños estivales...
Pude ver el instante preciso en que la gente que baja delante tuyo deja de ser importante y la que viene detrás también. El mágico instante en que un espacio vacío de se llena con tu figura. Cansada, trajinada y acá mismo, en persona, junto a mí.
Te espero, no me arrimo, te dejo respirar, te espero, te abrazo, mejor después, hace calor esta vez. Te beso, un poquito, que puedas respirar, hace calor. Libero tu espalda del peso, y tus manos también. Y quiero verte fumar, no hablo del humo, hablo de tus manos.
Es de noche, más tarde que de costumbre, la ciudad tiene las luces bellas, las estrellas están y en la calle no hay mucho, hace calor, pero hay paz. Hay calma en nosotros también, compartimos el cansancio...
Vamos a caminar sin dudas, siempre te hago caminar, y hace calor. El color de nuestros rostros cambian, el sol, el calor. En el tuyo, los ojos brillan cada vez más, momentos únicos, los ojos grandes que cambian de miel a verdes, y yo trato de mirarte lo más posible, de reojo, de contrabando, sin que te des cuenta.
Te sigo haciendo caminar, hace calor, el sol te quema, te aplasta, te derrite... a cambio de todo esto te dejo dormir, todo el tiempo que necesites, y ahí si te miro (ojos que no ven corazón que no siente). Mientras dormís, con alguna caricia suspirás o sonreís o te acomodás para ser acariciada. O tal vez estés soñando, sueños estivales...
enero 16, 2012
enero 14, 2012
Trasnoches
Quería contarles que casi siempre soy feliz, que no me quedo mirando por la ventana más que para sentir el sol, que respiro los árboles del boulevard y miro a la gente caminar. Y sonrío, que subo a la vereda de un salto como siempre lo hago, que me gusta sentir mi espíritu y mi corazón.
Tengo llena de canciones la cabeza y millones de palabras penden de mi labio inferior. Que trago saliva cada tanto y decoro esos papeles que acumulo en mi rincón de papeles acumulados. Que me siento a mirar el río, y a adivinar qué es lo que está pasando del otro lado, adivino e imagino. Que amo mi imaginación, y reniego de ella. Que me gusta ser feliz y hacer feliz. Que guardo el sonido de las risas ajenas, porque las mías no funcionan, y sé que las voy a necesitar. Que interpreto las miradas y muero fácilmente. Que no conozco nada más lindo que acariciar a alguien que quiero. Que en los abrazos encuentro el amor.
Que estoy mirando las horas pasar en el reloj, que ya son las 5 de la mañana y tal vez logre pasar esta noche sin dormir, y sin que nada dentro estalle en mí. Y que toda la noche, sonrío.
Tengo llena de canciones la cabeza y millones de palabras penden de mi labio inferior. Que trago saliva cada tanto y decoro esos papeles que acumulo en mi rincón de papeles acumulados. Que me siento a mirar el río, y a adivinar qué es lo que está pasando del otro lado, adivino e imagino. Que amo mi imaginación, y reniego de ella. Que me gusta ser feliz y hacer feliz. Que guardo el sonido de las risas ajenas, porque las mías no funcionan, y sé que las voy a necesitar. Que interpreto las miradas y muero fácilmente. Que no conozco nada más lindo que acariciar a alguien que quiero. Que en los abrazos encuentro el amor.
Que estoy mirando las horas pasar en el reloj, que ya son las 5 de la mañana y tal vez logre pasar esta noche sin dormir, y sin que nada dentro estalle en mí. Y que toda la noche, sonrío.
borrador encontrado con fecha 16/12
enero 11, 2012
Boulevard
Un poco por aburrimiento, un poco por salir, un poco por sentir fresco, mirar la calle y no quedarme encerrado, a veces salgo a caminar y siempre elijo el Boulevard, con sus palmeras, con su bicisenda que no es, con su verde que forma un pasillo que no lleva lejos pero que sabe regresar, luego de tocar el río.
Lo camino despacio, lo observo a él y a su gente, la que descansa en sus bancos, la que vive allí, la que charla o lee, o espera a alguien, las parejas que se besan o que se quieren besar. Los padres que ven a sus hijos andar en bicicleta o los que pasean a sus perros o con sus perros. A los costados en los bares la gente come y yo curioseo qué. Por mis ojos entran todos los sabores y me refresco con los refrescantes vasos aunque nunca hace calor en el Boulevard.
Algunos pocos autos cruzan por las calles o siguen el trayecto del Boulevard, yo todo lo miro, todo lo retengo. El Boulevard trae palabras siempre, cuando termina me da un rato para pensar y luego volver. Tanto jardín y tanto parque, tan a mano. Esa brisa y luego elegir hacia la derecha o hacia la izquierda.
El Boulevard es como un tobogán que me deposita en otras calles, en otros caminos, en la compañía incesante del río, y yo río, río, sonrío. En el Boulevard.
Lo camino despacio, lo observo a él y a su gente, la que descansa en sus bancos, la que vive allí, la que charla o lee, o espera a alguien, las parejas que se besan o que se quieren besar. Los padres que ven a sus hijos andar en bicicleta o los que pasean a sus perros o con sus perros. A los costados en los bares la gente come y yo curioseo qué. Por mis ojos entran todos los sabores y me refresco con los refrescantes vasos aunque nunca hace calor en el Boulevard.
Algunos pocos autos cruzan por las calles o siguen el trayecto del Boulevard, yo todo lo miro, todo lo retengo. El Boulevard trae palabras siempre, cuando termina me da un rato para pensar y luego volver. Tanto jardín y tanto parque, tan a mano. Esa brisa y luego elegir hacia la derecha o hacia la izquierda.
El Boulevard es como un tobogán que me deposita en otras calles, en otros caminos, en la compañía incesante del río, y yo río, río, sonrío. En el Boulevard.
Condición
Se esfumó
no dejó carta ni nota alguna
que saber, que leer.
Habrá corrido
por la llanura de mis brazos
sin ton ni son
sin razón, vacía.
Las memorias son las huellas
que su figura deja
perlas enteras de la crisis
y su condición.
Alguien, quizás, la vea dormir
yo estoy seco y ya no puedo verla.
Debo salir a resolver el mal
y despojarme de toda condición.
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