marzo 31, 2013

Sueños por cumplir


Si la medida de las cosas fuera el lugar que ocupas en mis lugares, tal vez a los ojos de los demás, y también a los tuyos, todo podría parecer una total pérdida de tiempo. Así funciona el mundo de verdad, la realidad. Pero una vez invitada a ésta, mi fantasía, pequeña criatura, viajera de este ensueño no hay mucho que pueda deshacerse. Pocas cosas pueden volverse atrás.
Si tantas horas has dejado, grabando tu estela en mi impericia de ser humano imaginario e ideal, ¿de qué color pintar los ojos?, si los únicos colores que conozco habitan tus pupilas, y brotan de tus manos, los pinceles. Y a qué espejo más perfecto podría reclamarle mi reflejo, si no es a tus miradas, las que no me miran, las que no me ven.
En qué otro lugar querría esperar el eco de los sonidos que me alegran y desvelan, si no es en las paredes de tu boca, en el marfil de tus dientes, en la seda de tus labios, cuando por mágica coincidencia, la palabra que pronuncio se repite en el sonido de tu risa, el eco.
Sin embargo, es probable que no lo sepas ni lo sientas, por más que te inunde y te invada hasta ser parte de tu sangre, y de las gotas de agua con sal que lloraste.
Creo que equivocas el origen del estímulo que te llena, del misterio que te llama, de la vida que te espera, de los sueños por cumplir.
Yo creo. Tú sabrás.

marzo 29, 2013

Una pregunta intrusa


¿Por qué no querrá besarme?, me pregunté envuelto por un halo de dudas.
En la soledad del cuarto, la conexión de los cuerpos y sentidos, parecía inminente e inevitable. Los movimientos se desarrollaban lentos, mutuos, dócil y naturalmente.
Cierto es que existían algunos motivos anteriores, más y menos propios e importantes, pero todo sucedía como si hubiera sido preplaneado y las imponderables traicioneras del destino hubieran dado su consentimiento al devenir de los hechos.
Era evidente que algo debía, e iba a, suceder pero cada vez que mis ojos, tristes y oscuros, se encontraban con esa melosa y diáfana mirada, no podían sostenerla ni tres segundos.
A esa altura mi mano había alcanzado la espalda. La espalda ya estaba sobre mi regazo y la cabeza descansaba contra mi pecho inquieto. Mi otra mano jugaba en el vientre y subía, luego, para recorrer dedo a dedo el rostro y terminar peinando el lacio y claro cabello.
Mi boca que debía besarla, insistía con frases sin sentido, evasivas que complotaban contra lo que tanto deseaba, esperaba y deambulaba en mi cabeza... y en mi corazón.
Es cierto que toda la ceremonia prolongaba y postergaba la expectativa por la satisfacción del roce de los labios, potenciando el dulce sabor del desenlace ineludible.
Algunas sonrisas ocurrieron, descubriendo los perfectos y perlados dientes, generando un sonido embelesante y cautivante, hinchando el vientre bajo mi mano y llenando de rubor las mejillas, tan delicadas y prominentes, dilatando las pupilas que cambiaban a dorado su color miel original.
La ciudad con sus ruidos se intruìa por la ventana. Además de las voces y las respiraciones, sólo la ciudad se hacía escuchar. Creo que yo, también, podía oír al corazón latir.
Así, los segundos parecieron minutos y los minutos, horas. No sé cuanto tiempo pasó, pero sin dudas me pareció una eternidad, hasta el momento en que no existieron más las palabras, las razones que demoraran lo que debía y, finalmente, pasó... la besé. La besé y me besó. Nos besamos por horas que parecieron minutos que, a su vez, parecieron segundos.
Los días pasaron muy rápido al fin. Esos besos aceleraron todo. La alegría todo lo acelera, la felicidad es el vértigo.
El tiempo comenzó a pasar rápido entre besos y caricias. El tiempo volvió a ser eterno cada vez que separó y demoró los reencuentros.
Pero el tiempo dejó de existir y sigue no existiendo desde que comencé a preguntarme... ¿Por qué no querrá amarme?.

marzo 28, 2013

Primera Junta


Justo cuando llegó tu mensaje estaba terminando una canción que conocí por vos. Lo leí  y abrí los ojos grandes, miré a los costados hasta encontrar a qué altura de esa avenida estaba, hice cuentas y me levanté disparado a tocar timbre, unas cuatro veces seguidas, hasta que en la cuarta noté que el chofer me miraba por el espejo y me hablaba con cara de pocos amigos y yo no lo escuchaba, me saqué los auriculares y me di cuenta que no era que el timbre no sonara sino que yo no lo escuchaba, como tampoco escuché los insultos. Esa imprudencia me costó unas diez cuadras de lejanía extra.
Me volví a poner los auriculares y elegí música que animara una larga y veloz caminata. Los casi 40 grados de sensación térmica y mi legendaria mochila generaban un tremendo mar de agua (salada) debajo de mi camisa, la más veraniega.
Atropellando todo lo que se interpusiera, cual Richard Ashcroft del cono sur, crucé todos los semáforos en rojo, a veces caminando, a veces corriendo, a veces esquivando, a veces desafiando con la mirada a aquellas voces que, de nuevo sordas, no escuchaba por la música y haciendo la cuenta de cuántos bocinazos había recolectado.  
Metí el pie en un charco, de nuevo, mojando mi pantalón que por supuesto era claro. Más de una persona en el trayecto quiso interrumpir mi paso para preguntarme algo, para venderme algo, para distraerme algo, ninguna tuvo éxito desde el principio en interrumpir mi paso decidido.
Las palmas llenas de sudor, paré un par de veces a acomodarme las medias, mis zapatillas de lona no estaban previstas para caminar tanto y en la mochila tenía zapatos…
Algunas cuadras eran paredones interminables, un señor de vientre prominente escupía semillas de mandarina y no paró ni siquiera cuando yo pasé, pero logré esquivarlas apelando a recursos que tienen que ver con otras cosas, con otros tiempos, con otros estados físicos… pero el cuerpo tiene memoria.
Apuré el paso un par de veces cuando sentí que intentaban arrinconarme buscando el botín de mi mochila, que era preciado por mí.
Ya había recuperado todas las cuadras del colectivo, ya había llegado a ese supermercado y ahora tenía que desandar el laberinto que conozco desde el principio…
De repente como en una espiral fantástica del destino o del entuerto veo fente a mí de nuevo el colectivo, el mismo coche, el mismo color, en el reloj la misma hora, veo de espaldas tu cuerpo en la parada, tu mano que se estira y lo detiene, me veo de frente a mi mismo y mi cabeza (la del otro yo mismo) que se da vuelta de golpe, vuelve hacia vos y te besa, y de un salto se sube y vos no te quedas mirando el colectivo, yo (el de ahora) si me quedo viendo, y me veo a mi mismo sacando el teléfono del bolsillo para escribirte que te extraño sin saber que luego iba a recibir el mensaje que me haría bajar del colectivo para regresar…
Te sigo unas cuadras, sin que me veas, veo que sacas el teléfono y en ese momento pareces notar mi presencia, te das vuelta de golpe y justo cuando estás por verme, me despierto por un grito del chofer que dice “Pibe, ¿vos no te bajabas en Primera Junta?”

marzo 26, 2013

Un viaje

Una cápsula del tiempo me lleva a recordar cuándo fue la última vez y no quiero recordar, todo está ahí, adelante. Mi cabeza es una vorágine, una proyección de imágenes continuas repleta de adrenalina. Lo que alguna vez soñé está ahí cerca, eso que alguna vez dejé de soñar, realista, este estúpido yo realista.

Las alas prestadas -yo no sé volar. Todas las banderas que leía en el diccionario y me aprendía de memoria, todos sus colores. Y las capitales y sus monedas. Todos los idiomas en mi boca, mi boca con sonrisa, mi boca con ganas de gritar, con muchas ganas de gritar.

Un viaje, apagar la luz, cerrar la puerta, abrir el cuaderno escribir  DÍA UNO, levantar la mirada y empezar a viajar, a soñar, a escribir, a conocer, a descubrir, a compartir, a nunca más olvidar... que la realidad quedo atrás...


marzo 21, 2013

Nocturno (plagio)



Dos sombras vagan en el patio trasero de la casona que duerme. Nadie se da cuenta, y en el silencio de la noche estrellada, el enigma de dos cuerpos que se observan sin buscarse.
Dos pares de ojos amarillos se estudian con cautela. Permanecen las criaturas inmóviles, agazapadas, y esperando el movimiento del otro. El silencio es sepulcral. Nadie lo nota. Dos gatos se observan en la noche y nadie es testigo de este fantástico encuentro. 

marzo 14, 2013

Frágil

Era como esas noches de narices frías que se tocan con los ojos cerrados, con los abrazos de brazos en sacos de paño y vidrios empañados y los guantes haciendo círculos frenéticos de forma de crear una ventana en la ventana, sin romper el cristal.
La espera desde el primer momento en las llegadas, la espera hasta el último segundo en las partidas. El tiempo que se estira con el riesgo de convertirse en un nunca jamás, ese riesgo absurdo y la ingenua ilusión de convertirse en un instante, en un pequeño salto para el corazón.
Una incierta distancia en los latidos y dos formas diferentes de dormir... dar vueltas en la cama y no cerrar los ojos o cerrar los ojos y sonreír, respirando brevemente en lo que llamamos suspiros. Suspiros trayendo a la memoria esas noches de narices frías que se tocan con los ojos cerrados entre abrazos de brazos en sacos de paño luego de vidrios empañados resueltos por guantes haciendo círculos frenéticos creando una ventana en la ventana sin romper el cristal... frágil.
Fragil como la espera, como los suspiros, como la distancia, como los sueños, como las sonrisas, como la memoria, como el amor.

marzo 04, 2013

Escena

En estas tardes que no se parecen a aquellas tardes apenas la luz entra por la ventana y esas cortinas cerradas. Hace calor acá dentro y es que no podemos rodearte de frío. Contamos con todo el silencio que nos permite esta tele y los vecinos de cuarto. Yo leo mi libro, vos dormís tranquilo y de reojo te miro. Ya estuvimos en estas tantas veces pero antes hablábamos más.
Con cada hoja que paso saco una cuenta y después dejo de pensar, los pensamientos no ayudan y pedís agua. Tomás un poco y con cara de dolor volvés a dormir. Yo saco otra cuenta, anoto algo y sigo leyendo. Miro de reojo la pantalla y sigo adelante, el libro se va a terminar antes que se haga la hora.
Una ráfaga de tos irrumpe en tu pecho y dejo el libro en la silla, me paro y te miro, te pregunto y entiendo que no hay respuesta. Empiezo a manotear cosas y te las ofrezco, no doy en la tecla... me resigno y espero... Finalmente termina y entonces abrís los ojos y me mirás y te miro... te lleva unos segundos ubicar la escena... y entonces con no poca dificultad, me preguntás atento: "¿jugaste este fin de semana?".


marzo 03, 2013

Ascensor

Entre estas cuatro paredes espejadas y con botones numerados, los rostros más disimiles se encuentran... las comisuras van arriba y abajo. Esas miradas y esas bocas no bajan nunca en el mismo piso. Pero se saludan al encontrarse y al separarse...

febrero 15, 2013

Apostilla

Podrías cansarte de pensar.
Podrías cansarte de esperar.
Podrías cansarte de soñar.
Podrías cansarte de intentar.
Podrías cansarte de creer.
Podrías cansarte de imaginar.
Podrías cansarte de apostar.
Podrías cansarte de sonreír.
Podrías cansarte de llorar.
Podrías cansarte de recordar.
Podrías cansarte de entender.
Podrías cansarte de no entender.
Podrías cansarte de renovar la esperanza.

Podrías cansarte de explicar cien veces lo mismo, podrías cansarte de arrepentirte de haberlo dicho noventa y nueve veces antes. Podrías estar cansado de generar tanto cansancio.
Uno podría cansarse hasta el punto de bajar los brazos, correr la mirada, tragar saliva y de muchas otras cosas más, pero el que no se cansa es el corazón. Porque cuando el corazón se cansa, todo muere.

febrero 14, 2013

Un sueño postergado

Cuando la interminable noche se convirtió en la inevitable mañana mis ojos soportaban con esfuerzo los rayos de luz y mis pies pedían permiso, descalzos, sobre el parqué. La ventana es lo suficientemente grande para que todo entre por ella pero las paredes enfrente y el límite de lo que mis ojos pueden ver me impedían e impidieron siempre, ver lo que podría llegar a pasar. El ansia por prever estúpidamente.

Junté todas las fuerzas y apuré ese vaso de leche matinal, veraniego y mientras cargaba todas mis cosas (las que poseo y las que llevo adentro, también) hice un pacto con los días por venir... un pacto que estaba dispuesto a romper en cualquier momento.
Lo que nos une ésta vez no estaba surtiendo efecto y en vez de coincidir nos estábamos corriendo un poco, sin sabernos del todo, algo distinto.

Los rayos del sol curtían la piel enrojeciendo la mía en un punto que conozco en la tuya. Mi mirada en el horizonte y mis latidos en el punto de partida. Nada de todo esto podía salir de mi boca, el pacto estaba vigente y la serenidad de los demás comenzó a tomarme de la mano y a invitarme a despojarme. Cuando el camino es sereno las ideas se van cayendo por las ventanas y las vi en mi espejo retrovisor.

El lugar donde soñaría estos días mantenía su encanto. Todo lo que tenía que estar ahí estaba y lo que no , perfectamente. Una vez en el medio de la nada, la nada también fue el objetivo, la nada misma. Nada que pensar, nada en que ocupar la mente, la nada convirtiéndose en todo lo que había ido a buscar.
En contacto con todos los sentidos infinitas fueron las estrellas, fugaces o no. El silencio de la noche, el silencio que viene con un sonido diferente. El eco de los gritos y la brisa ínfima.

Entretanto la lluvia se preparaba. Al otro día no cabía duda de tu presencia, la lluvia estaba ahí y venía para acá. Solo unas pocas horas y desde la puerta en una silla vi todas las gotas del cielo convertirse en todo el barro del suelo... y un aroma especial llegó de golpe. Uno que ya conocía. Uno que encontré también cuando llegué de vuelta.

Al terminar este descanso y sin perder de vista los sueños que estaban sucediéndose en simultáneo, junte nuevamente todas mis cosas las que todavía poseía y las que no había dejado en este lugar. Y mientras volvía, a tiempo para encontrarme con el desencuentro para resolverlo, para vencerlo, para convertirlo en un sueño... una piedra en el camino me dejó fuera de carrera, esperando que el tiempo no corriera, que el sol no me derritiera y no volver a perderme un sueño.

febrero 08, 2013

Inexplicable

Incluso cuando toda la buena voluntad pudiera ponerse sobre la mesa, dibujando una sonrisa en tu rostro lleno de muecas extrañas, para poder contagiar en ese rostro opuesto pero que no está en el espejo y al que extrañás que exista y que sonría, que te mire y que te quiera ver. 
En el preciso momento en el que pensás comprender que es mejor así y que es mejor ser paciente, acompañar y querer, contener y querer, apoyar y querer, no cuestionar y dejarlo ser.
Aún en el momento preciso que pensás que todo es la verdad y que el tiempo pone las cosas en su lugar, y que ya dijiste todo lo que tenías que decir, que esperabas una frase colmada de verdad y no una palabra que  se borre como en la arena cuando bajan las olas del mar. 
Hasta cuando postergás lo que sentís por algo que también sentís y te llena de fe, pensando en que no hay otra mejor decisión... 
Después de todo eso, aparece esta noche que se cae a pedazos, en el que te duele el pecho y te tiemblan las manos, en la que pensás que no vas a poder dormir otra vez... en la que no das crédito a lo que traen tus ojos... en la que no entendés por qué... no sabés por qué... tiene que ser así.

febrero 07, 2013

Va a ser

Va a ser, lo presiento
va a ser de noche
en una noche lejos
noche con grillos
una noche con viento
va a ser, presiento.

Presiento
ese sentir anticipado
ese sueño agazapado
va a ser lo sé
cerca de un árbol
lejos de todo.

Va a ser adivino
un juego de miradas
un columpio de cinturas
el devenir del corazón
un silencio eterno
pero un silencio con razón.

Va a ser, confío
de noche, la vida
los sueños, la espera
va a ser, no dudo
una noche nueva
va a ser.

febrero 06, 2013

Laberinto

Un hombre de buenas intenciones pero corto carácter entra a un laberinto (de espejos o arbustos o paredes de galletitas, como ustedes prefieran). El laberinto tiene muchas salidas pero, además, una de ellas es la propia entrada.
Dentro del laberinto hay caminos que lo ponen cabeza abajo, pasillos en los que hace mucho frío o mucho calor y algunos en los que no hay luz.
Cada vez que un pasillo termina hay dos opciones, tomar algunas puertas que lo invita a seguir adelante en el laberinto, sorteando nuevas alternativas o abrir una puertecitaque está en el suelo y que es un tobogán que lo lleva al principio de todo, pero de espaldas. Cuando llega ahí ya se ha olvidado del laberinto y no volverá a ingresar.

El laberinto tiene sólo una salida a la felicidad y todas las otras son desdichas... No sirve la forma de Teseo, no hay una Ariadna en juego, el hombre de buenas intenciones pero corto carácter debe llegar hasta el final por su propia felicidad. Pero en el camino tendrá obstáculos. Obstáculos con nombre y apellido, con ojos y boca, indicándole el camino hacia las otras puertas...

El nunca optará por el tobogán. Tiene buenas intenciones y corto carácter

febrero 03, 2013

Lo que me asombra

Lo que me asombra se va
se aleja de mi cuerpo
que se deja asombrar.

Pienso que no hice lo correcto
que no sé mentir
y que todo miente hacia mí.

Oscuro frenesí no me dejes vacío
en un frasco de cristal
sabrás mi timidez
que todo sigue igual
que siempre digo la verdad.

El día que nací entre tus brazos
la sombra me hizo un guiño por detrás
y yo no la ví, me lo perdí.

Sé que algo no hice que debí
que te debo aún,
que esperarás que haga.

Pero mírame luz
soy la hilacha de un despojo
que no se tiene ni un poco de fe
y hay algo en tu espalda
que yo nunca toqué
pero en tus ojos lo encontré.

Lo que me asombra se va
se aleja de mi cuerpo
que se deja asombrar...

enero 24, 2013

Breve

Y cuando vuelva de todos aquellos lugares lejanos tan distantes, voy a mirarte a los ojos enamorado como la primera vez que te vi por última vez.

enero 19, 2013

Ojos cansados

Entrecerré un poco los ojos, para ver mejor... quería descifrar este dilema, quería descubrir el secreto, quería saber que era. Tengo la mirada cansada lo sé, tal vez antes podía mirarte mejor.

Quisiera tener mis manos más cerca para pasarlas por tu espalda y sentir que se calma el dolor donde sea que lo estás sintiendo y escuchar llegar como música tus suspiros, el aire de tu nariz, el vacío de tu cuerpo...

Apostaría por palabras, como siempre, pero dichas lentamente en un tono muy bajo. Usaría mi nariz para recordar que estás acá, ya habiendo cerrado mis ojos. Avanzaría despacio desde tu cintura hasta tu cuello, corriendo a los costados tus cabellos... descubriendo que la luz no es necesaria, que por la ventana nos mira la Luna, que el viento que sopla viene porque nosotros estamos acá y que el reloj se detuvo calmándolo todo...


enero 16, 2013

Micro

Lleno de espinas el camino
las palabras cuelgan del tejado
una sombra aparece por detrás
y el tiempo se ha terminado.

enero 13, 2013

La historia


Subí las escaleras corriendo, contento, finalmente había llegado, casi sin llamar la atención. Había dejado fluir mi sonrisa y con las manos en los bolsillos, una noche de mucho frío diferente a aquella en que nos conocimos, yo en pantalón y camisa, ella preciosa de saco azul, pequeña, compacta, eterna. Sus ojos claros, su pelo dorado. Zapatillas negras, aros siempre, sin anillos de nuevo.
La primera vez que estuvimos cara a cara y me miró, yo reparé en algo en su rostro, algo que siempre iba a recordar y de lo que ella nunca querría hablar. Pensé que podría hacerle un chiste, ella me respondió con firmeza, pero se rió al fin como toda la vida. Ese día me miró con buenos ojos, serenos, protectores, letales. Anduve con esa estela por meses, protegido, sereno, subyugado.
Estábamos en cero y solo podíamos sumar. Y entonces sumamos minutos a nuestras noches, miradas a nuestros días, silencios a nuestras tardes, enojos a nuestras distancias, palabras a nuestros reencuentros. Yo, desde el principio, solo quise quererla porque es eso lo que sabía hacer. Quererla y extrañarla. Sabía que si miraba el cielo estaríamos mirando las mismas estrellas, pero no sabía si ella miraba el cielo o el suelo. Yo siempre quise saberla feliz.
Siempré confié en que confiara en mi y a veces esa confianza se deshacía en misterios que podrían resolverse en un segundo milagroso, único e irrepetible. Hasta la próxima vez.
Nuestros pies dejaron su huella en todas las veredas de todas las ciudades que pisamos juntos (ciudades y barrios). Y caminaron la distancia entre nuestros cuerpos fundiéndolos en un abrazo y mis ojos la miraron siempre a sus ojos, diáfanos, misteriosos, ajenos a veces. Y mi boca pronunciaba todas las palabras que mi mente nunca llegó a pensar.
Nos acompañamos siempre desde el principio del camino hasta el final, en las bienvenidas y en las despedidas.  Y en mi memoria quedaron grabados todos los números posibles y hacia allá fueron mis cartas. Y alguna vez me senté en el umbral de mi puerta a esperar una carta que nunca llegó, a pesar de.
Siempre supimos que teníamos en común la certeza de no ser parecidos y sin embargo compartir. Una extraña atracción llamada en alguna ocasión, la confusión... un absurdo. Cuando canté canciones que hablaban de ella la letra hablaba de los dos. Ella siempre entendió las letras y supo que estaban en ese papel para que las pueda leer. Toda esa sensibilidad jugaba en mi estómago subiendo por mis brazos convertida en la necesidad de abrazarla infinitamente.Una tarde Le expliqué la composición de los besos, palabra a palabra, sin dejar de mirarla un segundo, sin dejar de besarla, besos cortitos... hasta que me largué a reír cuando cuestionó la veracidad de mi teoría... y entonces descubrí de dónde viene la felicidad... o sea, de ningún lado, está ahí. Cuando conocí su cuerpo desnudo me detuve en su espalda y su pecho, tiré el pelo para adelante y la amé, como hasta entonces pero como nunca. Luego se paró y a media luz me miraba desde la puerta de la habitación... había estado entre mis piernas minutos antes y ahora estaba en otra galaxia. Me miró gravemente, yo dije algo de lo que sentía y ella respondió algo que yo ya sabía y eso era lo que más me gustaba de ella. Ya no estábamos en cero, pero no había motivos para restar.
En la calle ya no había luz, no hacía frío, me levanté a cerrar las ventanas, vi la silueta de la luna en el cielo y noté que hacía mucho que no tenía miedo. Vi mi reflejo en el vidrio de la ventana, tenía una sonrisa en mi cara, pude advertirla... una sonrisa que a principio de año había visto morir y hoy estaba en mí.

enero 08, 2013

Una historia

Bajé la escalera casi corriendo, enojado... era tarde y no me gusta caminar con bolsas grandes ni nada que llame la atención. Soy un ser que no llama la atención y menos con las manos en los bolsillos, en una noche de calor como cualquier otra, como el día que nos conocimos yo en ojotas y remera negra, ella despeinada y de pollera azul oscura, volátil, hasta los tobillos. Sus ojos verdes, su pelo negro. Sandalias rojas, rodete... sin anillos. 
La primera vez que estuvimos cara a cara y me sonrió, le avisé que no se acostumbrara a verme con buenos ojos, que lo que estaba pensando desaparecería a corto plazo. Ella dijo: "Ay, ¿Por qué sos así con vos mismo?. Yo le respondí "Porque ahora estamos en cero y solo podemos sumar... esto no es el chinchón, no hay menos diez" Creo que dije menos dieces y ella se rió. Al principio soy muy gracioso y creo que transmito confianza. Ese día tomamos un helado, uno entre los dos... yo no soy muy goloso pero me gusta compartir... ella eligió los gustos, yo conseguí las cucharitas y las servilletas... después caminamos por la avenida. Incluso cuando ya nos rodeaba una multitud nunca sentí que hubiera nadie además de ella. Al principio eso puede ser decisivo, mis ojos la miraron exclusiva y cálidamente, atravesando sus ojos diáfanos, misteriosos, ajenos. Ella pensaba todas las palabras, yo no necesité pensar.
La acompañé hasta la casa, en la puerta no había número y nunca podría enviarle una carta. La saludé y quedamos en vernos al otro día. Así fue, nos vimos durante diez días todos los días, con sol o sin él, y cada vez más cerca. Descubrimos que teníamos en común la sensación de que no teníamos nada en común. Y eso nos atrajo siempre, una lucha interna por intentar explicar eso que sentíamos, ese absurdo. Un día canté una canción que hablaba de ella y ella escuchó una canción que hablaba de los dos. Comprendió la letra al instante, su sensibilidad me hacía ruido en el estómago, quería tomarla con mis manos de sus manos y abrazarla infinitamente. 
Le expliqué la composición de los besos, palabra a palabra, sin dejar de mirarla un segundo, sin dejar de besarla, besos cortitos... hasta que me largué a reír... y entonces descubrí de dónde viene la felicidad... o sea, de ningún lado. 
Cuando conocí su cuerpo desnudo me detuve en su espalda y en su cuello, tiré el pelo para adelante y la amé, como hasta entonces pero como nunca. Luego se paró y a media luz me miraba desde la puerta de la habitación... había estado entre mis piernas minutos antes y ahora estaba en otra galaxia. Me miró gravemente, yo dije algo de lo que sentía y ella respondió "yo no soy como vos" y yo le dije que ya lo sabía. Que eso era lo que más me gustaba de ella. Ya no estábamos en cero, ya podíamos restar. 
Esta vez en la calle no había luz, hacía frío, las manos en los bolsillos no alcanzaban, vi una silueta acercarse a mi por la vereda, tuve miedo... cuando llego a mi, era un hombre con las manos en los bolsillos, de ojotas y remera negra, caminando en dirección hacia su casa. Quise advertirle, pero tuve miedo que se riera de mi. De mi, que ya lo había perdido todo. 

enero 06, 2013

Un mensaje

A cuentagotas se iba terminando el último día del año que había comenzado en una infernal mañana que llenaba los cuerpos de sudor. Las calles vacías de gente ocupada, preocupada, el fin del fin estaba aquí y en muchos otros lados donde también habita gente despreocupada. 
Una sensación de apatía, de cierto aburrimiento, con rastros de innecesaria ansiedad y desagradable resignación. 
El día se fue, como se van todos pero en él todo el mes y todo el año,  llevándose todo. Mientras algo se va a cuentagotas, algo llega de golpe, súbitamente, como el viento que se lleva todo, todo lo que está en la mesa, como si limpiara, como si quisiera limpiarnos de algo...
Yo estuve triste, esta noche diferente, tan vacía de gente, tan lejana de los afectos, una mesa pequeña, una charla normal... y de golpe además de la tristeza, tengo frío, y la Guerra y la Paz se hacen eternas en esta mesa y junto mis cosas y me voy, acá nomas  tan temprano... me acuerdo de mi abuelo que en Navidad brindaba y se iba a dormir, tan solo, tan lejos...
Me quito la ropa, acá adentro hace calor, me sirvo un vaso de agua y dos hielos mientras rechazo una invitación que ya había rechazado varias veces. Y me encuentro con un mensaje impredecible que me saca una sonrisa, la primera de este año, que tal vez sea un buen año para quienes nunca dejamos de querer, nunca dejamos de creer y nunca dejamos de soñar un sueño.

diciembre 31, 2012

2012

Mientras la última hoja de este calendario espera caer al suelo y dejar de ser hoy para ser ayer por siempre una gris postal le pone techo a esta tarde estival. En el fin de este año las hojas del árbol se hamacan indecisas hacia arriba y hacia abajo pero mañana aún existirán. Como todo, mañana.
El último quiebre de año, del año pasado, trajo el refresco inmenso, inolvidable, perfecto. No podía saber en ese momento de que lado del calendario quedaría, tenía un pie en cada año, un pie en cada mundo, un pie en cada sueño y el corazón en un solo lugar..

Lo que a frío nace a calor muere, justifica un refrán que solo yo conozco... pero lo cierto es que estaba todo listo acá, en mí, preparado para desbordar felicidad. Inmensamente algo comienza con la mayor tristeza y luego se va poblando de alegrías hasta rozar la felicidad. Ingratamente bajamos por el tobogán de la felicidad hasta el suelo de la incierta inexplicable desazón...

Pasó por mi cuerpo la culpa de haber sido tan feliz a costa de la felicidad ajena... Todos los eventos que borraron las risas de los seres queridos quedarán encerraros en un año maldito, maldicho, malllegado, bienido. Todos los problemas que nacieron en este quedarán en este, juramos. Y seguiremos unidos.

Pero si en el mapa de este año hubieran existido todas las curvas que tomé en contramano, los semáforos que nunca advertí y el puente que nunca encontré tal vez no hubiera querido pasar de largo a tus ojos.
Si en los meses pares encontré la mirada que había perdido y en los impares tuve que esforzarme más, en las mañanas ya no tuve tanto sueño y a cambio resigné felicidad...
En algún punto de este año un abrazo fue tan necesario como correspondido y y mil abrazos fueron imposibles y más de una vez el miedo a lo conocido le ganó a todo lo demás. Los medios no justificaron los fines y si los finales.

Parado en el primer día de Enero, me había propuesto no cambiar Julio, revivir Agosto, mejorar Septiembre, apostar por el mismo Octubre, llenar Noviembre de las risas cercanas y volver en Diciembre a refrescar el alma. Esperaba un Febrero inolvidable, un Marzo de la mano, un Abril de festejo codo a codo, un Mayo de inmensa paz, un Junio al refugio del frío en los abrazos y muchos pero muchos días más de eterna serenidad... y con tu voz presente todos los días, la voz que extraño.

Tenía en mi agenda infinidad de canciones y una misión inclaudicable: creer en que es cierto, creer en la verdad, del corazón.




diciembre 26, 2012

Felicidad

Intenté muchas veces descubrir las palabras para explicarte de qué se trata... tomé el camino corto y te la presenté en imágenes.. "son solo fotos" dijiste... quise insistir, insistiendo, insistente con que adentro de esas fotos estaba presente y en tu boca y en tus ojos, y hasta en los míos que tan poco lo demuestran. Pero fuiste inflexible.

Entonces traté de hacértela escuchar, que entrara por tus oídos e invadiera tu cuerpo, pero mi voz no lo logra, ni mi música o eso que hago. Entonces cargué de canciones mi ametralladora y disparé tantas veces como pude. Pero mi puntería es endeble, lo sabemos o vos te convertís en el ser más ágil y escurridizo del mundo... después cuando las balas canciones están en el suelo, las recoges con disimulo y las guardas por ahí. Alguna vez te pedí que escuches el silencio, que ya había eliminado cuando te dije que escuches el silencio.

Quise explicar mi postura, desde el olfato, con aromas, con fragancias, con perfumes... con el olor del momento y el lugar, describiéndolo, describiéndote, describiéndonos... pero a veces hace frío y estamos resfriados y se nos tapa la nariz... o llega la comida o fumamos.

Busqué como alternativa descifrarla en el sabor pero solo la sentí en mi boca, cada vez...

Entonces quedaba el tacto y la temperatura, la humedad... pero tuvimos mucho frío y mucho calor y tiritamos y nos agobiamos incansablemente...

Creí que ya no iba a poder explicarte de qué se trata y entonces me senté a hacer memoria y la encontré en todos lados y en todos los momentos... en el cable enrulado de un teléfono de hace 10 años, en la pantalla titilante de uno de ahora, sin cables, sin excusas... en el mensaje escrito en un papel anunciando que había un llamado que me perdí, en la voz del otro lado, inconfundible aún la primera vez que la escuché...
Está en el día que te escuché cantar por primera vez, en silencio, sonriendo cómplice con tu descuido...
Está en el talón del pasaje que corta el chofer, en la película que dan en el micro y nunca vi, en las toneladas de asfalto que no hacen falta entremedio... en el pasto alrededor, en todos los carteles verdes con nombres que leeré hasta el fin... en dos avenidas que se cruzaron y creo que se siguen cruzando, en un tren de día y de noche, en un parque que ya no es parque, o plaza qué se yo...

Está en una calle encirculada que nunca termina y en una noche que vamos y venimos... está en un poco de todo, en una botella verde, fría, entre dos vasos que es el escudo de la bandera de ella. La felicidad.

diciembre 24, 2012

Una voz

En esa pequeña sala con esa pequeña luz, donde cabe mi pequeña humanidad y cuando se ilumina el rincón en donde comienza a tejerse esta imagen gigante de tus ojos negros profundos, inquietantes y certeros que dirigen su mirada a un punto ciego, estamos a la espera. 
El aire comienza a entrar por tu nariz y a llenar tus pulmones, el ánima del sonido se apodera de tus venas por las que fluyen todas las palabras que están por salir de tu boca. Yo un segundo antes cierro los ojos y bajo la cabeza, como hago siempre para concentrarme, para no perderme nada... para imaginar que esas canciones bajan por mi espalda deshaciendo en sudor la fascinación. Esa fragancia a espíritu adolescente que atraviesa este auditorio para aletear con las alas de la seducción alrededor de mis oídos, llevando mi mente a los lugares más recónditos, ahí donde puedo estar a solas con este momento imaginando otra vez una espalda y el sudor en convivencia con los infinitos cabellos que rozan tu cintura... 
Estoy navegando en la cubierta del Titanic y tu voz llega desde el cielo sometiendo a los truenos de esta tormenta y los rayos le dan una cierta perfección a la magnífica sensación que con tu voz se están derritiendo todos los icebergs que amenazan nuestra vida... que derretís el hielo, que derretís mi más gélida e implacable opinión, que toda esta sensualidad está ahí cuando abro los ojos y veo tu sonrisa festejando que la canción salió perfecta... como todas las anteriores, como todas las que vendrán... eternamente.

diciembre 19, 2012

Alternativas

Se llenaron mis ojos de una imagen tan llena de ojos. El paisaje detrás es una postal, ya la conocemos... el rostro delante es como a veces: una sonrisa cansada, una mirada brillante, un descanso del remanso del sudor, del remolino de los dedos, de la interminable intriga...

Está en tu pecho y algo es diferente pero indiferente... suelto una frase, tengo una pregunta, miro a los costados y la suelto... hay tres respuestas: la primera no me alcanza, la segunda no la quiero, la tercera no la entiendo...

diciembre 12, 2012

Suspiro

Cada vez me doy cuenta que la extraño. Mucho. Y hace mucho. Cada vez. Me doy cuenta.

diciembre 11, 2012

Lluvia

Las  gotas de lluvia van cayendo desde el cielo y rebotando desde el suelo, el viento las arremolina y todas dan en mi rostro. Tengo el cuerpo cubierto, a salvo, y las manos en el bolsillo. Dejo que mi mirada se pierda lejos, es algo que hago por placer y ya no miro a los costados, a veces le dicen mirada extraviada y yo nunca me siento perdido cuando miro así...
Tomo el camino más largo, me encanta la lluvia cuando no tengo apuro, veo las hojas de los árboles bambolearse y brillar, el cielo oscuro... parece que hay truenos. La gente se apura y yo soy todo lo contrario. Allá, en aquel lugar todo se inunda y acá, acá no. Nunca.
Algo viene con el frío que me hace sonreír, el aire es fresco, se puede respirar y en mis oídos suena una canción... mi mirada está en el más allá y en esa canción, estas vos. 

diciembre 04, 2012

Juliana

Podría resumirse en un viaje por el aire con tus brazos apuntando al cielo y tu mirada recorriendo el horizonte. Y en tus costillas las cosquillas surten efecto y una carcajada pequeñita nos abre el camino para el resto de la tarde. Las ondas de tu pelo y tus pupilas oscuras, mi nombre en cuatro letras, el tuyo en catorce pero también en cuatro. Todos esos personajes con sus nombres tan particularmente asignados por tu voz, en la que confluyen todos esos millones de palabras en borbotones en tu boca tan pequeña... 
Poco a poco nos empezamos a conocer y las risas que generan tus ocurrencias tan ocurrentes será la base de este cariño que empezamos a construir, dos años después...

diciembre 03, 2012

Etiqueta

Podría llamarse un dejo de desilusión
un dejo que dejó el desencuentro
entre un muerto y un retoño
que era el fruto del invierno, 
invierno, otoño 
y qué más da...


Podía entenderse como el último
momento de pasión
sin compasión arrojado al fuego
un juego que valió todas las sonrisas
algo que nunca nadie se animó
a colgarle una etiqueta...

Nadie de ellos dos, 
por supuesto
solo de ellos dos.

diciembre 01, 2012

Solo mi cara

Sonreí discretamente, era la mínima expresión de la máxima alegría, tal vez es todo lo que mi rostro puede mostrar, pero la verdad está en mis manos. Entre mis dedos, en mis manos, al final de mis brazos.
Quiero sonreír lo juro, es lo que puedo, es lo que dice mi cara. Solo mi cara.

noviembre 26, 2012

Nocturna

Quería tomarme un momento y mirar por la ventana abierta, sentir que esta noche muda y estrellada podría cobijar todos esos pensamientos que no llegan hasta el corazón. Podría tomarme unos segundos y apoyar mi cara sobre la palma de mi mano y mi codo en el balcón. Podría elegir si cerrar los ojos o mantenerlos abiertos mirando un punto fijo al final de esta calle que conozco desde que nací y desde que volví a nacer, si me tomara el tiempo para hacerlo. 
Pensé en tomarme unos minutos para medir la distancia entre mis pies y mi cabeza, mis pies y la tierra, mi cabeza y las nubes. Podría tomar mis propias manos y envolver mi cuerpo con mis brazos. Podía tomar la decisión de bajar la persiana e irme a dormir. 
Tomé una silla de mi casa y luego otra, me senté en una y apoyé los pies en otra, sostenía la música en mi mano derecha y la nada en la izquierda. 
El cielo seguía mostrando las estrellas, entonces miré hacia adentro, de mi casa, de mi mismo, del almanaque. Noté todo el vacío y las estrellas también, compañeras de él. Tomé un poco de ese vacío y de esa soledad, las arrojé por el balcón, logrando en un momento mágico un haz de luz. Al iluminarse la calle, vi al final de la calle que veníamos caminando hacia acá, miré adentro nuevamente y estaba tu sombra, esperando por tu cuerpo, para darle sentido a todo este cuadro, a todo este tiempo tomado... esta noche y las demás.

noviembre 21, 2012

Oídos sordos

Una infrecuente constelación de palabras, fugaces, insípidas. Tan diferentes, indiferentes, tan injustas con el momento y con la historia de los momentos de siempre, siempre antes, siempre durante. Después, no sé que es el después. Pero está ahí, ahí lo veo. Cierro los ojos, ahí lo veo.
Recuesto mi espalda y levanto las piernas para descansar. Puedo sostener el vaso en la mano derecha y echar la cabeza para atrás, apoyarla en el respaldo. Los ojos siguen cerrados, pero en la oscuridad de la ceguera que provocan toda clase de imágenes aparecen. Puedo respirar profundo, y el vaso refresca mi frente. Y sigo respirando profundo... no es mal humor pero no sé como se llama. No cambia mucho el color de las cosas, porque está acá en este sillón.
Conformarse, es como firmar un empate... por miedo a ir para adelante y perder por goleada... 
Ojos que no ven, corazón que no siente... oídos sordos... toda esta necedad, tan nuestra y en contra nuestra.

noviembre 18, 2012

Dos mil cinco

Me encontré con un recuerdo ubicado en el medio de dos momentos inolvidables. Corría el año dos mil cinco y me asombré que ese momento estuviera tan cerca del primer momento inolvidable y tan lejos del segundo momento inolvidable. Quise darme cuenta. A quién me parecía más. Y qué era yo. Creo que era la misma persona. Siempre lo fui. Siempre lo soy.

noviembre 14, 2012

El camino de los sueños

Cuando tomamos ese camino juntos, uno al lado del otro, de la mano o no, pero siempre en mutua compañía, ninguno sabe hasta donde podríamos llegar. Se trata de un camino muy largo del que no se ve el fin y en el que a veces llevamos el mismo paso, a veces no, a veces uno se detiene a atarse los cordones y el otro se adelanta, de golpe el rezagado corre y alcanza al otro pero este a veces corre más rápido y se vuelve todo una carrera y a veces una persecución. 
En este camino, todos los climas existieron inclusive un temporal y un abrazo estival del Sol un compañero ocasional, no tan frecuente como la Luna y las estrellas. El camino no siempre fue igual, a veces sobre césped, alguna vez sobre la arena... fue cuesta arriba, fue en bajada... fue un camino en círculos, en una noche, en una plaza, un círculo que no paramos de trazar con nuestros pasos mientras duró la sed. 
Un camino con piedras, piedras en el camino, piedras en el zapato y piedras preciosas en tu mirada, la fuente de toda la luz en este camino nocturno.
Es un camino señalizado, conocido, cotidiano y pese a eso muchas veces no podemos esquivar los obstáculos, como los pozos del camino, del ánimo, del corazón... y a veces cuando uno cae en un pozo, el otro lo rescata y ya no son obstáculos sino accidentes que nos encuentran. 
Es un camino para caminar hasta el cansancio y en el cansancio decidirse a descansar sobre el pasto a mirar el sol o cerrar los ojos y escuchar el mundo dejarnos a solas. En el camino está toda la respiración y aunque a veces parece una prisión, en ese camino dormimos uno al lado del otro, uno cerca del otro. En ese camino tomamos las mejores y las peores decisiones, es un camino donde estamos solos y que tomamos juntos. Donde todo el mundo nos ve y nadie nos detiene. Un camino donde nadie nos molesta, un camino donde nadie nos apura, donde todo el mundo nos ve y sonríe... viéndonos caminar, por el camino de los sueños. 

octubre 25, 2012

Formas

No tienen una estructura definida, no podemos definirlas ni delimitarlas. Son dúctiles, maleables, inestables y leales, pese a todo. Se confunden entre otras similares y opuestas dejando un mar de dudas en las papilas. Ponen en evidencia el dolor y la vergüenza a los que también vencen... impredecibles.
Se alojan en algún rincón del cuerpo dentro y fuera, se dejan en el otro y del otro se toman y se traen.
Cuando las olvidamos siempre nos encuentran, cuando las necesitamos parecen no estar ahí pero son imperecederas pese a lo que se pueda decir.
A veces se representan con colores o envueltas en papel y se eligen días particulares u horas inminentes. A veces rebotan contra el vidrio, blindado, del corazón férreo... a veces demuelen las montañas y corrigen el eje de la Tierra...
A veces las ignoramos para no quererlas o necesitarlas, a veces las necesitamos y no sabemos como acercarlas...
Son todas esas formas... de querer.

octubre 23, 2012

Borrador

En el último instante que estuvo delante mío, todavía sus ojos decían algo, mirando desde abajo pidiendo permiso pero empujando todo mi sereno respirar hasta lo más interno de mi perseverancia. El incendio en mis entrañas no se apaga ni con la lluvia ni con la arena de las rocas disueltas en la erosiva conjunción de nuestros cuerpos.
Hubo un instante para rellenar el silencio con palabras y lo utilicé... ya sus ojos estaban dándome una respuesta e insistí, insistente como siempre... tan diferente a ese que yo mismo era cuando decidí serlo y pude hacerlo.
Todas las sombras invadieron ese día cuando desapareció en el camino que también había significado su aparición reciente y la desaparición de todas las sombras que decía, recién... 
Esa forma de caminar resuelta, con el sol como testigo y alguna canción residual en mi garganta, caminando sonriente entre el gesto serio de la otra gente, esa forma de caminar no me acompañó... entonces, las manos en los bolsillos, la mirada en el suelo y la tentación de volver atrás y correr, correr infinitamente. En la recolección de memorias, recuerdos de los instantes, instantáneas del corazón. 
Quise recordar como era mi rostro en el reflejo de todos los cristales que hubieron, pero me entretuve rearmando las frases en mi cabeza... lo que nunca se borró de mi semblante es la sonrisa, y las ganas de mirar al costado y comentarlo, con su eterna presencia en mi sonrisa.

octubre 21, 2012

Inigualable

Me contó muchos secretos que, por supuesto, yo no sabía... sacando a la luz una inigualable cualidad: su amorosa generosidad. Algo que nos unía más allá de lo esperado, algo que estaba presente en la memoria y en los sueños de lo porvenir que empezaba en ese nacimiento, de nuevo, como un renacimiento. 
Cargó el mundo sobre sus hombros y lo hizo un lugar mejor, dejó todo por no dejarnos nunca solos y, tal vez, más. No dejó nunca que una lágrima confundiera las verdades, pero también nos enseñó que toda la verdad cabe en una lágrima oportuna. Nos mostró todos los caminos: los del saber, los del querer, los del poder, y sobre todo los del intentar poder... esa virtud de no dar una por perdida... otra de sus cualidades inigualables...
Tan humana como se puede ser, lo fue y además fue un poco la madre de miles más que nunca la olvidan, nunca la olvidaron, nunca la olvidarán... hemos llevado con orgullo y admiración el cariño de muchos otros hijos, siempre queriendo a nuestra madre... una inigualable cualidad... su amor inmenso e incondicional. Y por ella nuestro amor inmenso e incondicional...

octubre 11, 2012

Toda el agua del mundo en estos sueños

Si toda el agua del mundo cayera sobre nuestras cabezas, tal vez, quizás, en una de esas, estos días no queden naúfragos en esta especie de Oceáno que es la memoria (y el olvido una tormenta).
Si toda el agua del mundo cayera sobre nuestros cuerpos y aún así no se ahogan nuestras risas podríamos seguir adelante en esta ruta, atravesando el cielo entre montañas o bajando en la más profunda oscuridad.
Si toda el agua del mundo cayera sobre la tierra y encontraramos en dónde refugiar nuestro abrazo eterno, podrías apoyar tu cara sobre mi pecho, yo la mía en tu cabeza, hablarte bajito, oler nuevamente tu perfume, dejarte tiritar y recorrer con mis manos tu espalda... hasta que de tanto silencio y cariño... notemos que aún no ha caído toda el agua de mundo, en estos sueños.

septiembre 29, 2012

Memoria del Sol

Como si la inmensidad pudiera contenerse entre cuatro rectas no infinitas y, aún así, la profundidad pudiera ser eterna, su mirada lo explica todo porque en ella está el mar y su marea, y en ella su mirada y en ella su persona. No podemos verla y eso es lo que nos trae tanto misterio y nos atrae porque sabemos lo que ve pero no sabemos que dicen sus ojos. Su piel, en cambio, nos habla del Sol... el Sol que es ella misma porque ella es el Sol.
Sus pies en las piedras se aferran al mundo, el color de sus ojos será por siempre un enigma pero si reflejan las aguas son del color del cielo que antes se reflejaron en las olas...
Un poco de bruma nos da la idea de confusión pero su dorada belleza -la de su cuerpo, la de sus cabellos, la de sus ojos si miran la luz- nos cuenta que está llena de paz, que ese es su lugar y que no existe tanto misterio, sino la dócil y liviana tranquilidad de saber que enfrente está el mar, por siempre... sino es en sus ojos, será en su memoria... la memoria del Sol.

septiembre 26, 2012

Poliedros


Cierta profundidad había aparecido en tus ojos, una profundidad que invitaba a quedarse. Algo imantaba mi corazón de hojalata, la versión exacta de un sentir que no había existido antes pero que viviría por siempre, y un poco más.

La repetición de la imagen era como un octógono o un dodecaedro de espejos en donde siempre tu atención repetida era mi inspiración comedida pero audaz, interesada en amar o morir. (Morir es siempre la opción segura) porque aún después de amar, morimos. Y se puede morir sin amar y hay cosas peores, se puede morir amando y morir de amor.

Y, a veces, hasta los espejos se equivocan y la inspiración falla...





Julio 2011 -    Sin astros que dejar...

septiembre 23, 2012

Dos años

Y hoy, precisamente hoy, cumple 2 años un blog que parece que tuviera 10 años o 30... o todos esos años adentro... Un blog que nació a pedido, a pedido de alguien que leía y extrañaba leer, que le pidió peras al olmo, un Olmo que ya no tenía inspiración y que encontró una canción vieja y luego soñó por primera vez y de a poco se fue metiendo adentro de este ejercicio infinito en donde se plasman las tristezas, los hechos únicos, los hechos inolvidables, las sonrisas y las lágrimas, el beso más lindo y el abrazo más fuerte, los amigos, la familia, los nuevos miembros y los sueños y los recuerdos que nunca más se irán. Y en donde también se atesoran los desencuentros y la nostalgia de los ojos y las sonrisas más inquietantes que haya podido conocer, en donde se esconde el misterio y la desilusión, la verdad y la mentira, la imaginación y la confianza, sobre todo la confianza en que el amor y la igualdad siguen siendo todavía  los dos mejores sentimientos del mundo... y la música el complemento imprescindible.

La visita a mis sueños

Eran mis brazos alrededor de tu cintura y vos sentada sobre mis piernas, esa foto conocida... mirábamos televisión pero no la veíamos, recuerdo el sonido y no la imagen. Me contabas de algún lugar en Buenos Aires, me contabas sobre una botella de whisky y un conductor nocturno... un auto fuera de control y yo te hice una pregunta, me contestaste y no entendí y entonces te pregunté de nuevo, acercando el oído para escuchar mejor... vos también te acercaste, apoyaste tus labios en mi oreja, susurraste algo y yo abrí los ojos, en el sueño y en la cama... me desperté y la tele estaba prendida, vi la hora: las 6 de la mañana de un Domingo... apagué la tele, miré a los costados, no estás... me vuelvo a dormir, a ver si te encuentro de nuevo y descubro qué fue lo que dijiste.. en la visita a mis sueños.

septiembre 20, 2012

Un compositor onírico

Ojos grandes en la irresoluble oscuridad de este cuarto resuelta por la luz de la lámpara en su cabeza, que toma un poco de las estrellas y que quita un poco de la Luna, si es que está. 
En silencio y en puntas de pies escabulle su existencia aferrando con fuerza entre sus sienes los acordes que acaba de soñar... se habrá soñado más alto, menos flaco, más algo más, menos algo menos... pero es él, sin dudas. 
No hay tiempo para dejar pasar el sueño está ahí y hay que desovillarlo, que deje de sueño y sea canción. Aunque nunca distingue muy bien entre los sueños y las canciones... Las canciones son eso que canta y los sueños... los sueños son una canción, para el compositor onírico, ese que canta que sueña, que sueña que canta, que duerme en canciones, que despierta en sueños, cantando, onírico, compositor... soñador.

septiembre 18, 2012

Equilibrio

Un extraño suceso, diferente
contrapuesto y más que cierto
despertando bajo mis pies
una pretérita confusión
resuelta en un instante
pero después de todo el tiempo
todo el que pueda recordar.

Basta con apenas abrir la ventana
saber que salió el sol
sopla un poco de viento
(pero no es por siempre)
ha llegado, ya está acá.

No avisa que llegó
ni por cuanto se quedará...
pero llegó...
el equilibrio.


septiembre 10, 2012

Es una canción

Es una canción para caminar cuando el sol cayó y el viento congela tus manos en mis bolsillos, desde algún punto de este planeta imposible. Y por algo suena así... por el frío o por el silencio alrededor.

Es una canción como para apretar las manos y respirar profundo, acompañando todo con una sonrisa, impostada pero presente, sugerente pero llena de sinceridad o con un atisbo fresco de felicidad.

O es una canción para esperar que el tiempo no pase sin sentido o sin querer. Una mano que detiene la fuerza de gravedad y la rotación de la Tierra.

Es una canción para cerrar los ojos y encontrarse con que esto está pasando... ahora mismo y en este lugar... y nunca mas abrirlos...

Es una canción que suena...

septiembre 05, 2012

La Nostalgia

Habrán tenido la magia y la certeza mejores noches y mejores compañías... Aunque en realidad no lo sé, nunca sé, ni me preocupo mucho en saber, hasta que pierdo toda oportunidad de lograrlo... Y la intriga e inquietud me agobian... Y solo confío, luego temo, más tarde me pregunto, me cuestiono, me culpo y vuelvo a confiar... Una sensación de ciclotimia...

Encontré en otro lado ciclotimia, pero menos cíclica... Un poco de sed de oídos que escuchen gritar... En silencio... Odio que sale de las manos, y entra por los ojos. Un rostro sosegado, descansado... y una sonrisa que amaga resurgir, no rauda, sino complaciente... Como buscando mostrar el lado renegado y el plácido sentir de alguna entraña que no estalla junto a las demás...

Explicar no es algo que en su tiempo se permita, pero retrucar es el juego preferido, siempre hay algo que contestar... Primero desconfiar, luego releer, y finalmente volver a recordar que no es tan malo quien lo dice, sino quien ya lo ha dicho, el que nos quitó las verdades y hace que veamos al veraz como un repetidor de mentiras, que fueron verdades al escuchar a un mentiroso...

Como sea, todo sol, brille donde brille, estará enviando el mismo calor, está en la piel de cada uno recibirlo o resistirlo... Está en la piel de cada uno, permitirse ser permeable una vez mas, jurando ser la última, queriendo ser la última, sabiendo ser una más... Una futura pena, el próximo dolor, la desazón venidera...

Y todos los que sienten eso odiarían hacérselo sentir al que luego provocará esa sensación, ese sentimiento en el que se cuida de lastimar y decepcionar...

Porque los próximos cinco minutos no evitarán que los anteriores mil hayan existido y lo que se ha dicho y escuchado no dejará de existir mientras haya alguien que lo recuerde...

Y los recuerdos son el último segundo vivido y contando para atrás... Los que nunca se revivirán... Los débiles siempre gastan los próximos cinco segundos en intentar recordar los anteriores, buscando encontrar dónde estuvo lo que desencadeno tanta nostalgia y melancolía...

No se quién soy para hablar en tercera persona...

septiembre 02, 2012

Sin querer

Puedo tomarte de la mano, quizás eso te haga sentir seguro, protegido. Puedo abrazarte y podrías pensar que es suficiente, pero en esta terrible situación, a solas con tus sentimientos, puedo mirarte y decirte que todo es normal, que todo es entendible y que pronto todo estará bien... y tal vez te esté mintiendo, sin querer mentirte, sin poder salvarte.

agosto 28, 2012

Un traidor

Fue, tal vez, cuando dejé de lado lo que había planeado y decidí quedarme un rato más por quedarme. O, quizás, cuando guardé todo adentro del cajón y salí corriendo por esa gran avenida. Sin embargo, a veces pienso que fue cuando crucé esa plaza y me senté en un banco. Luego alguien sugirió que fué cuando no cerré los ojos a tiempo y bostecé el resto de mi vida. No faltó quien diga que fue cuando cambié las horas de la mañana por la madrugada solitaria... Alguien dijo una vez que todo se dió en el camino de ida, pero que podía ser en el de vuelta...
Hice una lista larga de las traiciones mas traicioneras de mi vida... y creo que la única gran traición que he cometido fue querer hacerme creer que no estaba bien lo que sentía, que era mejor dejarlo morir y hacer lo que era correcto...
Nunca fui más grande traidor...

agosto 22, 2012

Sueños que se reencuentran

Una extraña variante en el trayecto: el que siempre iba estaba volviendo, la que siempre viajaba en las alturas ahora veía el camino ahí nomás, cosas nuevas a la vista, las voces de siempre... y, claro, el perfume.
La rígidez de las últimas veces estaba en ambos, un desafío pronto a vencer, tanta gente alrededor y vos un rato en mi mundo... el más relajado de mis mundos, el espontáneo... rodeados de todos, de esos y de los otros. Un largo camino y una rápida partida.
La oscuridad parece un aliado, no hay nada que ver adelante solo el horizonte constante, alguna que otra luz y la obligación de vencer al cansancio, no dormir.
Una frase se suelta hacia ahí, otra viene hacia acá... estamos charlando acerca de una pesadilla, estamos hablando de cosas nuevas, viejas, tuyas, mías, de los dos, de ninguno. Estamos hablando. Se está pareciendo a algo familiar y tan querido. Yo ya no te pregunto tanto, no hace falta: vos ya me contás... poco a poco se aflojan las cosas y empezás a ver cosas que no habías visto antes en este lugar...
Hacés un comentario sobre la ciudad y a mi me extraña, pregunto de dónde sacaste eso. Decís que te lo dije yo y te dejo mentir... no tiene importancia, hoy no, hice un pacto conmigo mismo. Si parece que cambié me propongo parecerme a mi mejor versión...

Cuando llega el amanecer al otro día, toda la lluvia se fue, se escuchan pájaros y tu respiración dormilona. Yo no estoy inquieto, otra vez el pacto...
Cuando finalmente estamos de pie, sentados frente a frente, ya parecemos ser nosotros... un parque lo va a confirmar, unas cuantas sonrisas también, tus ojos brillan como antes, yo sonrío como siempre (con vos) y el tiempo pasa tranquilo, sin apuro, con el descanso en nuestros seres, reencontrandonos en un abrazo, con un abrazo, por un abrazo... vos necesitabas uno, yo te di cien... me guardo un poco de vos en el pecho, para los días que vengan... recordando este día en el que me reencontré con el sueño que me hace feliz... y en que intentamos curar un poco las marcas de tu pesadilla...

agosto 08, 2012

Sueños de un escritor aficionado

No es sencillo este oficio de escritor aficionado, adquirido por la emergencia de las cosas por decir, inesperadas y a borbotones, obtenidas sobretodo de madrugada casi siempre de los desvelos. No es sencillo darse cuenta que es difícil decir lo que se quiere y que se entienda. De alguna manera y en algun momento y lugar, me olvidé de hablar, y en la búsqueda de palabras me refugié en ésta bitácora en donde las frases quedan a la espera pero nunca desesperan.

En algunos momentos de incontenible gravedad, preferentemente tristes, innegablemente tuyos, aparentemente nuestros, insuficientes pero optimistas, me digo a mi mismo que es el momento de escribir algo que pueda servir de algo, a los dos, a mi... o al menos a vos... Y entonces entiendo que no es sencillo el oficio de escritor aficionado, adquirido. No se puede ser intencional en estos casos y solo queda sentarse a esperar, y ahora sí desesperar, para que surja algo que merezca las horas, la tinta. Algo que haga juego con tus ganas, que son de siempre, incondicionalmente compañeras y que son más ciertas que nuestras mañanas y que nuestras caricias...

No es sencillo el oficio de escritor aficionado, adquirido, soñador... ese que escribe con el corazón y que a veces te roba una sonrisa... y que cuando te sonríe intenta robar tu corazón... para siempre, esta vez.

julio 30, 2012

Vestido

En la vestimenta también hay recuerdos.
El tuyo se hace presente cuando me pongo:

La camisa blanca a rayas negras
esa remera blanca con letras verdes
ese pantalón marrón
ese pullover gris
esas zapatillas blancas
ese gorro de lana
esa campera negra...

y aquella sonrisa.